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La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Vie Dic 23, 2011 1:17 pm

"aún no lo decido" mala señal si creyese en sus palabras, pero no lo hago, he visto su preocupación, y sentido su respuesta. Así que no frunzo el ceño ni me planteo la veracidad de la respuesta, sólo la desestimo con una sonrisa y acomodo mis manos a su cintura para no resultar un incordio mientras cabalgamos, es estrecha y manejable y quisiera rodearla pero no me atrevo, dejo pues una mano a cada lado sin presión y mantengo la vista al frente.

Y sonreí aún más cuando siguió hablando, mirandola un momento de reojo para asegurarme de que el rubor había cesado, no del todo, lo cual encontraba encantador, pero preferí no decir nada respecto a la bronca que esperaba y que no llegó.

- No empeceis a preocuparos...hace meses que hemos reforzado la guardia en la frontera, vuestro padre estará bien...

Lo de la mujer era otra historia, ni idea aproximada de cuanto más tardariamos en hallarla, y eso si seguía donde la creiamos. Mejor no decirlo en voz alta. Por suerte espero que las noticias sobre el estado de su tío sean halagueñas cuando lleguen y que no se retrasen demasiado, las instrucciones fueron claras, el correo funciona bien, con suerte en el pueblo cercano sabremos algo.

Quise dejarle las riendas como simbolo para que entendiese que no estaba allí para intentar gobernarla, como me había acusado, pero lo cierto es que no estoy habituado a dejarle las riendas a nadie y antes de darme cuenta ya las tenía de nuevo en las manos. Ella no parecía disgustada por ello, la miré de soslayo de nuevo, pero no, no parecía cabreada, misteriosamente se encontraba de un buen humor poco habitual...debería besarla más a menudo...por el bien de la expedición claro. Sonreí, riendome interiormente de mi propia excusa.

- Os seguí porque no estaba seguro de que fuese bienvenido...- aclaré finalmente al verla predispuesta a escuchar- de todas formas...¿me podeis aclarar porque disteis la vuelta? ¿os perdisteis?

Me ganaría un mal gesto por esa pregunta, casi podía apostar por ello, pero aún así la hice y esperé respuesta. Jorma bufó entonces, mala señal.

Sentí sus ojos en mi aún antes de sentir sus labios, y esa palabra suave, apenas susurrada, que me hizo girar el cuello y verla a los ojos por segundos. Parapadeé, sin saber qué decir a eso, para luego restarle importancia despreocupadamente mientras sus labios quedaban grabados a fuego en mi piel o eso me parecía por las cosquillas que permanecían en mis poros.

- No deberíais hacer eso...necesito un baño y un buen afeitado...

Y luego fue su mano la que dibujo el camino hacía la mía rozandome apenas la muñeca y se posó sobre mis dedos, emulando mi propia postura, ladeando mi rostro de nuevo hacía ella se me borró la sonrisa y ajusté mis dedos para entrelazarlos con los suyos sin soltar las riendas.

- No teneis nada que agradecer...vos me habeis salvado la vida...

Pero no era suficiente respuesta, no parecía suficiente.

- Mis motivos podrían tildarse de egoistas de todas maneras...resulta señora que os echaba de menos...

Tampoco es lo que quería decir, pero sí lo que me pareció más apropiado. El camino se ensanchaba, estabamos llegando.

- ¿Os molestaría continuar siendo mi esposa un poco más?- y ahí si alcé una ceja dubidativo, no se lo hubiese pedido después de cómo explicó antes de irse que se negaba a mentir, pero luego...sería más fácil, mucho más fácil mantenerla cerca y a salvo en el pueblo si deciamos tener algún tipo de parentesco, pensé en mi hermana, pero, sinceramente, nadie se lo creería en cuanto me viese mirarla, mi cuñada sería ofensivo.



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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Vie Dic 23, 2011 2:53 pm

-no tengo por costumbre el perderme, noble Bal- respondí no sin un resoplido. No veía lo evidente, ¿como podría ser capaz de verlo todo pero enceguecerse en el porque regresé por el?... me había podido leer bastante bien hasta el momento, al parecer no era suficiente

aún así no se lo dije, y a cambio hice lo que hice, besarle porque quería.. no era el beso pasional de antaño, pero si era un beso que si necesitaba darle, por agradecimiento, o por excusa por lo que fuera. también para aclarar ciertos puntos -debo, mi señor, debo desde el momento en que deseo besar vuestras mejillas, lo que no debo es fijarme en los imperfectos... además no estoy precisamente vuelta una princesa- una cosa, era tratar de estar lo más aseada posible y otra muy diferente el estarlo. Pero al menos intentábamos escucharnos. No sabía que había en ese beso, pero de haber estado hablando dos idiomas diferentes ahora le entendía perfectamente, o eso me empeñé en creer.

Se me fue el aliento en cuanto supe sus motivos, me echaba de menos. por dentro me sentí dichosa, por fuera.... comencé descolocada y sin lugar a dudas termine son una sonrisa que debía ocultar y que apenas tuve ganas de ello. No había pasado desapercibido el hecho de que sus manos estaban entrelazadas a las mías y que su sonrisa había cesado. me concentré en sentir el calor y también en guardar mis pensamientos, tanto de mi tío como de mi padre en el fondo, aunque siempre se encontrase palpitante. por tanto la pregunta no la ví venir.

-vuestra esposa...- repetí bajamente paladeando la palabra y recordando la primer ocasión que fui anunciada como tal, también el enojo que me dio aquello. Bien... ahora no sonaba tan disparatado, sería mejor para nuestro empeño y nos evitaría demasiadas explicaciones. eso también implicaba seguir la mentira, pero... de verdad sería tan incomodo?.. no, no sería más incomodo que el estar a cada momento fingiendo más de lo que había hecho el día anterior. nada podría superar eso. -eso depende- concluí viendo como de a poco el pueblo se habría paso en medio del camino. no tenía tampoco demasiado tiempo para pensarlo y para negociaciones, pero si para esto -seré vuestra esposa si muestra merced se digna a compartir habitaciones junto conmigo y duerme en la misma cama que yo lo haga, sea hecha de plumón, paja o de tierra y que no me secuestrareis una vez más- Joram relincho, y yo lo interpreté como que el estuviese a mi favor. sonreí y le ti un par de palmadas a su lomo -ya lo se, el hombre es un testarudo, pero creo, querido Joram, que yo seré una esposa insoportable- y no mentía, conocía mi ímpetu, jamás lo había negado. El pobre del heredero Swellert no le restarían ánimos jamás para buscarse esposa después de tenerme.

Finalmente, llegamos al pueblo, un poco más grande y con más arboles. Por posadas, las casas sobre los arboles, bien envueltas entre el ramaje. Esto era lo que uno esperaría encontrar como poblado de Skill fight, un lugar donde había más sonrisas y niños jugando, al menos, mientras que las mujeres parecían estar siempre ocupadas y los hombres.... casi no había hombres.

de a poco supimos donde parar . y mientras el bajaba antes que yo me decidí armándome de valor, había que tragarse muchas palabras para hacerlo, pero al final de cuentas, seguía siendo mi "marido". un solo salto y me situó entre sus brazos. el con sus manos en mi cintura y yo las mías en su pecho. la cara se me encendió y hacía mucho tiempo, que no me ruborizaba -regrese porque no podría abandonaros, y porque deseaba tener un tiempo más con vos antes de separarme, además de agradeceros- no esperé a nada y simplemente salí de entre sus brazos caminando y adelantándome cuanto podía a donde pudiera regresar a mi color habitual, y también recordándome que nadie podría sentir nada, y que me jugaba el corazón. Claro, no sin antes llevar mi arco y mi cajar.. jamás sería yo sin el
en la mano.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Sáb Dic 24, 2011 8:46 am

"vuestra esposa", repite en tono indescifrable y ya me encontraba yo presto a darle un sinfin de motivos bien elaborados por los que el ingenio sería de utilidad, el mayor de los cuales era simplemente indica una realación parental creíble y que las preguntas fueran las menos a favor de no tener que contestar demasiadas, y buscando una respuesta neutra por si se le ocurría apuntar que hay otras relaciones parentales que nos servirían igualmente.Pero no fue necesario y volví a cerrar la boca aún antes de hablar.

Eso depende, dice, ¿depende? ¿de qué? Yo lo veo muy sencillo, no hay que darle muchas vueltas, es una mentira cómoda y sencilla, nadie preguntará más. Pero sonrío de vuelta cuando da su respuesta aún cuando no he llegado a preguntar, y más aún cuando asume que Joram está de acuerdo con ella y se pone a hablar con el caballo, hace unos días me miraba a mi como si estuviese loco por hacer exactamente lo mismo. El jamelgo infernal se hacía querer.

- Claro...-contesto, dejado pasar un tiempo, en el mismo momento en que dejamos el camino atrás y nos adentramos en las calles del pueblo, un pueblo tipico de mi pais, sencillo, con casas y entarimados que van de árbol en árbol y pocas en el tronco hueco de los legendarios robles. Y bajo la voz, inclinadome sobre su oido para afirmar- ¿deseais que comparta alguna otra cosa?- espero que esta vez entienda que solo bromeo y no se le de por volver a presuponer que intento, ¿cómo era? Tomar lo que quiera de ella...-¿no?- completo silencio- muy bien...¿me lo direis si se os ocurre otra cosa?...¿y cuando os he secuetrado yo?...ah, ¿eso?...eso no fue un secuestro milady, sólo precaución...

Testarudo yo...tengo que comprarle un espejo, quizá no tenga...No me costó demasiado darme cuenta de por qué nos miraban con extrema curiosidad al pasar, los unicos hombres que había visto hasta el momento no pasaban de los doce años o no ya habían dejado los cincuenta hace lustros. Curioso. Tenía la ligera sospecha de que o bien se hallaban en la frontera, o como nuestros amigos de antes patrullando los caminos. ¿Por qué no teniamos noticia de esto en la corte? ¿Por qué no se habían pedido refuerzos por los medios habituales? No dije nada, sin embargo, esperaba que ella no lo notase, eso la preocuparía aún más.

Paramos en lo que el cartel anunciaba como la posada de Nur, camas limpias y buen ron, esperaba que hiciese honor al letrero. Bajé del caballo y tendí las manos para ayudarla a descender, cosa que con las faldas se le complicaba. No uso objecciones, no esta vez, los besos hacen milagros con esta mujer...se puso colorada de repente, sin saber yo el por qué. Alcé una ceja, sabiendo que mis manos no se habían desviado de su cintura, tal y como formalmente se hacía. Pero tampoco pregunté esta vez, porque ella dijo algo que me llamó la atención.

- ¿regresabais por mi?

Pregunta tardía, ella ya me había abandonado y caminaba para luego ascender hasta la posada. Negué con la cabeza y dejé a Joram a buen recaudo antes de plantearme mentalmente la siguiente acción, en otras circunstancias no lo dudaría siquiera, pero...la chica e ofenndería y había demostrado ser bien capaz, además era de su incumbencia...siempre he preferido trabajar solo pero...

La seguí, para encontrarla en el mostrador, pidiendo alojamiento, la aferré por detrás, sin mucho que aclarar respecto a lo dispuesto, habitación de matrimonio, agua caliente para un baño y bajariamos para cenar algo. La señora preguntó si estabamos de paso, ella conjtestó que sí y cuando ya iban a indicarnos cómo llegar al cuarto la cogí del codo y le pregunté a la posadera si tenía algún problema por que la viesemos a la vuelta, ya que teniamos algún negocio urgente que hacer. Ante la negativa bien amigable de la muy rolliza mujer asentí y contesté cuando me preguntó:

- Creí que os gustaría acompañarme a la oficina de correos...debería haber noticias de vuestro tio, dejé instrucciones para que nos avisasen de su estado en cuanto el médico de la corte lo examinase...iría yo solo, pero tengo entendido que os molesta que os dejen al margen...

Intento cambiar de actitud, claro que sí, no es fácil ya que estoy acostumbrado a trabajar solo sin dar explicaciones y que cada uno de los que me siguen obedezcan si rechistar y desde luego sin hacer preguntas, pro he de recordarme que ella no es uno de mis hombres y desde luego tampoco un soldado del reino. Es una chica. Una chica preciosa de hecho, una con valor y determinación, y si, muy terca. Supongo que explicarse no puede ser tan malo.

No hay protestas, cómo esperaba, más si un retorcimiento de manos de camino a la posta, no bajamos al suelo para llegar, porque eso sería absurdo y una pérdida de tiempo, para eso se han creado los puentes colgantes y las veredas suspendidas. La gente nos sigue mirando al pasar, saludamos pr costumbre y educación aunque no conozcamos a nadie y ella se mantiene en silencio hasta que llegamos, yo le voy contando alguna historia sobre las leyendas de la zona sólo para entretenerla. Por eso prefería ir yo solo, así ella no se pondría nerviosa esperando la noticia. Al llegar se me reclama el nombre con el que he de recibir el correo. Doy e nombre falso sin pestañear y espero a que el hombre, uno de los pocos del pueblo, revisé el gran montón de papeles y cartas mientras los pájaros, en el piso superior, no dejan de aletear, huele a encierro, a heces de ave y a algo más que no sé reconocer, algo desagradable también, quisiera irme cuanto antes.

- Aqui teneis- dice el hombre entregandome un sobre marrón, sin sellos- teneis que firmarme aqui...aqui..y aqui- me va señalando y yo me inclino para hacerlo mientas ella me saca la carta de las manos y la abre, la miro sólo un segundo antes de volver a centrarme en el hombre.

Cuando vuelvo a mirarla veo un par de lágrimas en sus mejillas arreboladas de nuevo y me acerco cogiendo la carta de sus manos para leerla mientras me temo lo peor. Contrariamente a lo que pudiese pensar dice que su tío está mejor, estable, le han practicado una sangría ( qué raro) y le ha bajado la fiebre. También hay algo para mi, en la posdata, "camino del roble viejo cuatro señores de rojo blasón se encuentran". Cuatro señores, lord Dalton, lord Felton, lord Gremlich y lord Mant, ¿por qué están nuestros señores del norte moviendose hacía el sur? deberían estar con los demás nobles convocados en el claro de la Luna...esperandome de hecho.

Alzo la cabeza para mirarla a los ojos mientas mi cabeza empieza a mover engranajes.

- ¿Por qué os apenais?...vuestro tío está bien... el médico permanecerá con él hasta que le llevemos la cura...no se atreverá a dejarlo morir os lo aseguro...

Pero no entiendo el abrazo tampoco. Mujeres...lloran por que sí. Me encojo de hombros y la sigo de vuelta a la posada, ella abrazando la carta y yo intranquilo porque me gustaría mezclarme con la gente y averiguar qué está pasando y que me he perdido pero no me atrevo a dejarla sola.

Al llegar se nos entrega la llave y se nhos dan unas indicaciones, pero nadie nos guía porque acaba de entrar una partida de caza y la posadera no da a basto sirviendo jarras de ron y besugo especiado. Las escaleras al menos huelen a jabón de aceite y están cubiertas por arena limpia para no resbalar, con suerte sí es cierto eso de que las camas están limpias. La puerta del cuarto no prometo mcuho, madera de pino sin tratar, apenas un cerrojo de latón algo descolorido. La habitación tampoco es gran cosa, me fijo cuando ella abre la puerta y entra, dejandome pasar tras ella. Una cama sin dosel ni cabecero, una ventana por la que no podriamos asomar la cabeza, una silla raquitica y un biombo cuyo motivo de decoración apenas ya se apreciaba. como nota de color una fina alfombra burdeos que me planteaba la duda de si estaba allí para tapar alguna mancha en particular. Pero al examinar la cama y apartar la manta ví que las sábanas eran blancas, de lino ya que probablemente no pudiesen permitirse el algodón o la seda, y estaba limpias, efectivamente, olían a jabón, de especias, y no pude encontrar una sola mancha en ellas. Satisfecho me gire a mirar a Katniss, que parecía observame con un ligero frunce en los labios.

- ¿Qué?- pregunté perplejo, esta vez no había dicho ni hecho nada.

Subieron la bañera al poco, llamando a la puerta para entrarla, abrí y esperé a que la llenasen preguntandome donde estaría la segunda, al ver que no llegaba pedí otra y la chica me miró como si lo encontrase un total desperdicio de agua y espacio, ¿en serio? Hay cosas que vamos a tener que instalar entre los aldeanos. Cuando la subieron pedí que las llenasen ambas y el agua caliente empezó a llenar la habitación de vapor caliente, les dí uan propina y esperé a que e marchasen. Mi esposa me miraba mal, cosa que está vez entendí y me hizo gracia.

- Creí que también os gustaría tomar un baño- aclaré, y reí antes su exabrupto antes de aclarar, poniendo simplemente el biombo entre una y otra bañera- yo me quedo a este lado y vos al vuestro...

Ella con toda la habitación por delante y yo recluido entre el biombo y la pared, no necesitaba mucho más para meterme en la bañera, así que me puse detrás y comencé a desvestirme. El agua caliente me llamaba a gritos, sería una bendición para mis musculos doloridos. Dejé una a una las prendas colgadas del tapiz, y me metí en el agua conj un ligero jadeo de gusto en cuanto esta atemperó mis piernas, y me dejé resbalar hasta que fuí cubierto por el liquido elemento, salpicando un poco el suelo al desplazar el elemento.

- ahh...maginifico...espero que no os importe que me quede aqui hasta que se enfrie...

Cosa que tenía toda la intención de hacer. Y entonces comprobé como su falda caía al suelo al otro lado del biombo y sonreí.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Lun Dic 26, 2011 10:59 am

Estaba bien. Estaba bien!, o al menos estable que era para mi un sinónimo de bienestar. Nadie podría saber lo que eso significaba para mi, para empezar, felicidad, porque aún tenia tiempo y no todo estaba dado por perdido. Tiempo, palabra preciosa, porque involucraba esperanza y vida. No podría pensar en lo que eso significaba para los demás, no me importaba lo que pensasen los demás solo importaban las personas que quería, y mi tío estaba involucrado.
Pronto las lágrimas comenzaron a arremolinarse, lo mismo que un nudo en la garganta y algo que supuse era bastante similar a una sonrisa. Generalmente, esto pasaba siempre. No acostumbraba a llorar por dolor, al menos no de mi parte, y cuando había que hacer algo por alguien jamás lloraría, porque sería una perdida de tiempo cuando había que hacer lo necesario por ayudar. Pero, cuando la tempestad pasaba y podía permitirme un poco de remanso, las lágrimas salían. esta no fue la excepción.

Me importo nada abrazar a Bhaltair que me dedicaba ese gesto tan extraño, no se lo explicaría de todas formas. Pero si quería agradecerle en un abrazo, que ojalá supiere entenderlo. También, si hubiese de honrar a la verdad, le abrace porque de momento el chico pelirrojo, el príncipe Swellert había hecho el mayor acto de misericordia que se me pudiese imaginar. Sin embargo algo había que decirle a sus preguntas y todo lo que supe responder fue -porque he comprendido que las palabras también son amor- y esperanza, dicho sea de paso. Para mi la esperanza venía muy unida a lo que era el amor, así que no me detuve a hacer distinción alguna.

El camino de regreso a la posada, fue completamente diferente, al menos en lo que sentía. Ya no existía más preocupaciones o las imágenes más fatales. No de regreso en definitiva ahora si escuchaba al mundo, mejor dicho, lo sentía. cada crujido de los puentes colgantes, cada caricia de aire, algo frio pero igualmente delicioso, cada risa que se expandía por doquier cortesía de infantes con más energía que una sirena. Todo.
También lo que Balthair callaba. Había que interpretar ya sus largos silencios como que su cabeza tenía mucho en que pensar. aunque, de momento, no se me ocurrió nada.

La habitación, ya en la posada resulto ser suficiente en cuanto a expectativas, cerradura, limpieza y lo necesario para dormir caliente y tranquilo. Honestamente no necesitábamos mucho más. si acaso un buen baño, aunque no por ello pediría dos tinas agua caliente para dos y todo aquello que hacía entender que "mi esposo" tuviese mas dinero de que aparentaba. No era importante de todas formas, había que creer en la bondad de las personas para denotar a su vez nuestra propia bondad. Y yo quería creer, porque lo veía en sus ojos. Ninguno le asaltaría, sin embargo eso no desmerecía el hecho del desperdicio.

Eso o me quito la mirada de desaprobación. tampoco me desinspiro al momento de entender sus palabras y abrir los ojos desmesuradamente -por los dioses, en verdad pensáis que me bañare en trente de....- y callé cuando vi que entre las dos tinas un biombo se interponía entre las dos tinas. así no tenía nada que decir al respecto.

Tampoco me dio mucho tiempo a negarme dado que el se quedo en el lado más pequeño y me dejo la libertad entera de la habitación.

Lo sopese unos instantes, si debería. Claro que debería, el agua ya estaba dispuesta en la bañera y sería un desperdicio mayor el no utilizarla. Además estaba claro que al menos por los jadeos de mi pelirrojo acompañante resultaría una delicia a los sentidos.

Hasta el tono de voz le cambiaba estando ya dentro de la misma. -para nada mi señor, tal vez yo misma pretenda lo mismo-

lo primero que liberé, constatando de que no me pudiese ver fue la falda, cayendo por el suelo. ya la recogería más adelante. sin embargo lo hice dándole la espalda al biombo y por tanto al noble Bal. Sin embargo me diré solo un poco, lo suficiente para ver, aunque fuese ladeando mi cabeza como el agua de la tina aún emitía vapor. Tan diferente a la noche anterior donde el único vapor era el de mi boca profiriendo suspiros que casi eran congelados por la helada noche.

No mencione nada y, si acaso el silencio de la habitación fue interrumpido por la desabotunaruta de lo que restaba del vestido y poco más adelante por el correr de los lazos que mantenían ceñido mi corsé. todo esto fue depositado junto con la falda, en el suelo.

Me quede solo con los interiores necesarios para la tina -no miréis- pedí en cuanto liberé por completo mi cabello y le dí un masaje a la base donde este nacía.

Un pie y luego el otro en la bañera. No estaba caliente, estaba perfecta. Tanto que me arranco un suspiro placentero y vi que mis interiores comenzaban a humedecerse por la clara agua. fruncí el seño en cuanto poco a poco me comenzaba a introducir y pensé en el desperdicio que sería completar la suciedad del agua con unos interiores que ya habían pasado tiempo expuestos a la intemperie. por tanto me erguí en el acto. sacándomelos por completo, quedando enteramente desnuda y expuesta. dejándolos en alguna otra parte del suelo, dado que estos ya estaban húmedos. Finalmente me deslice, son una sonrisa que no podría ser fingida. No siempre tenía la suerte de bañarme con agua caliente, de hecho, muchas de las veces lo hacía en algún rio o lago, lo mismo que lavar mis ropas. pero de momento era.. diferente y delicioso. con el agua ya tocando.. acariciando mis senos emití otro suspiro musitando en el -delicioso- justo para después, hundirme enteramente en la tina.

al emerger escuchaba risas procedentes de Bal. quise saber de que eran tales muestras de diversión, pero de momento preferí simplemente enfocarme a la relajación que poco a poco mi ser iba teniendo. Hacía mucho que ambos estábamos con los nervios de punta. nos vendría bien.

Poco a poco me fui convenciendo a mi misma de quedarme en el agua hasta que esta se enfriase, de no se porque el jabón de pasta y unas telas que servirían para refregar nuestros cuerpos se encontraban de mi lado y bastante lejos. Sopesé la idea de solo remojar mi cuerpo y pasar del jabón. Algo que no pude cumplir debido a que no veía el caso entonces, nuevamente, un desperdicio. salí sin mencionar nada de la tina y fui a por los dos jabones, cuidando de no resbalar en el intento -shhhh, tengo mis motivos- respondí a algo que había dicho bal, con el cambio de temperatura y el frio que daba el abandonar la tina en todo el cuerpo. Fue por eso que tardé lo menos posible y en cuanto pude regresar apenas pase una mano por el biombo, solo para extender su jabón y tela pertinente -es mejor que os deis una buena refriega mi señor; no me molesta el sudor y la suciedad, pero de vez en cuando hay que tumbársela entera- no era un reproche, más bien era una broma, una broma coqueta tal vez, pero estaba claro que si el podía hacerme bromas como que si necesitase algo más se hubiese de decir, yo me podría permitir esta. incluso más -eso, mi señor es algo que necesito, que los dos nos demos un buen baño- y sin más me deje caer en el agua, tirando un poco por los bordes debido a que no lo hice tan delicadamente.

Lave mi pelo, mi cuerpo, con lentitud dado que había que disfrutar el momento. cada parte era enjuagada antes de seguir con la siguiente parte. y, una vez que termine con el agua, ligeramente jabonosa me quede ahí con los ojos cerrados, las mejillas seguramente sonrosadas debido a la temperatura del agua y la paz de un bebe recién amamantado.

Solo hasta que recordé un pequeño detalle.

Y no sabía como solucionarlo. no tenía toallas a la mano, mis interiores estaban ya empapados y el vestido algo sucio al menos del ruedo. no tenía nada más que ponerme

-Bal- le llamé por primera vez, el se encontraba de lo más callado -estas despierto?- inferí sin una respuesta clara, solo un jadeo de su parte, algo que me hizo dudar -Bal- le pedí una vez más sin hacerme muchas imágenes mentales, y cuando escuché que al menos me escuchaba le confesé mi preocupación -querido esposo, nos hemos olvidado de algo.... tenéis voz algo de repuesto?.... todo lo que me obsequiasteis esta con el señor del bigotito y...- acallé un instante para decir lo más posible lo siguiente -no tengo nada que ponerme al salir, si acaso las sabanas de lino de la cama... tenéis algo vos?-

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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Miér Dic 28, 2011 5:05 am

El agua estaba magnifica, de eso no había duda, y yo necesitaba el baño, no tanto el deshacerme de la suciedad del camino o de olor a humanidad, a sangre y sudor. No, no era solo eso, o desinfectar las heridas del rostro, que ya no sangraban pero e estaban amoratando. Necesitaba sumergirme en el agua caliente, cerrar los ojos y pensar. Acomodar en mi mente los pasos, el camino a seguir, para no dejar cabos sueltos, muchas cosas por hacer, muy poco tiempo, siempre igual, a la par que mi cuerpo se distendía y los musculos volvían a su sitio.

Pero no era fácil, no con ella a apenas un metro de distancia, no mientras su ropa caía, poco a poco, al suelo en el otro lado del pequeño, ligero y movible biombo. Escuché el sonido del agua al meterse ella en la bañera, y entonces cerré los ojos. Lo malo es que el cerebro no deja de funcionar por mucho que cierres las puertas. Utilicé el truco que me enseñaron, visualizar el objetivo, la meta, y luego desandar para hallar los pasos que te llevaron a él. Lo consuí, a duras penas, mientras imagenes de la chica en la bañera se colaban por momentos en lo que debía ser un plan de acción, una campaña, pero no lo estaba haciendo mal. Los señores del norte en camino, las fronteras en peligro, nuestros nobles más fieles esperando mi guía en el prado oeste, incursiones dentro de nuestro territorio, todo debía seguir una pauta, derivar de un solo todo, y yo sólo debía poner las piezas en su sitio y ver el cuadro en conjunto, para ir un paso por delante.

"No mireis"dijo, y al escuchar su voz el cuadro, que empezaba a tomar forma se desvaneció. Me quité un resto de agua de las pestañas y abrí lo ojos.

- ¿Qué quereis que mire?...no puedo veros...-no era más que constatar lo obvio. Pero sí pude oir como se ponía en pie y se movía por el cuarto, según las ropas en el suelo completamente desnuda...mala imagen para mi cerbro si ha de permanecer activo y centrado en el problema real- ¿qué haces?

Vuelve al poco, y su mano aparece por mi lado del biombo con algo en ella, me cuesta centrarme en lo que contiene y no en sus dedos largos y finos y esa muñeca delicada que es todo lo que puedo ver. Estiro el brazo al entender sus palabras y recojo lo que se me ofrece, obediente. Tiene razón, una friega me vendría bien. Humedezco el paño, le extiendo el jabón de hierbas y paso los siguientes minutos arrancando el polvo del camino y cualquier otra sustancia que se haya adherido a mi piel. Con cuidado, limpio también las heridas en mi labio y mi mejilla. Apenas emito un quejido cuando restos del jabó entran en contacto co la herida abierta.

Ella hacía ruidos al otro lado agua desplazada, de a pocos, movimiento de brazos, lo relegué en la mente y cerré los ojos de nuevo. Fronteras, la norte y la sur ninguna relación entre los pueblos al otro lado, mismo momento sin embargo, nobles alterados, nobles que no so de fiar, conatos de rebelión, ¿cual es el común denominador? ¿cual?

El puzzle, en mi cabeza, va tomando forma, dentro, no fuera, pero escucho mi nombre, apenas pronunciado y la mente vuelve al mundo real, poco a poco.

¿Despierto? Claro que estoy despierto, despierto y alerta, relajado pero consciente, consciente de todo lo que me rodea, como en el campo de batalla, porque no todas las luchas conllevan una espada.

Y entonces lo suelta, aún antes de que le pregunte qué necesita. Nada que ponerse. Esas imagenes otra vez...maldita sea. No puedo concentrarme con semejante iamgen mental. Algo que ponerse...estaba tan concentrado en lo mío que no pensé en eso. No se me ocurrió. Tenía que hacer algo, ¿pero qué? alargué el brazo para revisar mi morral, aun sabiendo que sería inutil, sólo me quedaban unos calzones limpios, ni siquiera una camisa. ¿Dejar que cunda el pánico o tomarlo con filosofía? Siempre la segunda opción.

- Algo haremos

Comento en voz alta, firme y seguro de que encont5raré una solución aceptable. Y sonrío, apenas, porque un pensamiento vago que cruza mi mente me dice que para mi no existe problema alguno, no tengo nada que objetar a su desnudez.

Disfruto un poco más del baño, y dejando la mente en blanco es cuando recuerdo que le dí instrucciones al cochero, tiene que estar por llegar. Por la mañana, como muy tarde. Que no salga de la habitación, esa es una opción, no va a gustarle...otra vez encerrada.

Me levanto, las toallas están a mi lado, me quedo una pequeña y le tiendo las otras dos por detrás del biombo.

- Secate y metete en la cama, cuando estes tapada me lo haces saber- las formalidades quedan un poco absurdas en depende de qué situación- pediré que nos suban la cena, le dí instrucciones al cochero, no tardará, tu ropa llegará con él.

Me sequé el pelo y luego el cuerpo, para ponerme luego la muda limpia, por suerte los calzones eran de lana gruesa, así que no estaba tan desnudo como para asustarla. Seguro que había visto antes a algún hombre en paños menors, aunque fuese un familiar. Y esperé. A que ella me advirtiese que ya estaba tapada, antes de salir y buscar mi capa para poder bajar y pedir algo de comer.


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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Miér Dic 28, 2011 10:40 pm

-cuento con ello- respondí sopesando ya la idea de sacarle las sabanas a la cama y envolverme con ellas todo cuanto podía. secarme con una, envolverme en la otra tal vez. después de mucho rebuscar solo tome las dos toallas que me extendía después de un rato, tiempo que me pareció algo excesivo aunque fuese lo natural.

Había instrucciones precisas del que hacer y me parecieron buenas en todo momento.

Cena... cena pero el cochero llegaría, significaba que entonces, eso seguía siendo una posibilidad y no un hecho consumado. eso no estaba bien, no era una solución concreta, aunque por supuesto al menos una solución sería -de acuerdo.. o podrías no se, pedir algún camisón para muestra mujer?- callé de inmediato, era su mujer para los demás, no necesitaba en realidad un camisón para poder estar y dormir con el, menos con la edad que ambos demostrábamos y suspiré desechando la idea de que eso fuera normal en un matrimonio para mejor levantarme de aquella agua aún tibia y con cuidado comenzar a secar mi cabello en primera instancia y poco después el cuerpo, tomando el tiempo para el mismo. una vez lista hice lo que me pidió, ir a la cama, descorrer las sabanas y la ligera cobija encima y meterme ahí, tapándome el cuello incluso antes de llamarle

-cuando gustéis- mencione solo para entonces, ver salir del biombo al que en apariencia era mi señor y esposo, solo con unos calzones, pecho descubierto, evidentemente. De todas formas era la primera vez que lo veía desnudo del torso y de pie, consiente, y no como la vez en que me había encargado de dejarlo así, a expensas de la fiebre

sentí la cara arder y acto seguido yacía tapándome también la cara con las sabanas -iréis así, en calzones a buscar la merienda? pregunte y casi exigí al mismo tiempo, llamando a lo que restaba de pudor entre nosotros. escuche su risa y su invitación para verle

-ya lo se, pero son circunstancias diferentes, mi noble señor, en aquella ocasión estabais a punto de morir, o bien podrías estar encaminado a ello, ahora es diferente- unas sonrisas más y puse los ojos en blanco antes de que se marchase

encerrada, de nuevo -no tengo opción, amado esposo, lo que vos deseéis estará bien para mi- concluí apenas segundos antes de que la puerta se asegurara. yo me encargaría del resto.

una vez, a solas, puse el pestillo y frente al espejo, envuelta en una de las toallas asegurada entre mis pechos de manera provisional volví a secarme el cabello acomodando los húmedos mechones para que al menos este no estuviese enredado y esperé, pacientemente, desesperadamente mientras mi marido regresaba, algo que al parecer le iba a tomar más tiempo del debido. y yo me aburría de muerte.

No podría asomarme a la ventana, dado que entre los arboles resultaba de lo más fácil verme, semi desnuda. me puse a jugar con la llama de la vela a cambio, pasando mis dedos lo más cercanos posibles una y otra vez. En mi mente el llegaría con algo de camisón o la ropa entre manos y yo, feliz me los pondría detrás del biombo y todo sería normal.. Fue por eso que recoloque el biombo a alguna esquina lista para ejecutar lo pensado apenas llegase.

Para cuando llego ya había pasado demasiado y las cosas estaban así: quite el pestillo para que pudiese pasar apenas le pude reconocer la voz. no esperé para darle la bienvenida si no que me encontraba tras el biombo con la vela de mi lado y con la novedad que aún no llegaba la cena y que tampoco mi ropa.
-estáis de broma?.. no, no lo estaba. no me pondría histérica por el hecho, ya estaba lo suficiente mayorcita y no era del tipo de dama que se escandalizaba, o eso me empeñaba en creer, aún así requerí de toda mi fuerza y seguridad para decir lo siguiente -de acuerdo, entonces no tengo porque esperar aquí- le vi a los ojos apenas salí del biombo enredada en la toalla en el cuerpo y la segunda apenas cubriéndome los hombros y la espalda. algo en su mirada me hizo bajar la mía -esta tan mal, mi señor , el que una esposa se pasee así por las habitaciones de su marido y hombre?- mencione, en un intento de aligerar la tención, mientras llegaba a la cama y me posaba en ella.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Sáb Ene 07, 2012 1:20 pm

¿Pedir un camisón? Si, lo había pensado, pero uno, la señora del albergue era como diez veces ella y no parecía haber hijas esta vez, y dos, sonaba extraño, muy extraño, que llegasemos sin maletas y pidiendo ropa de dormir. Cuanto menos pensasen en ello mejor. No habían preguntado, pero fijo que lo harían si denoto que no hemos subido maleta alguna.

Pregunta si pienso salir así y levanto una ceja, ¿acaso no es obvio lo que pretendo? Quizá no. Quizá no se de cuenta de que el que yo baje en paños menores con solo la capa encima no es lo mismo que el que lo haga ella.

- Pensaba ponerme la capa...- por el frio, iba a terminar pero no me da tiempo pues me da la risa al ver su expresión, su rubor consecuente y la forma en que oculta la cara entre las sábanas como una niña pequeña.

- Vamos, Kat- digo entre risas olvidando de nuevo tratarla con cortesía, me parece absurdo en según que situaciones, más cuando la tengo ya, desde hace tiempo aunque no sabría decir cuando se produjo el fenomeno, como una buena amiga, si no otra cosa- ya me has visto con la misma ropa...

Y protesta, protesta que es que me estaba muriendo, y yo niego mentalmente mientras recuerdo lo que sigue, un sueño quizás, quizá no...Y la miro, serio un instante, intentando descubrir qué es real y qué no...

- esa vez no pareció importarte demasiado desnudarme...ni besarme...

lo dejo caer, sólo por ver su reacción, y de nuevo me rio cuando veo que se ruboriza, asomando apenas un ojo por entre la ropa de cama. Sin decir más me voy a por esa cena. Lo cierto es que me rugen las tripas solo de pensar en tomar algo caliente.

Por desgracia no es tan sencillo como esperaba. Abajo me indican que solo les queda caldo de pollo y algunas patatas asadas, pero que tendrán que calentarlo porque la hora de la cena ha pasado ya y la taberna está cerrada, no tienen quién la atienda de noche. Refunfuño, pero me aguanto, y les pido que nos suban algo cuando puedan. Me entretengo comprobando en las cuadras si ha llegado o tiene trazas de llegar algún carruaje, y de paso me entero por el mozo de las novedades en el pueblo. No demasiadas, pero instructivas.

Cuando me canso de esperar un carro que no llega subo de nuevo, parando en las cocinas para preguntar por lo nuestro, me aseguran que ya no se tarda y subo con ella. No me gusta dejarla sola demasiado tiempo, ni siquiera segura en el cuarto.

Me abre la puerta, la entorno, entro y cierro tras de mi, pero no hay nadie en la cama, así que busco con la mirada. Me contesta desde detrás del biombo y me pregunto qué hace allí, pero aclaro que no he conseguido camisón alguno, aunque juraría que no le prometí uno, y me deja pasmado cuando sale envuelta escasamente en una toalla.

Brusca, demasiado brusca me sale la respuesta sin apartar los ojos de su piel desnuda.

- Quereis rematarme...¿es por lo que dije antes?...üna especie de venganza?
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Sáb Ene 07, 2012 2:24 pm


-vamos, quien quiere vengarse?, es esto o la desnudez entera- respondí apenas escuche sus palabras, o mejor dicho el tono de sus palabras, que resultaban más hirientes si eso era posible., giré mi cabeza solo para verlo de soslayo. mi Cabello se movía al compás, debido que al menos ya se encontraba seco -además si yo estuviese con fiebre en determinado momento deberías quitarme las prendas, duce Bhaltair- agregue con todo orgullo. sin hacer si quiera el intento de cubrirme con la colcha o sabanas. Hacía poco el me sonrojo con lo del beso y no fui capaz de negarlo, si a caso parecer una autentica niña. pero eso no sucedería en esa ocasión.

finalmente me giré para verle, acomodando las piernas y mis muslos dentro de la cama. -como podría rematarte, Bal?.... no soy la primer mujer que ves semi desnuda, seguramente muchas ya han pasado mucho más allá de estar como yo... como podría rematarte si se supone sois mi marido y que el cuerpo es natural, no algo de pecado, si no lo natural, o es que el ser príncipe merma dicha condición?...- no podría recordarlo del todo, cierto? no podría recordar mis caricias al besarle, seguramente era solo un espejismo. por tanto quise reparar el daño -y por cierto. mi señor, la única ocasión que os eh besado fue al afirmar que vos sois mi marido, cualquier otra cosa seguramente es producto de vuestra imaginación-
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Sáb Ene 07, 2012 3:01 pm

Si que se estaba vengando, clarisimo lo dejó cuando no solo no acabó de cubrirse sino que le dió por darme lecciones de moral mientras se metía en la cama lentamente. Bufé, un poco y de malos modos, nada elegante.

- Mejor rezad para que eso no ocurra.

Contesté tan solo a esa imagen que pretendía insuflarme. Por supuesto que la ayudaría si estuviese enferma, y probablemente ni me pararía a mirarla porque la sola idea de que le pasase algo me obturaba el corazón, pero ella no debía saber eso.

- Teneis razón- cambié de método y la miré sin ambagues, acercandome para sentarme en la cama y quitarme la capa- no teneis nada que no haya visto antes, ni en mayor medida..asi que si vos estais comoda podeis dormir como querais...

La vuelta al tratamiento formal fue un acto reflejo. La unica forma de mantener la distancia. Y luego afirma que solo me ha besado una vez, cosa que podría ser, que creía antes, pero que no creo ahora, porque sé que la he besado antes, una duda...una correosa duda...¿y si lo hice yo llevado por la fiebre y no lo recuerdo? Pero el sueño...no era así como se producía en mi sueño...

- ¿La unica vez milady?...¿estais segura?- y afirma de nuevo, asintiendo con la cabeza- una lástima- confirmo pues, y me siento en la cama, sin mucho que hacer mientras suben la comida, intento no mirarla.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Sáb Ene 07, 2012 3:29 pm

Rezar? las jóvenes siempre rezábamos, ya sea pro real convicción o porque al final de cuenta lo teníamos tan metido en el cuerpo a causa de una educación estricta que finalmente era una costumbre. Yo entendía los rezos como algo diferente a ir al templo. para mi el rezar era el venerar a los dioses con mis acciones y según sabía jamás les había ofendido demasiado, justo por eso conservaba buena salud. por tanto el comentario lo deje pasar.

La siguiente frase proveniente de sus labios solo era una constatación, nada que no supiera que hicieren los hombres, pero si era incomodo de pensarlo. incluso pude verlo.. era la maldición de las imaginaciones elevadas. mi tía tenía razón. una mente hábil. Algo que era capaz de enfurecer y decepcionar al unisonó. mi puño se crispo pero al menos, mi rostro pareció relajado... ya nos habíamos alejado de cualquier forma -los dos en la misma cama, ese era el trato, mi señor- desvié el rostro y mantuve las respiraciones bien controladas, para que aparentaran calma -con una almohada de por medio, por supuesto... así estaremos seguros de que nadie tentará a nadie-

Y si que era una lástima el que no lo recordara y lo pusiese en duda, un beso ¡podría ser denominado así? un beso robado y que no fue correspondido no podría denominarse beso, jamás tendría el mismo valor que uno enteramente ofrendado. es que ni eso podría distinguir el príncipe a mi lado? no.. seguro que no. pero había de cambiar el tema de conversación. además de que después de que el habló hbo un silencio horroroso. dos cuerpos sentados uno al lado del otro, semi desnudos y el no me miraba, así como yo no le miré desde que estuvo en calzones. no podría con un silencio así.

-habeis estado alguna vez con alguna ramera?- lo pregunte sin pensar, fue lo primero que se me vino en mente, peor no podía dejar de pensar en el hecho de la imagen de el teniendo lo que cualquier hombre desea en manos de alguna ramera tostada, de piel reluciente y aceitada, a diferencia de mi blanquecina piel envuelta de manera frugal en un pedazo de tela. al menos fui digna de su mirada. carraspee un poco y fruncí el ceño -supongo que habéis probado las mieles de princesas, de cortesanas, de mujeres jóvenes bellas con mayores medidas a las mías. eso no lo pregunto, me pregunto si alguna ocasión tuvisteis necesidad de pagar por ello con alguna experta- una sonrisa retorcida de sarcasmo apareció en mi rostro, lo sabía, pero la idea no era demasiado grata y no podría controlar todo por completo. El sin embargo protesto no hice demasiado caso. –es lo que cualquier esposa debería saber al menos, mi señor-
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Miér Ene 11, 2012 5:57 am

- Claro, como gusteis...-respondí en cuanto ofrendó la "brillante" idea de la almohada, ¿por que las mujeres creen que algo como una almohada va a ayudar en nada? es absurdo, estupido, incluso...pero si ella se siente mejor por mi vale, de todas formas ya había asumido que lo de dormir hoy no iba a darse bien...yo estaría más cómodo en el suelo, seguro...pero tampoco quiero ofenderla. Ella parece convencida de que me hace un favor dejandome un hueco en la cama. No seré yo quién le explique por qué no lo es...

Y de nuevo, en el momento en que me relajo, y me dejo caer sobre la cama, armandome de paciencia para lo que ha de venir, va la chica y me sale con una preguntita de esas suyas, completamente fuera de tono, nada que pudieses esperar de una jovencita virgen y de buenas costumbres. Giro el cuello para mirarla, intentando evaluar por su exprsión si lo dice en serio...no veo asomo de broma...niego con la cabeza y refunfuño un momento antes de abrir la boca. Debería darle unos azotes y enseñarle las normas de comportamiento que le faltan, claramente...

- No creo que eso deba saberlo esposa alguna...y mucho menos una que solo lo es de puertas para fuera...

Suelto un exabrupto, muy poco educado, cuando hace un mohín, como si la respuesta la hubiese disgustado.

- Conozco a muchas, y las trato a menudo- respondo al final con gesto hastiado- pero no, nunca he llevado a ninguna al piso de arriba, y tampoco me acuesto ya con cortesanas, suelen estar casadas ¿sabeis?, y me desagrada bastante la idea de acostarme con la mujer de otro hombre...podeis llamarme imbecil si quereis...

Llaman a la puerta y me levanto, aliviado, con suerte la cena nos ahorrará seguir con esta conversación incomoda. Abro con ganas y recojo la bandeja, tomandome un momento para preguntar por si ha llegado algún otro carruaje, me contestan con un movimiento de cabeza y suspiro, nada...hoy no tengo suerte. Al menos la comida no parece tan horrible, y la cerveza negra parece decente...agradezco y cierro de nuevo girandome para dejarlo todo sobre la cama y sentarme con las piernas cruzadas, comodamente, para cortar un pedazo de pan y coger mi tazón.

- No deberiaís pensar en esas cosas...

Dejo caer, no he querido sonar paternalista pero creo que así es como ha sonado. Así que intento rectificar antes de que vuelva a enfadarse.

- Al menos en según qué situaciones...
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Miér Ene 11, 2012 10:04 am

un mohin bien merecido y sin animo de disimularlo un poco, porque al final de cuentas: porque ser cortes cuando el señor que en teoría era el príncipe con excelente educación simplemente había respondido grosero, bueno... al menos yo no era princesa si no una sencilla aldeana, y ante la falta de educación aparente no podría culpárseme de nada. Aunque claro, si no fuera el quien era seguramente se lo haría pagar. si no fuera el quien era y si yo estuviese más cubierta para poderme mover con total libertad.

No, no bajé la mirada, no la desvié, ni hice apaño en ocultar alguna expresión. Quería una respuesta, una que me satisficiera la curiosidad, me gustase o no el resultado.

Y resultaba que aunque increíble... si, me gustaba el resultado.

entre abrí los labios repasando sus palabras, el iba a la puerta yo.... yo sonreí ligeramente. eso si debía ser de un principe. y que era un príncipe al final de cuentas?.. un campesino podría serlo si se comportaba como tal. A mi príncipe, o al menos la palabra príncipe me recordaba principios y bien me estaba enterando que en efecto, los tenía.

mi mirada se bajo después de su regreso, después de sus palabras y amonestaciones paternalistas y una cena sobre la cama

-no creo que lo seáis- expresé por primera vez, haciendo las primer frazada un puñado fruncido bajo mis manos. no le explique a que me refería, pero si me lo preguntase, sería fácil.... el no era para nada un imbécil, no así y no en esos momentos.

-podéis levantar la cena de la cama?- y antes de que me dijese que si, retiré de sus manos el tazón y de sus labios el pedazo de pan y los deje sobre la bandeja, solo para después dejarla sobre sus manos

-solo un instante, petición de la esposa puertas afuera- y ya estaba, solo eso basto para que el se diese la media vuelta y yo aprovechase para cambiar de vestimenta. de unas toallas a estar verdaderamente enredada en esa frazada.. varias vueltas y torsiones aseguraron que al menos ya no estuviera tan desnuda.

-podéis giraros.... es tiempo de cenar-mencione mientras volvía a acomodar mi cabello -es que con vos no se como estar. podría morir de sonrojo en un instante y merezco vuestras sonrisas que usáis, esas que se burlan de mi... pero si no lo hago y me porto desenvuelta y abierta de mente entonteces merezco una regañina- entre tanto me había acercado a el y de sus manos , rozándolas un poco, me había hecho de la bandeja para dejarla sobre la cama. aún ni siquiera había dado la media vuelta cuando proseguí -y aún estoy agradecida así que no pienso vengar nada ni pelear nada. seré una cabezota, mi señor, pero jamás eh sido una ingrata... ni tampoco una exhibicionista confesa-

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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Miér Ene 11, 2012 10:27 am

¿Levantar la cena de la cama? No entendí la pregunta, por lo que me quede mirando hacía ella mientras subía la barbilla sin saber muy bien qué responderle, hasta que ella misma se hizo de mi tazón y me sacél el pan de la boca, con lo bien que me estaba sentando, y entendí que queria ponerse cómoda, y me dí un cachete mental por haber sido tan insensible. Me giré dejandola a su libre albedrío y esperé musitando una cantinela en voz baja hasta que empezó a hablar.

La oía moverse sobre a cama y supuse que se estaba cubriendo mientras hablaba.

- No sé si las esposas de puertas afueras pueden pedir favores...

Bromeé, pero ella siguió hablando ignorandome y me gire al cabo de un rato de que ella me dijese que ya podía, solo por si acaso. No había nada que temer, estaba bien cubierta con todo el cobertor enrollado encima. Sonreí al verla, porque parecía quedarse en nada debajo de tanto algodón. Sus hombros apenas sobresalían del mismo.

- Pareces un buñuelo...

Dije, y volví a acercarme el tazón y el pan. TRas oirlo de su boca entiendo que tiene razón, y es mi culpa, ella no lo entiende porque no sabe que paso cada segundo intentando no echarme encima...claro que no, ella no sabe nada del deseo.

- No es tu culpa...pido disculpas por eso...tienes curiosidad, es normal, y yo sólo te regaño porque...-piensa bien lo que vas a decir, no puedes decirle que es en ella en quién piensas cuando menciona el sexo, ni cómo- porque no está bien que hablemos de estos temas nunca, se supone que de estas cosas lo shombre sy las mujeres no hablan entre sí, y mucho menos mientras están sentados sobre una cama y en paños menores- ahí sonrío para restarle importancia- aunque reconozco que no me importa lo que se suponga o no, si tiene preguntas intentaré responderlas, pero tienes que entender que me resulta un tanto incomodo hablar contigo de sexo...

y me siento obligado a añadir tras berberme el caldo y limpiarme la boca con una servilleta.
- tus sonrojos...- sonrío, divertido - en realidad me gustan mucho ¿sabes?

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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Miér Ene 11, 2012 12:50 pm

-ojalá no se os antoje remojarme en leche y comerme como cena- respondí sin pensar a lo de buñuelo. de serlo, sería un buñuelo gigante y posiblemente tanto le causaría indigestión.

aún así no se lo tomo a mal y entonces, el pelirrojo de los ojos azules y bromas y sonrisas picaras hablo de otra manera... casi natural. tome aire por la boca en un intento de que el rubor no escapase de las mejillas y, de cualquier forma me cubrí la cara lo más posible con el razón para que no se notara... paños menores, si que lo estábamos, de hecho era la vez que más desnuda había estado en mi vida con alguien

-no era mi intensión apenaros, mi señor y no tengáis tanto tacto conmigo, al final de cuentas debería saberlo ya. a mi edad todas mis amigas ya están casadas- lo deje caer como algo natural. el hecho era que ni siquiera me dolía ya. era un hecho que jamás sería desposada alguna vez.

El habla de sonrojos... yo me sonrojo apenas lo enuncia. suspiré bajando la mirada y sonriendo apenas antes de tomar otro poco de pan -es bueno saberlo.. sabéis que eso podría ser usado como arma si fuese vuestra esposa?.... pero claro eso jamás lo podre usar.. d momento es una debilidad mía y una ventaja vuestra.. gozadlos bien mientras estemos juntos-

no se a que salí eso, pero no importa... tengo algunas ideas preclaras de esto, yt al menos se ahora, que el jamás abusaría de mi. pronto encontré, que aunque el lugar y las ropas habían cambiado estábamos justo uno frente al otro, como el primer día que platicamos sin peligros en la palaya, antes de que me confesase que era un príncipe. que diferentes eran las cosas y no sabía en la actualidad que era mejor.

Sabía una cosa... el que mi mano acariciaba la suya en un punto medio -puedo preguntar algo? el asintió con una sonrisa más benevolente. por tanto continué -que hubiese pasado si no me hubieses confesado lo que sois.... que tenías planeado aquel día?...-

sabía lo que respondería. pura cortesía así que antes de que hablase, mi índice acallo sus labios en una caricia -no... no lo digáis si es ordinario, las mujeres somos algo empecinadas a magnificar las cosas... aunque hubiera sido bueno el que todo fuese diferente-
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Jue Ene 12, 2012 1:23 pm

Vale, eso tuvo gracia, y me reí con ganas aunque me negué completamente a contarle cual era el chiste en sus palabras. Cuando el acceso pasó me enjugué y acabé de comer despacio, limpiando la garganta de la sequedad del camino con la jarra de cerveza fría. Ella no estaba bebiendo, así que indagué:

- ¿Nunca habeis probado la cerveza?...no es tan fuerte...¿o temeis que os emborrache?

Y retomé luego la conversación donde lo dejamos como si no hubiese habido pausa alguna.

- Pero no estais casada, esa es la diferencia...- la miro, me dijo una vez qu eno se casaría nunca, entendí que era porque aborrecía a los hombres o el matrimonio en sí, ahora no lo creo- ¿por qué no estais casada?

Y antes de que me lo recuerde y crea que no la escucho aclaro.

- si..si..ya sé que todos os dicen que os aman y todos se cansan de esperar...pero...¿a qué esperan? ¿por qué no os habeis casado todavía?...

Sonrío, apenas, apartando el cuenco vacío y tumbandome sobre un brazo mirando hacía ella, que sigue comiendo.

- ¿Quereis decir que usariais los sonrojos en mi contra si fueseis mi mujer? ¿cómo es posible? ¿acaso el sonrojo tiene algún poder que no comprendo?

Y nuestras manos, sin más, se juntan en el medio de la cama, pero ni la retiro ni parece que ella se sienta incomoda por ello, así que la mantengo a su lado y le acaricio los dedos de pasada, en un gesto inocente.

- ¿El día que os estuve esperando toda la mañana junto al lago? ¿ese día?

Pero antes de responder me pone un dedo en los labios y sonrio bajo su tacto al escucharla, porque me hace gracia su comentario y también porque entiendo que en el fondo me dice que lo ha imaginado más de una vez y eso me da esperanzas. Aparto su mano, retirando los dedos con suavidad, dejando que se desplacen por mis labios sin decir nada hasta salir por las comisuras y retengo esa mano entre mis dedos.

- no hay nada de ordinario en pasar una tarde con vos...pareceis pensar que tenía planeada toda una velada de seducción...en realidad yo solo ansiaba veros de nuevo, tanto que no podía pensar en otra cosa, no podía dormir, no podía comer, estuve cinco días cabalgando con mis hombres y en lo unico en que podía pensar era en volver con vos...en comprobar si de verdad erais tan hermosa y perfecta o yo me lo había imaginado...pero no, sois aún mejor...
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Dom Ene 15, 2012 1:03 pm

no había probado la cerveza alguna vez, solo el vino y muy pocas copas. En teoría las mujeres no bebíamos cerveza, una costumbre que nunca llegué a entender del todo pero que era costumbre al fin y al cabo. No lo respondí de cualquier forma y preferí tomar un bocado más antes de terminar. en efecto,calentaba el estomago.

El corazón se me agito dos veces, la primera ocasión tuvo que ver con la pregunta y el hecho que lo recordaba, al menos lo que alguna vez le había dicho. pregunto el porqué y de momento... si, se lo podría decir, porque andado el camino que ambos habíamos andado.

Si, no me había dado cuenta, pero en algún momento y jamás me enteré de en que momento llegó, me sentía cómoda con su presencia. No lo supe, pero eso era el hecho. Lo sabía, se sentía al momento en que su mano toco la mía y no me incomodo.. sus dedos me acariciaron y los míos jugaron a darle la misma caricia.

El segundo momento, en el que mi corazón dio vuelvo fue más intenso. Poderoso y perfecto. No hubo indicio de que no dijese la verdad. debía ser cierto o al menos eso me empeñé en creer. nuevamente el mar de rubor se hizo presente en mi y quise disimularlo. Lo hice tomando aquel tarro y tomar un buen trago, tan grande que prácticamente bebí todo el contenido. Al final me di cuenta, de que sabía amarga.. muy amarga.

No pude evitar carraspear y cerrar los ojos, por lo menos para no mostrar mi disgusto pro la bebida. Solo entonces hable

-espero a que mi padre lo apruebe, pero todo indica que el no aceptará, jamás... mi mano será otorgada solo con quien el lo diga, cuando el lo diga por esos no puedo casarme y de todos modos, de alguna manera me ah salvado-

todo aquello, lo dije sin ver a sus ojos y, para cuando lo hice, pese a lo que dijese o a ese rostro contrito, sonrió para mi y entonces sentí la caricia de su mano sobre mi rostro. correspondí a esa sonrisa en el acto -lo veis, mi señor? podría sonrojarme para obtener de vuestra merced esa sonrisa o ese bajar la guardia.. es la belleza de la inocencia.. nos serviría a los dos-

pero ya estábamos cercanos, tan cercanos a los rostros que sin ningún esfuerzo podríamos vernos. un poco de la tela de la cobija se descorrió y volví a bajar la mirada -no siempre sois irritable, no siempre soy una iracunda mujer... esta mujer quería veros y pasar tiempo con vuestra presencia... al parecer, mi deseo casi se ah cumplido- casi, porque el no lo sabía pero, aquel día , si no fuese el un príncipe, habría encontrado a un amigo o bien a ese alguien cual que eventualmente besaría porque eso quise en ese entonces, porque eso mismo quería en aquel momento, estando tan cercanos.

fue ese el momento en el que el estupor volvió a vencerme, roce su mejilla y bese esa comisura que se extendía en forma de ligera sonrisa y acaricie sus labios con los míos apenas un suspiro, lo suficiente para darme valor y tomar su tarro de cerveza, tomando un poco de el.
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