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La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Lun Oct 24, 2011 9:58 am

-estoy mojada, traigo puestos mis honorables interiores y mi nombre es Katniss- respondí con sus manos en mis caderas, lo mismo que yo le tenía pasadas las manos por su torso para sostenerle. cercanos y de frente. Me sentía nerviosa ante la cercanía, me sentiría mucho más que eso si no supiese que su única intención era el no caer y que mi intención inicial no era estar desnuda y mojada, si no el mantenerle vivo y con bien.

el rio, no lo entendí. seguramente solo desvariaba. Debía hacerlo.. y también tener un perfecto control como para intentar llevar una manos suya, en vez de apoyarse en mi cintura para.. apartar mi mechón. Sea por curiosidad, por deseo de ser tocada por aquel enfermo hombre o porque así debiese ser, no me moví un ápice, a esperas de cual sería su siguiente movimiento y entonces, callo al agua. no pude pescarlo bien. -oh, maldición!- gritonee en cuanto supe que no podría con todo ese peso muerto que tenía en manos. No alcance a gritare al caballo cuando este ya estaba en búsqueda de su dueño, y después de un rato, le saco con los dientes, arrastrándolo a la orilla.

y no respiraba. al no hacerlo, yo misma no lo hacía, y me concentraba en darle un masaje en el cuerpo, no sabía el como, o si quiera si sería de ayuda pero esperaba que funcionara. pero finalmente abrió los ojos y tan pálido como podía observarse desee abrazarle.

Y así lo hice.

-en interiores, buen señor, y sois demasiado observador como para no daros cuenta- le abrece con un poco de más fuerza, estrujándolo cuando el volvió a toser. en automático abandone el efecto y me separe. -lo siento, necesitáis respirar- no permitimos entre el caballo y yo que se moviese, pero yo en cuanto pude me hice de la manta y se la arroje en la cabeza -si tenéis problemas con mi desnudez, no debéis verme, sea lo que sea que había pedido antes, no queremos que os de fiebre, cierto?-

y debería irme a buscar mi ropa, debería despojarme de aquella ropa mojada o enfermaría igualmente, pero prefería ese riesgo que dejarle solo -estabais alucinando, y acabáis de nombrar a una mujer, vuestra novia tal vez... es de mala educación que se este prometido y se nade desnudo con una mujer- y el hincapié en "desnudo era evidente" con otra pelirroja... no tenéis que enfermar para intentarlo, no obstante...- entonces encontré sentido a esas palabras así que, antes de que el se retirase la manta de la cara, lo volví a tapar –a menos de que penséis que soy un hombre-
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Lun Oct 24, 2011 10:33 am

No estoy muy lúcido, pero sin duda reconozco el tono de reproche, cómo si yo hubiese enfermado a posta...pero no, no se refiere a eso, por más que lo intento no consigo recordar mucho, sólo que tenía mucho calor y que ella estaba en el agua.

- sé cómo os llamais

No entiendo porque me da su nombre ahora, como si fuese capaz de olvidarlo. Pero no, ella no estaba diciendo su nombre, eso había sido antes o quizá solo en mis sueños. Fruncí el cejo, pero sin parpadear, enfermo o no no todos los días tiene uno la oportunidad de ver una imagen como la que tengo delante. ¿Sabrá ella que el algodón blanco trasluce cuando se moja, que está ahí delante de mi apenas cubierta, que puedo ver hasta el circulo de sus pezones? Probablemente sólo está furiosa...es su estado natural. Furiosa y preciosa.

Y cuando me abraza con fuerza si dejo de respirar no es porque me este ahogando de nuevo sino que me ahogo ahora porque ella acaba de aplastar sus pechos, casi desnudos, contra mi cara, y eso me produce un espasmo que me cierra de nuevo la garganta.

- y vos deberíais cubriros...

No acabo de decirlo y ella ya está picandome con que la imagen puede darme fiebre, ¿o ha sido un comentario bien intencionado? No podría decirlo, solo que me da risa y al intento de soltarla empiezo a toser un poco, me recupero lo suficiente como para intentar sentarme y decir:

- ese tipo de fiebre no me preocupa...!ahá¡, es eso...-señalo mirandola a los ojos y achinando los mios- no os preocupa porque sabeis que no puedo tenerme en pie...

Eso era más una explicación para mi que para ella, más que nada porque estaba un poco flipado de que no estuviees llamandome pervertido o algo peor por mirarla aún cuando es ella la que se ha desvestido. Ahora habla de cosas que al pareer dije en sueños, o delirios.

- ¿una mujer?- otra tos, pero está vez si fuí capaz de sentarme- no estoy prometido y no tengo novia, creí que eso ya lo había aclarado...

Me tira una manta, estoy por rehusarla y pedirle que e la ponga ella pero tengo mucho frio, mis dients castañean y aún no me siento bien como para intentar levantarme, asi que la cojo y me la paso por los hombros, vale, también influye un poco que eso me dejaría sin visión celestial, pero la visión se va cuando ella me tapa la cara con la manta. Toso un poco más por la falta de aire. La aparto.

- ¿cual es el nombre?...y no estoy desnudo señora, sigo teniendo os pantalones...

Pero me vuelve a cubrir la cara y yo protesto cuando vuelvo a toser, realmente neceito algo de agua, la piel de mi garganta rasca, y aún la siento dolorida cuando me obliga a reir, hasta al tragar saliva duele.

- Por supuesto, sois un hombre- digo muy serio apartandome otra vez la manta de la cara y mirandola mientras me seco una lágrima- y yo un pervertido por lo visto, ya que con la cabeza tronando, la garganta inflamada y más frío del que recuerdo haber tenido nunca en lugar de pensar en el fuego o en descansar un rato lo que me viene a la mente es acercaros a mi y lamer esa gota de agua que parece querer quedarse para siempre en ese rosado pezón...no la culpo...

Demasiado. Debo pensar antes de hablar, pero no lo consigo del todo con la cabeza repiqueteando una y otra vez, antes de que se aleje me disculpo, alargando una mano para coger la suya por la muñeca, sin fuerza.

- Lo siento...perdonadme...no sé lo que digo...¿podriais traerme un poco de agua?...por favor...
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Lun Oct 24, 2011 11:39 am

a lo que respondí de inmediato -señor, me estáis acusando entonces de querer provocaros, y no es así, mi intención única fue e salvaros la vida- lo cual, era cierto. no sabía dejar de lado que me encontraba con la complacencia de saberle tan bien que al menos lo boquiflojo no se le había ido, y de la frustración que implicaba el que pensase que quería seducirle.. no quería, claro que no.. digo... el haberme liberado del corsé era enteramente por fines prácticos.. no podría intentar besar los labios que anteriormente quise besar y anhele aunque el no supiese.

el no recordaba nombre alguno ni mujer alguna, y estaba segura, la reina no se llamaba así -Aldara... creo- y en seguida calle mientras me abrazaba a mi misma y comenzaba a deambular de un lado a otro, intentando tener un poco de calor o que las ropas se me secasen cuanto antes.

Era un niño lo que tenía ahí, luchando por salir de su manta, sin lugar a dudas, un niño que además reía... es que era lo único que había en el de manera constante, risas... y debía admitir que sus risas me gustaban, solo un poco... hasta que enuncio lo que ya quería hacer con las gotas sobre mi cuerpo.

el encanto se había acabado, así que no debería seguir ahí -veo que estáis bien, no tengo nada más que hacer por aquí.... además ni siquiera sabéis si es rosado- me di la media vuelta, pero el tomo mi mano, mi muñeca impidiéndome me. forcejee un poco sin demasiado éxito mientras escuchaba su disculpa.

El agua no se le negaba a nadie, así que me deshice de su agarre y simplemente asentí -os la traeré enseguida, os sentís bien con los pantalones húmedos o e de traeros alguna muda?- y el negó, lo cual me parecía bien, el mayor tiempo de frescor en su piel garantizaba que la fiebre no regresaría. fui entonces por el agua y antes de regresar, tome otra vara mas encendida, solo por si acaso.

regrese tan rápido pude y lo encontré con una sonrisa agradable, indefensa y humana, el tipo de sonrisas que no puedes si no responder, por tanto me senté a un lado suyo -así que.. pensáis en mi- en el que no lo mencionaría... mis pezones, pero al menos pensaba en mi -y además sois un terco, enfermasteis por pasar la noche anterior fuera de la habitación... y pudisteis haber muerto, es que la caballerosidad siempre os guía?... que hay de vuestros deseos?- hice una pausa para corregir -de los deseos de todos, quiero decir todo mundo desea una cosa, ahora mismo yo la deseo... pero que es lo que deseáis vos?- el se tambaleo intentando decirme algo o acercarse, pero sin demasiado beneficio. Le hice recostarse de inmediato sobre la hierba -no es el momento- el cerro los ojos, y debido a que su cabeza aún descansaba en mi mano y no en totalidad sobre la hierba, la distancia era corta. ester era Bal.

jamás había imaginado que hiciere eso así, tampoco pude explicar los motivos pero, de repente, quise acariciarle los labios, con los míos propios. sus labios parecieron apenas sonreír, aún con los ojos cerrados y entonces su rostro se dejo de ver, debido a mis cabellos y a mi rostro que yacía pegado al suyo, robando por primera vez en mi vida un beso, si es que eso era... no, eso no era un beso, un beso era algo cuando era correspondido, esto era..... solo tocar, solo eso. -descansad, lo necesitáis cuanto antes- concluí
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Lun Oct 24, 2011 12:17 pm

¿No sabía si era rosado? Claramente era ella y no yo la que no sabía hasta que punto el algodón transluce, pero no dije nada, podría ser más sutil si el hilo no fuese tan fino pero el caso es que si digo algo así lo tomará de nuevo como una ofensa y me contestará que no puede pagares una tela más gruesa, recordando que yo sí, algo que por lo visto la ofende siempre, aunque yo no tenga la culpa.

Así que callo, niego antes su idea de quitarme los pantalones delante de ella, no es que no me moleste el ternelos pegados a las piernas o el frío que de ellos proviene, pero no sería educado, nada educado, no ahora que estoy consciente, callo y le agradezco el trago cuando vuelve, con un bendito vaso de agua. Aunque la tentación es apurarlo me obligo a tomarlo a sorbos breves, dejando que calme el ardor en mi garganta. Mucho mejor.

- ¿Pensar en vos?- sonrío y de nuevo no proceso antes de hablar, me aría un cachetazo mental- Pienso en vos hasta durmiendo...

Me muerdo por segundos la cara interior de la mejilla, se suponía que no debía desearla, ese era el trato, eso es lo que ella quiere, lo que intento conseguir. ¿o eso también es parte del delirio?

Pero sigue hablando, me reprocha, debe ser real porque eso tiene sentido. Quiero preguntar qué desea ella, ahora mismo, lo intento, intento hablar e intento colocarme sobre la tierra humeda, acercarme un poco para no tenre que alzar la voa pero no lo consigo y me dejo estar. Me pesan los brazos.

Me obliga a recostarme, la dejo, aliviado en parte por reposar el cuerpo entero en la hierba. Dejandolo laxo. No quiere oir la respuesta, mejor, porque seguramente no sería capaz de mentir o endulzarla y no le gustaría. Cierro los ojos. Aún siento la calidez de su mano apoyada en mi mejilla, la uso como almohada y sonrío levemente. Empezaba a adormecerme, me dejaba llevar, cuando siento un suave y timido roce en los labios, apenas un instante, unos labios que se sienten cálidos sobre los míos, aún en esta circunstancia. Abro los ojos apenas una rendija, lo suficiente, sigo sin saber si está allí de verdad o sólo lo sueño, tampoco importa, consigo levantar el brazo lo bastante como para coger su cuello con mi mano abierta y volver a traerla hacia mi. No tengo porque mesurarme, solo es un sueño, así que la beso, con dulzura hasta que me responde, exigente después, beber de sus labios es mucho mejor que del vaso, quizá no calme mi garganta pero desde luego hace milagros con otro tipo de sed, una más profunda. Apenas puedo mantener el beso medio minuto, porque mis pulmones no responden como deberían todavía, así que la dejo ir, no sin antes pasar un brazo por su cintura y atraerla hacía mi.

- no os vayais...- suplico- con vos no tengo frío- y es cierto, he dejado de temblar, cierro los ojos de nuevo y justo antes de dormir susurro- Aldara es mi hermana.

Cuando me despierto con la luz del sol aplastandome el cerebro parpadeo y me giro, solo para descubrir que tengo algo entre los brazos, abro los ojos del todo y la miro, durmiendo plácidamente entre ellos, con una expresión que nunca le ví despierta, parece feliz. Sonrío, apenas, antes de que jorma relinche y yo pegue un respingo y me gire a reñirlo por eso.

- shhh- le digo- no ves que si se despierta ahora me acusará como minimo de haberla violado...calla...

Y entonces miro alrededor, no es aqui donde nos acostamos, podría jurarlo, no hay rastros del fuego y estamos muy cerca de la orilla.

- ¿cómo hemos acabado aqui?

Pero Joram no puede responderme a eso, el potro es inteligente pero aún no habla, no del todo. La miro de nuevo y me fijo en un par de cosas más como que no tengo camisa y que ella está en ropa interior. Inmediatamente retiro mi brazo de debajo de su cuello y me aparto preocupado. Entonces recuerdo vagamente haber tenido fiebre, me reviso un poco, si, los pantalones parecen haberse mojado en la noche y secado sobre mi. Eso lo explica al cielo gracias. Suspirando me acerco a despertarla pero lo pienso mejor y decido dejarla dormir. Debería encender el fuego, preparar algo para almorzar y despertarla para continuar, si, eso deberia hacer, aún siento los musculos doloridos pero estoy en plenas facultades mentales, quizá deba cabalgar un poco más despacio hoy, pero eso es todo, me curo deprisa. Debería...pero es tan grato verla dormir...tan apacible.

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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Lun Oct 24, 2011 2:19 pm

su mano se hizo de mi cuello, sus labios de los míos y entonces el comenzó a besarme, eso... eso era un beso, un beso más allá del juego, un beso que no esperaba aunque si había provocado, pero este era un beso diferente, este era un beso dulce, pidiendo permiso y agradeciendo a un solo tiempo, casí podría jurar que en el se musitaban las palabras de amor, aunque no lo hiciere, aunque no fuese amor... en ocasiones, las mentiras sabían como verdades.

Poco más adelante me encontré respondiéndole de la manera más normal, como si le hubiese besado desde hacía mucho y aún lo disfrutara como el primero, solo para que, su mano libre me aprisionara por la cintura también y comenzara a intensificar aquel beso. nuestros labios se separaban apenas para pequeños respiros entonces y comenzar a encontrar un acomodo que nos hiciera desear más, o al menos yo sentía eso... yo deseaba más de aquello que prodigaba el, tanto que mi cuerpo, un traicionero con el que se debía tener cuidado, estaba sentado a horcajadas sobre el. aun a sabiendas que eso si sería inmoral, y sin desparpajo alguno. pero entonces aquel toque acabo y yo tenía que incorporarme cuanto antes.

y el se negó a que le abandonase. además de darme a conocer que era de su hermana de quien hablaba. -de mi parte, no volveréis a sentirlo- le prometí aún cuando el no me escuchase, con los ojos cerrados pero con esa sonrisa de unos labios que eran verdaderamente buenos y expertos. Si las estrellas no estuviesen tan en contra, podría haber jurado besar al que todavía no sabía, pero que en efecto era, el hombre de mi vida.

el siguió durmiendo, no obstante y yo me dedique a estar entre sus brazos, pues al menos, en inconsciencia buscaba sentir aquel calor, algo normal para un convaleciente y yo.. me dedique a estudiar su perfil mientras dormía, a tocar sus cejas de a poco, a estudiar y juguetear con sus pestañas y el movimiento que había en estas, según su etapa de sueño. También, me sentía acalorada, e indefensa... vulnerable a caer enamorada.. temerosa de que eso pudiese suceder en el mismo instante en que mi arco se tenso para los dos y que ple vi a los ojos.

Al mismo tiempo, una parte irracional moría por hacerlo. volver a sentir.

y dormí complacida, por primera vez, en los brazos de un hombre, aunque este hombre roncase como el demonio.

Ruidos.. escuche ruidos y para cuando me decidí a abrir los ojos tenía todo perfecto y lúcido, como era necesario, sobre todo.. aún recordaba su cercanía. pero el no estaba tan cerca como habíamos quedado y estaba ahí... observándome con esa sonrisa socarrona. era un buen despertar y le respondí la sonrisa recordando lo ultimo de mi yo consiente. por supuesto. me avergoncé por besarle sin consentimiento.

desde cuando estáis observándome?- pregunte con por primera vez, timidez y el guardo silencio, silencio que me hizo incorporarme de a poco y recordar que estaba apenas con interiores. entonces fruncí el ceño y me aventuré a preguntar -habéis tenido fiebre, que recordáis?- y lo hizo, explico muy poco y nada de ello me tenía a mi como prioridad.

Lo había olvidado.

la sonrisa se desdibujo en mi rostro pero solo atine en asentir -si.. eso fue exactamente lo que paso- en ese instante simplemente me incorpore -y ahora debo darme prisa, aún queda camino por recorrer-
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Mar Oct 25, 2011 1:02 pm

Callé al principio, preguntandome qué había conseguido esa sonrisa mañanera, esa que yo intento obtener una y otra vez y que nunca consigo. Al finla debia de hablar, claro, así que lo hice, sin molestarme en reclamarle por su atuendo, debía darle las gracias por lo que quiera que hubiese hecho para bajarme la fiebre, obviamente mucho más de lo que yo le hubiese pedido.

- Sólo un rato...¿os molesta?

No parecía molesta, y tampoco preocupada por hallarse tan ligera de ropa y tan cerca, eso era un avance, pensé.

- umm...no mucho, recuerdo la fiebre y el dolor en la garganta, también recuerdo haber tenido mucha sed...y frío...

Y alguna que otra imagen onverosimil que sin duda se debía al calentón y que mejor no os cuento.

- Sé que me metisteis en el agua...os lo agradezco.

Y entonces el solo se apagó, dejó de sonreir. Fruncí el ceño, injtentando visualizar porque ahora mis palabras la habían disgustado. Por más que las repasé no encontré motivo alguno, todas muy inocentes.

Se incorpora con ligereza y cuando me doy cuenta ya ha desaparecido por entre la maleza camino del asentamiento donde dejamos fuego y zurrón, espero que sigan allí, aunque de todas formas todo lo que necesito sigue estando conmigo. Demasiado deprisa, sin darme tiempo a temrinar de hilvanar mis pensamientos. La sigo, empero. Suspirando al saber que nos queda otra jornada de viaje al menos. Por suerte la curandera no puede estar ya muy lejos. Joram me adelanta también, parece que hoy todos tienen más energía que yo y bufo al aire, sólo una queja. Cuando me acerco ya ha eliminado las evidencias del fuego y ha guardado la manta y los enseres en el zurrón asi que no me queda mucho por hacer allí más que atar el mismo a la silla y ponernos en marcha. De nuevo me aseguro de que ella queda a mi espalda al ayudarla a subir. El trote del principio se lleva bien, me voy a adaptando al dolor en los musculos, no me quejo, podría haber sido mucho peor. Ella no habla, intento sacar a flote una conversación mientras pongo el caballo al galope sujetandole la rienda corta.

- Y decidme, ¿siempre habeis vivido con vuestro tío?...desde que vuestro padre se fue, quiero decir...-quizá no es buena idea, ahora recordará que fue el mío el que lo mandó lejos- ¿y recordais algo más de vuestra madre?

Probablemente no, era muy pequeña, pero no estaba de más preguntar, asegurarme, quizá debería decirle porque ella nunca fue presentada en el castillo como todas las demás chicas del reino una vez cumplen los catorce, porque nadie sabe que su padre tiene una hija. Lo pienso mientras dejamos atrás el bosque, pero no es asunto mío, decido.

Como esperaba no es tarde cuando llegamos a la cabaña, debe ser la indicada porque no veo ninguna más y todo lo que abarca nuestra vista son campos y má campos bordeados de árbloes, junto al pozo hay un camino que parece haber sido muy transitado, y varios frutales bien cuidados guardan la puerta. Me bajo para llamar varias veces, justo cuando ella lo hace también, al parecer apurada. No la culpo si el tío está esperando la medicina. Me hago a un lado y la dejo llamar. Pero tras largos minutos está claro que nadie va a contestar.

- Quizá la encontremos si seguimos el camino...parece usarlo todos los días...- propongo.

Tampoco es que tengamos mucha s más opciones así que nos dirigimos hacía los árboles siguiendo el mismo. no encontramos más que un arroyo y a un hombre mayor pescando, con los pies descalzos y una hierba larga en la boca, que parece estar picoteando. Es ella la que saluda primero y pregunta abiertamente, con una sonrisa genuina que me despista un instante, obligandome a pensar que de esas nunca hay para mi. Al final pensaré que es cuestión de clases, simplemente no le gusto porque no soy herrero o labrador. Me muerdo el labio para no soltar otro bufido insatisfecho. La respuesta del hombre, que no parece muy contento con nuestra presencia es unh tanto descorazonadora.

- ¿La vieja?...Se fue hace dos días, camino de la frontera...había alguien herido, la vinieron a buscar...podeis esperarla, hay un pueblo a pocas millas, pero tardará varias lunas en volver, eso se sabe...


No se me ocure mucho más que decir que un gracias ya que ella se ha quedado muda, la cojo por la cintura para llevarmela y le voy hablando suavemente mientras volvemos sobre nuestros pasos, esperando a que reaccione.

- No es tan grave..podemos alcanzarla de camino...de todas formas os prometí llevaros a la frontera...

Maldita sea mi estampa, eso supone una emana de viaje de ida y otra de vuelta, parqa cuando llegue a la pradera que era mi destino ya no quedará nadie, pero me muerdo la boca y no digo nada, lo primero es lo primero.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Mar Oct 25, 2011 2:41 pm

intente parecer normal, podría cruzar mi corazón para dar fe de ello. Sin embargo no era suficiente. No siempre se podía estar bien con el hecho de que se nos olvidaba con tanta facilidad, al menos yo no lo hacia, aunque debiera.

Razones habían muchas, claro estaba. desde el principio de cuentas, no debería ser yo la que estuviese robando besos, ofreciendo los míos cuando todo lo que había entre aquel hombre y yo era... era el tiempo que estábamos juntos, pero no habría mucho más..
Sobrado era el hecho de que hice lo que debía hacer, y seguir mi camino, así estaba mejor.. así era lo que debía ser. de nuevo tras de el en el caballo cabalgamos, el tal vez molesto, por algo que no recordaba, yo intentando no recordar demasiado concentrarme en lo importante; conseguir el remedio.

y de pronto, comenzó a hablar de mi madre. Sonreí mientras aún me aferraba a la cintura -no era demasiado niña, pero de eso hace ya demasiado... en cuanto a mi madre, era una mujer muy bella y muy dulce- reí en automático -totalmente distinta a mi, como habéis podido daros cuenta- pero no dije más, los recuerdos de mi madre eran escasos y preciosos, y según recuerdo no había bondad o sabiduría y formas mejores de ver la vida que de mi madre, pero.. no tenía porque seguir esa vereda; ya no.

cerré los ojos y sin más, fingí dormir en su espalda, era más sencillo y con menos explicaciones, y también, sin charla, ninguno de los dos lo necesitábamos.

Necesitaba a la curandera, y la curandera no se encontraba en casa, ese debía ser el lugar, podría jurar media vida en ello. peor no estaba. el tuvo mejores ideas que yo, claro y pronto nos encontrábamos en el camino que evidente era transitado por ella. encontramos a un hombre, intente con todo mi ser que nos diese una respuesta favorable, pero eso no pareció ser suficiente para este mundo y esta vida, que se empeñaba en ponérselo difícil a mi pobre tío.

El aire se me fue, lo mismo que la sonrisa, y la desesperación me hundió. horas en vano! días tirados a la basura! una ayuda que al parecer jamás llegaría. un poco más y mis piernas no me soportarían mucho más. fue el agarre de Bal el que me mantuvo en pie, casi obligándome a caminar un poco más adelante.

Entonces reaccione por primera vez y pare en seco, tomando sus manos que aún estaban apretadas a mi cintura.

-no es suficiente- le mencione con todo lo que podría denominarse tristeza.. no, no era tristeza.. aquello era la simple desesperación. vi a sus ojos y por primera ocasión implore con los míos. -no es suficiente que la búsquesenos, es probable que no la encontremos y ello le costará la vida a mi tío- tome aire lo mismo que sus manos con premura. de ser necesario, me humillaría e hincaría ante el príncipe, le pediría el mejor de los favores para mi, al hombre.

Por tanto. acune sus manos y las bese con cariño y admiración, era una única esperanza, una única carta y había que ser bien empleada, sin contemplación ni limitantes. me acerque a el y bajando la mirada lo hice -por favor interceded por mi- lo pedí por primera vez, aunque el no entendiese -si yo se lo pidiese al hombre poco empeño haría a la suplica de una aldeana más, pero si es el hijo del rey quien lo pide, seguro mandará a la curandera en persona si esta regresase sin nosotros- y no encontré más que silencio en sus palabras -es pedir la autoridad de la nobleza, algo a lo que no os gusta usar, pero mi señor, vuestra palabra tiene el poder de cambiar el rumbo de las estrellas de los que habitan este reino.. por favor, interceded por las estrellas de mi tío- y el soltó mis manos, dejándome e indicándome que me quedase ahí lo cual obedecí de forma total para bien o para mal.

Entonces regreso a mi y me tomo por la mano, sonriéndome incluso, cuando acababa de nombrarse príncipe el mismo. Y le sonreí. Le sonreí porque nos encaminábamos a su caballo, le sonreí porque aún había esperanzas, le sonreí, porque no había otra forma de agradecer su humanidad. Y partimos... no podríamos tardar mucho en encontrarla, si ella no se mostraba veloz y nosotros si, tendríamos oportunidades. esperaba que el esposo de la hermana de mi padre, también la tuviese.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Miér Oct 26, 2011 11:58 am

No dije nada, más la miré de reojo torciendo ligeramente el cuello, el comentario, aunque inocente, me decía dos cosas sobre ella, que le gustaría parecerse a su madre y que no creí que pudiese conseguirlo.Absurdo, por otra parte, quizá no fuese dulce todo el tiempo pero sí disponía de esa cualidad, lo de hermosa no voy ni a mentarlo. Pero ninguna mención al color de su pelo o a sus costumbres, parecía evadir el tema a proposito pero dudaba que lo hiciese conscientemente. Yo no debería seguir preguntando tampoco, quizá fuese un tema doloroso. No puedo ni imaginar cómo sería perder a tu madre tan joven y que luego envien a tu padre lejos, siento una punzada de culpa, aunque sé que yo no podía hacer nada para evitarlo. Las leyes son para todos.

¿Qué no la encontremos? ¿Tan inutil cree que soy? Por lo visto sí, no tiene en gran estima a los de mi clase, por lo que veo. Podría informarle que me enseñaron a seguir un rastro aún antes de indicarme cómo comer en la mesa pero ¿de qué serviría? Ya se ha formado una opinión, y por lo visto es muy terca para cambiarla. No debí darle mi nombre. A veces una mentira a tiempo...pero no me deja seguir divagando, porque me sorprende haciendome un ruego, veo en sus ojos que no está acostumbrada a pedir nada y que no le gusta, y es por eso que me muerdo la lengua y no le contesto de malos modos, porque ha vuelto a hacerlo, a tratarme cómo si no fuese de carne y hueso, no tenía que pedirlo y mucho menos que besarme las manos como lo hacen en las audiencias, siempre lo he encontrado terriblemente molesto, con decirlo hubiese bastado, incluso ordenado, me daría de cabezazos por no pensarlo yo antes, pero no...cuando a ella le conviene soy el principe y cuando no sólo un inutil. Deberiamos hablarlo largo y tendido, pero no ahora.

- Quedaos aqui- respondo tan solo soltando mis manos de las de ella, por una vez molesto con su contacto.

Y vuelvo sobre mis pasos en busca del hombre en el rio. El campesino no estan mayor como a primera vista me pareció, debe rondar los cuarenta, me acerco y me presento, arquea una ceja sospechadamente y tengo que mostrarle el sello de mi anillo para que me crea, no se inclina, no hace reverencia alguna y tampoco cambia su tono de molestia, definitivamente me cae bien.

- He de pediros un favor- no le diré que mande a la curandera si regresa sin nosotros porque sé que la encontraré antes, pero sí otra cosa- necesito que os acerqueis al primer pueblo con posta que encontreis y que lleveis un mensaje por mi, mandalo con un halcón, será mucho más rápido, lo entregareis en el castillo.

Me palpo el bolsillo interno del chaleco, donde suelo llevar algo de papel, pero recuerdo que llevo puesta la ropa de cambio y no encuentro nada, si tengo pluma, porque esa la llevo en el zurrón. Me arranco un trozo de tela y escribo brevemente en ella, la firmo, la sello y se la entrego al campesino.

- Con esto será suficiente- suficiente para que el médico de mi padre se acerque a cuidar del tio y lo mantenga con vida hasta que lleguemos, se dedicará a sangrarlo y ponerle unguentos pero no se atreverá a dejarlo morir sin mi permiso. Es un hombre malvado, enjuto y con una extraña afición pero muy obediente.

- ¿y por qué habría yo de haceros un favor?- me contesta el hombre escupiendo la hierba que estaba masticando cuando recoge la nota.

- ¿Porque puedo despojaros de vuestra cabeza?- pregunto yo en el mismo tono.

Sabía que me caía bien, el viejo se rie y enseña una dentadura como minimo mejorable. Sabiendo que no va a defraudarme le entrego unas monedas por las molestias y me voy alejando cuando le indico señalando el rio.

- Con un cebo quizá pescaseis algo...aunque no el agua está muy calma...

- no estoy pescando- me responde.

- ¿Ah, no?..perdonad la confusión, ¿no es eso una caña?

Se encoge de hombros antes de guardarse la nota en los pantalones y afirmar:

- sólo espero a que pase loa mujer que trae el pan...luego llevaré vuestra carta...

- !ah¡- digo yo sonriendo pero sin atreverme a soltar una carcajada- !entonces sí estais pescando¡

Y los dos nos reimos antes de volver con ella. Sonriendo aún por el intercambio me acerco y la tomo de la mano, sólo para llevarmela junto al caballo y decirle en tono neutro.

- antes iremos al pueblo, necesitais una montura, no vamos lo suficientemente rápido así...y ropa...no puedo llevaros por el camino de la frontera vestida de hombre...no discutais...tendremos que hacer noche alguna vez y no puedo ir con vos asi...

No quería ser brusco, aunque lo fuí un poco, adelantandome a su respuesta, sabía que perdería la primera sonrisa sincera que me brinda después de darle mi nombre, lo sabía...

Un mar de protestas, alguna que otra más contundente que las demás, pero al final mutismo total. El pueblo estaba realmente cerca, apenas nos llevó media hora más de galope, no era muy grande pero sí tenía una especie de calle principal con comercios de todo tipo. Bajamos y dejé a Joram descontento en el establo de alquiler y la acompañe a regañadientes a la tienda de la modista. Expliqué muy claramente lo que quería, dos vestidos cómodos, para cabalgar, ropa interior y al menhos un camisón, de algodón, largo y sin puntillas. Tuve que mirar varias veces a la modista con cara de perro para que entendiese lo de sin puntillas, y aún así me ví obligado a aclarar:

- Cuando digo sin puntillas quiero decir ni puntillas ni encajes ni transparencias, ¿entendido? Sólo algodón, algodón grueso de la cabeza a los pies...

Si tengo que dormir con ella en alguna pensión por el camino mejor asegurarse.

- Lo necesitamos para esta tarde, así que si teneis algo a medio terminar para otra clienta que se pueda ajustar sería perfecto- y cómo está abriendo la boca para protestar le dejo en las manos tres monedas de oro y no llega a hablar- esta tarde- repito- también necesitaremos unas botas a medida...y tiene que ser de piel de cabrito, ¿está claro?

No me giro a ver que opina ella, ya sé la respuesta, probablemente me odia otra vez, por ser un capullo rico y dominante que no hace más que hablar por ella...lo que sea, no voy a dejar que vuelva a torcerse un pie por muchas sonrisas que me pierda.

- Es toda vuestra...tomadle medidas.

Sólo ahí, cuando me estoy retirando para dejarla con la modista y su ayudante se da cuenta de que voy a dejarla allí. La miro un segundo y me acerco para darle un, sí, tímido beso en la mejilla, timido porque lo cierto es que espero que me mande al cuerno, pero no llega.

- Os recogeré en cuanto compre al caballo, no os alejeis mucho si cabais antes, si necesitais alguna otra prenda en la que yo no haya pensado, por favor, pedidla...no tardaré...

No espero a que conteste porque ya se la están llevando. Las chicas de la costura sólo tienen en mente complacerla para poder llevarse una buena comisión, contaba con ello. Le sonhrio mientras se le llevan y me dispongo a encontrar quién me venda un caballo, uno de tiro no me sirve, no llegaría muy lejos al ritmo que pretendo imponer.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Miér Oct 26, 2011 1:39 pm

Una montura? debía estar de broma.

No, además debía de estar de un humor épico y nada aguantable. de repente, el señor se quejaba hasta de mis ropas -Sabeos que esto es lo mejor para viajar, si es que no queréis estar detrás de las faldas peligrosas de una damisela en apuros, con lo inconveniente que es el llevar vestido por los caminos- fue el primer alegato. mi ropa, como hombre era lo mejor para llevar, de lo contrario, no había mostrado necesidad alguna, no había que ser especialmente brillantes para eso.

indignada?. si... seguramente esa podría ser una definición casi exacta. pero el no aflojaba el agarre -no es menester llevar otra montura, soy ligera, señor- pero no hubo caso. entonces enfurecí -veamos, algo mejor para el camino, tal vez algo más fuerte es una armadura, y dudo mucho que una armadura sea buena para vuestro caballo- el caballo relincho, casi pudo tomarse como un asentimiento, más yo proseguí -no es necesario, tengo ropas y son de hombres, son holgadas y buenas para montar. puedo esconder mi cabello si es menester, pero prefiero traerlas puestas antes de ser una bandera ondeante para que ladrones o vivales se acerquen en nuestro camino, presa fácil, mujer.. acaso no podéis establecer una relación de esas palabras?... parecen ser sinónimos si le añadimos victima, y noble Bal. no soy yo una victima, no pienso serlo jamás-

No hizo caso, y simplemente tiro de mi para subirme a su caballo. vamos... otra vez con las piernas abiertas. de ser así, no dudaría que si tuviese vestido en determinado momento el pelaje me lastimase la piel, pero eso era algo, que los hombres no tenían contemplado porque ellos no deberían enfrentar alguna vez ese tipo de laceraciones.

y proteste, claro que proteste, proteste hasta que se me seco la garganta y más aún. pero el estaba empecinado. Hombre... maldito hombre que todo lo puede apenas lo desea, maldito el que tenía que ser ese hombre y que además poseía una determinación u obsesión fuera de proporción alguna.

deje de hablar y de dirigirle la mirada. era preferible a montar un problema con toda clase de improperios que bien dispuestos estaban para salir a flote, cada cual menos halagüeño que el anterior. muchos de ellos sin causa verdadera, después de todo.. estaba ayudándome.

Por eso, y solo por eso me quede callada y le seguí con cierto desdén y desplante, a mi aire y no al suyo, al menos eso me quedaba, no tener que andar a su contentillo en todo momento.

llegamos a la modista, un ligar con un gran ventanal y una sola puerta entre abierta. dentro de esta crujía la madera y tenía un aroma extraño, la mezcolanza de vainilla junto con humedad y ese aroma que tienen las cosas guardadas. además de eso, algún aroma a perfume... seguramente, de las flores blancas que residían dentro del lugar , tal vez para darle un toque femenino al mismo.
el fondo se podía observar varias cortinas, probadores sin dudas y, en medio de todo aquello, telas, de variedades de colores, pocas de ellas tan finas como las que sabía podían usarse en el castillo, y no era de extrañar. No había motivos porque mostrarse fastuoso en un lugar donde más bien la ropa era simplemente un servicio, no un lujo.

Puse los ojos en blanco mientras mi nuevo y no solicitado benefactor comenzó a describir lo que quería, incluso me queje, al escuchar la descripción de camisón que se le dio a la modista -porque no mejor un costal de papas? al menos servirá para mantenerme en calor y mostrar lo menos posible- conseguí en menos ver su cara de ofuscación, solo un instante, pero me sentí soberbiamente orgullosa de picarle. de a poco podríamos ponernos a mano en cuanto a los comentarios de la ropa, al menos.

me encogí por los hombros y desvié la mirada a algún lugar interesante. las sillas de madera y la textura de estas era un buen comienzo. decidí caminar un poco más, no había porque estar todo el tiempo al lado suyo, es más, el estarlo casi resultaría enfermizo y aburrido, por ambas partes.

encontré una serie de espejos, ellos relucientes en comparación con la iluminación insuficiente del lugar. al centro al menos un banquillo solitario. listo para poner ahí a alguien.
parecía como para ser exhibida. arquee una ceja ante la perspectiva y decidí mejor regresar. no me gusto el modo, todo podía hacerse con más amabilidad, además, pobres mujeres, su dinero habían pagado y ya lo esperaban.

No supe el porque me había quedado en blanco cuando me beso en la mejilla, seguramente porque era algo que no esperaba, seguramente porque no lo esperaba dado que le había dedicado toda clase de miradas, tonos y comentarios suficientes para que no se acercase. También, por un instante, solo por un instante, recordé el momento en que robe de el un beso, abusando de su inconsciencia y de la posición.

En seguida fui tomada por las mujeres, varias manos y no sabía de donde salían tantas para alejarme de el. llevándome hacia el banquillo, perdiéndome entre telas y vestidos a medio confeccionar -no se- respondí ante la petición sobre el corte que prefería por parte de una, mientras que las otras ya estaban despojándome de la ropa masculina y, supuse, casi serían capaz de prenderle fuego -no es tan mala, por favor, no os deshagáis de ella, necesito entregar- entonces me preguntaron sobre el porque usaba ropas de hombre. bien, a eso solo sonreí con la mejor sonrisa encantadora, aquella que indica "no os diré más, no me importa cuanto lo intentéis"

muchas manos, muchas cintas, elecciones al final solo por colores, no por estilos, aunque la modista pareció tener un leve brillo en sus ojos. ignoré además los comentarios de lo guapa que era y el desperdicio que significaba el parecer un aldeano sucio, y oler como tal.

entonces me ofrecieron un baño, mismo que no supe como, ya se encontraba listo. en la parte trasera de aquel lugar. no tardaron en limpiarme, jabón a lo más´, no era un lugar de lujo, pero al menos la limpieza la apreciaban, y yo lo agradecí, en realidad a mi también me gustaba el frescor en la piel.

Las toallas me envolvieron y a partir de ahí, la cosa fue rápida. varios corsés, cada cual más exquisito que el anterior. la ropa interior de excelente calidad, con listones que la amarraban en los sitios justos para evitar que se moviese. listones coquetos, con holanes. la modista había dicho que solo hablo del camisón, pero que los interiores de toda mujer debían exaltar la belleza y hacerla sentir hermosa.

no tome aprecio en el momento que mencionaron lo bueno que era mi esposo -el no es mi esposo- repuse en automático y preferí extender las manos para que ajustaran las mangas, mientras que otra tomaba medidas de mis pies y una más ajustaba mi cintura con alfileres. entonces, una cuarta, pareció que se le ilumino el rostro. comenzó a decir lo guapo que sería mi hermano o primo tal vez. Ni siquiera lo había comentado, ella fue quien hizo las conexiones y claro, comenzó a desvariar.

al final tome aire y me tranquilice. si, me sentía molesta. era como un fuego que se iba creciendo de a poco, pero fervientemente constante. así transcurrió el tiempo. sin poderme observar a cabalidad hasta que todo hubiese terminado, con unos paquetes bien amarrados, mismos que pedí, me colocasen en zurrones adecuados. Además de lo pedido, hubieron medias, y un pedazo de piel tersa y a mi cadera, justo para poder sujetar algo, cosa que en realidad me era eficaz. camisolas que si bien eran escotadas, cubrían las manos para caso de tener frio. camisones, fondos, peinetas, pequeños listones solo en caso de querer sujetar mi cabello. y dos vestidos, uno de un pálido azul y otro, ligeramente más bello que el anterior de un rosado que parecía primoroso.

de ello, llevaba una camisola gris claro, de manga larga perfectamente ajustada a mi piel hasta las muñecas, un vestido de un pálido azul, de una tela buena, gruesa y reluciente que tenía algunos amarres por delante, resaltando lo que mi busto saltaba a la vista debido a el nuevo corsé. sobre el área del escote, pequeños ribetes, y unas pinzas a lo largo del talle que nacían justo debajo de mis pechos y corrían hasta el final de la tela, solo los acentuaban. en mi cuello, como recalo colocaron algunos collares sencillos, hechos a base de madejas bien tejidas. La calzonera era, irreverentemente más corta de lo acostumbrado. pero la modista insistió que erra la moda y que además era lo único que poseía, las medias me llegaban a la altura de los muslos altos y sobre ellas, en ms pies descansaban unas botas envidiablemente más cómodas. para finalizar, una capa, de un tono claro con amarre al cuello y capucha, para prevenir cualquier drio, esta tenía un par de aberturas para poder seguir teniendo útiles las manos sin necesidad de ser descubierta, una roja yacía sobre los paquetes.

Debía admitirlo, esta vez, me gustaba el resultado -tenéis manos mágicas- murmuré frente al espejo. me dedique a acariciar la tela, incluso a alisar alguna arruga inexistente. y sonreí avergonzada. la parte ególatra de mi estaba en todo su apogeo.

agradecí de buena gana a todas ellas, y dijeron que aún así, era siempre un privilegio el vestir a muchachas como yo -en realidad todas somos iguales- aseguré y ellas me respondieron que si, casi condescendientemente.

no tome importancia, debía encontrarle.

Salí entonces de aquel lugar, con zurrones llenos de paquetes envueltos en papel y amarrados con ligeras cuerdas. Si, me gustaba ir así, iba limpia, iba cómoda, pero iba como mujer a sus expensas y no sabía que pensar al respecto. también, la sensación del viento meciendo mis cabellos me trajo placer, sentirme bien y energizada, desear ir a conocer un poco más.

El había dicho que no me alejase, una lastima que cercano al lugar no existiese nada interesante, si acaso una panadería y en lo particular, no estaba interesada.

El empedrado de la calle principal me dirigiría seguramente, al mejor lugar de ahí. y curiosamente, un agora era lo que había ahí, justo en el centro de lo que sería una plazuela, con ovejas al rededor, con demasiado movimiento de transeúntes que no sabía de donde habían llegado. y decidí sentarme ahí, justo ahí. era mejor estar sentada, recibiendo apenas ecos de roció debido al agua, que la empolvada calle. cuanto tiempo paso? no supe en realidad, pero si supe que cuando levante mis ojos, y deje de acariciar a el más pequeño de los ciervos, encontré solamente unos ojos azules; sus ojos azules.

No quise evitar el sonreírle con orgullo y coquetería, levantando la cela esperando un gesto, un algo que me hiciera saber que ya no le parecía un hombre, también no pude evitar el mencionar aún a la distancia, sin esperanzas a que me escuchase –Por los Dioses, que si esto no lo considera una mujer, o una muñeca casi con un lazo rojo en el cuello listo para los lobos, esta ciego-
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Jue Oct 27, 2011 11:17 am

Había calculado mal el tamaño del oueblo, sin lugar a dudas, no parecía muy grande a primera vista, pero creí que un pueblo con una calle mayor tan bien provista proporcionaría también ciertos servicios a los viajeros, era lo habitual en uno de los poblados de ruta, pero no encontré más caballos en venta que los del molinero, y en alquiler sólo un par de jamelgos de posta con las costillas marcadas y más pinta de estar por dar su último aliento que de llegar a cien millas. Resignado y de mal humor coincidí un precio de venta con el hombre del molino antes de que esos también estuviesen fuera de alcance, aunque no fuese muy probable. Sin duda con semajante especimenes no sólo tardarías más sino que mi pobre joram acabaría desesperado por tener que mantener el paso de tortuga de ese bicho. Temo que hasta ella creerá que lo he hecho a posta.

La busco, debería haber temrinado con eso de las compras femeninas, hace ya muchas horas que he dejado la tienda, pero no laveo por ninguna parte, cuando me doy cuenta de que estoy buscando a una chica vestida de hombre y probablemente ya no sea así. Bien, buscaré a una que este desocupada...pero no es eso lo que encuentro, es su melena cobriza lo que llama mi atención aún entre las otras, su tono fuego que no se apaga con nada. No puedo creer que un vestido pueda cambgiar tanto la apariencia de alguien, y no es porque no me pareciese bella antes, es que parece..¿femenina? No es la palabra que estoy buscando...

Me acerco, sin apartar la vista de ella, pero no encuentro la voz cuando me acerco, estoy comprobando lo poco que me han obedecido cuando dije claramente "tapada de la cabeza a los pies". Aunque he de reconocer que si no me preocupase el que mis ojos se vayan una y otra vez hacía ese escote y no pueda disimularlo debería pagarles el doble por este trabajo. Es exquisita.

Aún a dos metros de ella me doy tiempo para admirarla, subiendo de a poco desde la curva de su tobillo hasta su escote, pasando por su cuello hacía su rostro. Coqueta...esa es la palabra que estaba buscando, lo averiguó mientras observo como frunce ligeramente el labio sin llegar a ser una mueca. Me pilla desprevenido cuando alza la vista y es para a mirarme. Al menos no estoy mirando su escote ya, aunque me ha sorprendido con la boca ligeramente abierta, para subsanarlo carraspeo, como a quién se le ha metido algo de polvo del camino en la garganta. Es entonces cuando me doy cuenta de que todos esos paquetes que la rodean deben ser suyos.

- ¿Tanto ocupan dos vestidos, un camisón y unas botas?- no puedo creer cómo pude no pensar en ello. Parezco nuevo, es su culpa que me despista, me tiene todo el día con su mirada clavada en el alma, su cuerpo en la vista y su osadía en la mente, así no se puede pensar con claridad, por no hablar de lo que ella le hace a mi cuerpo.

Suspiro, planteandome una solución qu eno lleve mucho tiempo. Cuando el molinero aparece tras de mi, con el jamelgo de la brida, suspiro de nuevo antes de volverme hacía él.

- Cambio de planes...podeis quedaros el oro y el jamelgo...¿habeis dicho que el conde vivía más allá de los campos de viñas?

El hombre sólo asiente, frotandose las manos por el bien negocio.

- Os doy tres monedas más si os acercais a buscarlo y le entegais una nota.

Al principio sólo me miró con suspicacia, pero en cuanto distinguió el selloo real que estaba implantando en la carta abrió los ojos y afirmó que lo entregaría enseguida. La nota era breve, solicitaba su carruaje ducal para un breve viaje, sé que el conde jamás me negaría el favor, de hecho él no me negaría ni a su hija si quisiera requisarla también.

- Decidle que lo tenga preparado y llevaros los paquetes de la chica, metedlo todo en el coche, iremos después de vos.

Me pongo en marcha aún antes de saber si la chica me sigue, de hecho cuento con que me espere en el banco mientras pago la deuda en la modista. A grandes zancadas llego a la tienda y no espero invitación. Lo cierto es que sigo molesto por la apariciencia de la moza, aunque si fuees sincero conmigo mismo lo que me molesta es que no puedo dejar de mirarla.

- No sé si debería pagaros...-indico de malos modos dejando el dinero encima del mostrador- habeis dejado más piel expuesta que cubierta...

Por desgracia entre que una de las chicas contesta y otra recoge el dinero se abre la puerta y creo que me ha oido. Nos quedamos todos en silencio un momento, mientras yo la miro y ella me devuelve la mirada con un signo de enojo y mucho de decepción. No lo entiendo pero me quedo mudo mientas otra de las chicas pregunta:

- ¿No os gusta?- parece realmente disgustada porque no aprecie su trabajo- Pensamos que os gustaría que vuesstra hermana estuviese hermosa.

Apenas la estoy atendiendo, sólo sigo mirandola a ella, es a Kat a quién contesto.

- Me gusta...sólo...-pero no acabo la frase, no importa. ¿qué dijo la chica? ¿Mi hermana? !Valgame dios¡ Ni el infierno puede ser tan cruel...-si fuese mi hermana estaría en problemas- pero lo digo tan bajo que creo que nadie me escucha. Refunfuñando un poco salgo cogiendola del brazo y abandonamos la tienda para cruzar la plaza en busca de Joram. No pienso dejarlo atrás. Cuando la segunda persona me mira, mejor dicho, nos mira con algo de reserva me doy cuenta de que la sujeto por el codo y ahora, vestida apropiadamente, eso no está nada bien, con molestia la suelto para ofrecerle el brazo, como debería, y aminoro el paso mientras me inclino hacía ella, solo ligeramente, hablando en su cuello sin llegar a tocarlo y siempre mirando al frente:

- Por cierto...que sois una mujer nunca lo he dudado...una muñeca no, más bien una manzana- cuando da un respingo y alza la vista hacía mi, cosa que noto pero no veo porque sigo mirando al frente para no llamar la atención otra vez- fresca y apetitosa- aclaro.

Encontrar la mansión del conde no es dificil en absoluto, primeramente porque ocupa casi la mitad de la ladera norte de la montaña, en un reino donde creemos que todo es de todos si se necesita nunca he terminado de entender porque permitimos semejantes demostracciones de soberbia. ¿Es que acaso el conde necesita un cuarto por cada uña del pie? Porque no entiendo de otra forma para qué construimos casas de ese tamaño. Lo del castillo lo entiendo, aloja no solo a nuestra familia, el ejercito, los sirvientes, los visitantes, hasta los campesinos se alojan en él en caso de guerra, inundación u hambruna. Pero, ¿esto?

Las escaleras de entrada son más anchas que toda la calle central del pueblo. Desmonto y le ofrezco la mano para ayudarla a descender mientras las puertas se abren y varias personas salen a recibirnos. Distingo al conde, a su esposa, al que debe ser su hijo pequeño y a varios criados. Cuando ella coge mi mano y se desliza por el flanco del caballo para dejares caer apenas me roza el pecho, pero contengo el aliento antes de soltarla, ya en el suelo, y girarme con una sonrisa falsa a mi anfitrión.

- Conde Ashford...siento haberos requerido con tan poca antelación...espero que no encontreis un inconveniente prestarme el carruaje unos días...

Ya conocía la respuesta antes de hacer la pregunta pero por algún motivo el protocolo requiere siempre de un montón de palabras inutiles.

- en absoluto alteza, siempre es un placer serviros de ayuda...desde luego entendemos que os trae un asunto urgente- y yo entiendo que vos quereis saber, pensé, pero os quedareis con las ganas- no hay prisa alteza, en verdad apenas lo utilizamos.

Eso era mentira, sin duda, porque aparecía listo y dispuesto en la entrada, con los paquete sin duda cargados, las ruedas brillantes y cuatro magnificos caballos árabes perfectamente pertrechados, no le hubiese dado tiempo a tanto si no estuviese listo ya. Me sentí un poco culpable por robarles el medio de transporte, pero me duró poco cuando me señalo a una joven que se acercaba:

- ¿Ya conoceis a mi hija Priscilla?...- la saludé , besando su mano ligeramente en los nudillos, cuando llegó por fin a nuestra altura, cosa en la que tardó más de la cuenta andando como quién pisa huevos- No nos ha llegado el anuncio de vuestro compromiso, ¿será pronto?

Demasiado obvio para mi, de repente tengo yo más prisa que ella.

- Hay temas mucho más urgentes que requieren de toda mi atención- indico sonando apresurado- si no os molesta tomaré un baño rápido en mis aposentos y nos marcharemos enseguida.

Por suerte en todas las casa nobles disponían de al menos dos habitaciones para nosotros por si eran necesarias, en cuanto lo dije un criado con librea se acercó a guiarme y yo me volví hacía Kat.

- Señorita Malory, estos son el conde Ashford, su esposa Agatha y sus hijos Priscilla y Anthony...os dejo sola un momento, pero estoy seguro de que os trataran con toda cortesía

Sobre todo porque acabo de ordenarlo.

- Excelencia- le indico al conde antes de seguir al criado- una comida caliente y una bebida espirituosa no le vendrían mal a la dama, la dejo en vuestras manos...

No tardé demasiado, porque no quería perderla de vista mucho tiempo, me dije a mi mismo que era porque no sabía si estaba acostumbrada o si se sentiría cómoda, pero lo cierto es que temía que metiese la pata, hiciesen conexiones y averiguasen de quién era hija. solo acepté el baño y volví a ponerme mis primeras ropas, se empeñaban en dejarme un traje, cosa que desterré abiertamente y de malos modos. ¿Así es cómo se sintió ella cuando le dije que debía cambiarse? Nota mental, explicarle la utilidad del cambio de ropa.

Estaban tomando un té en la galería cuando bajé, Kat parecía relajada, pero algo en su expresión me indicó que no estaba a gusto, no sabría definir porque lo supe. Agradecí la ayuda pero le indiqué ocn un gesto que se levantase y la esperé ofreciendole el brazo. En cuanto subimos al carruaje, tras atar largo a Joram y darle las indicaciones al cochero empezamos la marcha. Las puertas se cerraron y nos quedamos nuevamente solos en el reducido espacio del coche, uno frente al otro, estiré las piernas y sonreí, por perima vez en el día.

- Bueno...hay que reconocer que al menos esto es más cómodo...viajamos con techo incorporado...debería pedirme uno de estos...

Nunca se me había pasado por la cabeza encargar un carruaje, lo cierto es que no viajo tan lejos habitualmente, ni acompañado normalmente más que por mis hombres, y el caballo es menos comodo pero más eficaz. No se me había ocurrido que no se puede cabalgar con mil paquetes encima.

Cómodo si era, pero tenía el inconveniente de que ella estaba muy cerca y muy visible, empecé a mirar por la ventana findgiendo concentrarme en el paisaje.

- Estais muy callada...¿os han incomodado en algo?
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Jue Oct 27, 2011 1:11 pm

Me decidí a seguirle, tan vuelto estaba en una furia que simplemente sería capaz de verme, o de hablarme.

Si, tal vez me había visto, de no ser así no haría llegado hasta donde el establecimiento para incomodar, reclamar aquello que el no pidió pero que a mi me había venido en gana de aceptar. Las cosas eran claras, tenía voz incluso en las ropas. Si, debía de cambiarme por usu disposición y debido a que este seguía ayudándome cuando no debía hacerlo. Eso era algo que tomaba en cuenta y lo tomaría por entero. pero al pasar por la puerta.

llegue a escuchar lo último y si, dolió al ego, dolió a lo que debiese de doler, algo que no debía no sabía como identificar, pero intente mantener bajo control, una sonrisa sesgada, un gesto de mirar cualquier otra cosa, como si no me importara, mientras me cruzaba de brazos y, en definitiva, no quería ser presa de sus ojos, el no lo deseaba; porque obligarle a verme entonces?.. porque seguir con la farsa de el conde que solamente nos haría perder tiempo y cada parte de ese tiempo costaba tanto?. ni siquiera sabía porque le había seguido.

En algunas ocasiones, la ignorancia de las cosas era verdaderamente lo más saludable. pero no pude contener mis ganas de verle cuando lo dijese "que no le era agradable, que parecía una prostituta o algo que en definitiva no cumplía con sus expectativas, si eso no le gustaba estaba bien, no tenía porque gustarle, bastaba conque me gustase a mi. Bal no lo menciono, si no todo lo contrario., pase una mano por mi pelo disimulando la sonrisa sobre aquello de ser su hermana. Si fuera su hermana debería estar en la hoguera... si fuera su hermana en algunas ocasiones habría sido hallada culpable de incesto, aunque fuese solo besos robados y por su parte no sentidos.

Si fuera su hermana le habría puesto un alto bien marcado mientras el me llevaba de el codo, con una fuerza y zancadas tan grandes que seguramente pronto llegaríamos con la curandera a ese paso. pronto me lo arrancaría también, pero al menos en eso último finalmente deshizo el agarre para algo más civilizado. Y me lo pensé. Realmente quería andar del brazo de el hombre que más contrastes de personalidad, de trato y de insatisfacción que en mi vida había conocido? ¿de verdad me estaba planteando si tenía opción?.

No, no la había. Y hablando de insatisfacciones y confusiones, de repente, me comparo con una manzana. si, realmente me sentí ruborizada y agradecí que no observase mi rostro o que se detuviese a observar como el latido de mi corazón, marcado en el cuello había cambiado de frecuencia. El no debía de gustarme, las diferencias eran claras. Como podría gustarme alguien tan autoritario? un tío así, jamás, en mi vida le aceptaría. Pero un hombre que de repente mostraba resplandores de alma así de intensos tampoco podría pasar desapercibidos. Decidí salirme por la tangente -ummm si, con lo que a vuestro caballo le gustan las manzanas, perfecta estoy para el, para la ocasión-

de nuevo detrás de el, en su caballo, yendo a algo que era soberanamente grande y suntuoso. Como podrían permitírselo?... en realidad no era mi problema, no era yo quien debería de solucionar ese tipo de situaciones, así que, por un momento, frente a los demás me comporte como debería, y sabía como, el punto era, que no siempre me apetecía ser una perfecta damisela.

al bajar de Joran lo hice de un salto, cayendo apenas en sus brazos y mi mano descendiendo en su pecho. pecho al que por primera vez había acariciado. Era diferente a cuando estaba enfermo, en definitiva se sentía diferente, y desvié la mirada y mordí ligeramente mi labio. solo eso me faltaba, que de repente algún espíritu habido de tener idilios se posesionase de mi cuerpo y me obligase a desear un poco más de cercanía cuando estábamos en compañía. debía ser algún ser del bosque con influencia para mi, el... el no podía...

la comitiva llego junto con la familia, a los que tuve la decencia de saludar. después de todo, eso era su palacio, un palacio que era enorme, que daba miedo de solo pensar en aquel tipo de soledad tras paredes frías y amplias escaleras, que incluso me hizo pensar en cuan congelado estaría en las temporadas más frías y cuantos arboles serían sacrificados para mantener un calor antinatural en tan frio sepulcro.. eso parecía, un sepulcro para cualquier libertad o tipo de deseo.

El deseo del Conde era obviamente, complacer a la nobleza, y, si era posible desposar al príncipe con su noble hija, de nombre hórrenlo y ojos que en serio me hicieron detestarla. que hizo a cada segundo? mirar a su madre, su madre simplemente asintiendo de forma casi imperceptible para después ella verlo, con ese gesto de ensueño que me enfermaba.

Tome aire profusamente mientras esto sucedía y el conde apenas y me miraba, y no lo hizo casi nadie hasta que fui presentada y posteriormente encargada en sus nobles manos.

entonces comenzaron las pesquisas. sonrisas por educación de su parte y de la mía, fui conducida a algún tipo de galería, donde, sabía que no debía impresionarme pero era extensa. y también era sospechoso. de aquel lugar nada encajaba a perfección con los preceptos del reino, es que esa parte del reino simplemente estaban mas adecuados a otras usanzas? acaso en verdad, seguían siendo amigos del rey?

Sin embargo les seguí, probé bocado mientras se me preguntaba por mi estatus, una manera delicada sin dudas de indagar, empezando por mi apellido. Si, era pasional, y muchas veces me dejaba llevar, pero también, del mismo modo no podría ser una tonta y no quería ofrecer nada de información, no se la habría ofrecido a Bal en su momento, no lo haría a unos desconocidos que ni siquiera eran capaces de querer tocar o al menos dirigirles la mirada a sus sirvientes, como si fuesen indignos. -el príncipe ah sido de lo más amable en acompañarme, vuestras gracias, es un favor muy grande claro esta, pero mi familia no podría confiar en mejores manos para llevarme a con quien será mi marido- esa era la historia. La nobleza del príncipe ofreciéndose a escoltar a una joven damisela desde el otro confín del reino para ser desposada con otro alguien, el apellido sin embargo fue el problema, sin embargo distraje la conversación, centrándolo en algo más interesante para ellos, ser adulados en todo momento y por toda causa, desde luego.

lo exquisito de el palacio, lo mismo de la deliciosa cena y un poco más acerca de la buena decoración y de lo preciosa que era la joven casadera. apreté aquel pedazo de tela en mi regazo cuando apenas estaba probando el postre. amablemente se me pedía interceder por ella ante el joven príncipe, meterla entre los ojos, más bien yo diría.. o mejor aún.. mencionarla tanto que seguro con el tiempo aprendería a amarla.

Sin embargo, era la mirada del conde la que no me dejaba, mientras su mujer hablaba sobre las diferencias, que, ni siquiera deberían ser mencionadas, además de insinuar si no me había sentido atraída por el príncipe, una pequeña broma sobre lo que sería para cualquier muchacha del reino ser beneficiada con demasiado tiempo ante un joven como el.

disimule el descontento mientras me dirigían a otro lugar, esta vez, a tomar el te -es un privilegio sin dudas, mi señora pero os aseguro que el príncipe va más allá de lo que un hombre acostumbra, y su palabra es una palabra empeñada que seguramente honrará, , como poder sentirse atraída a alguien que es intocable, cuando mi mano ya esta concedida a alguien más?- claro.. ese alguien mas era inexistente.

Entonces El conde, comenzó a vislumbrar mi apellido. negué cuanto pude y me fingí otra, hasta que hablo de mi padre y tuve que forzarme a mostrarme de lo más calmada, segura, como cualquier noble podría interesarle el nombre de alguien que había sido exiliado hacía tanto. como si no le conociera.

Eso me recordó que ya no había asistido al encuentro de halcón y que no sabía si mi padre seguía bien y con buena salud.

Al final no hubo más que decir, gracias a los Dioses que Bal ya había regresado y jamás pude sentirme más aliviada por ello. El transito al coche me pareció un borrón confuso y solamente al estar frente a el pude verle, si verle, pero en otras sentirme rabiosa, con ganas de llorar por tanta blasfemia, de aquel llanto que enjuaga el alma y que a mi me costaba seguir manteniendo bien en todo momento. asentí con apenas una sonrisa mientras veía en dirección opuesta a el, viendo pro la ventana tantos caballos para solo dos personas. no había derecho de tal despilfarro. no sería demasiado malo el en la noche cortar unas cuantas riendas y fugarme con uno de ellos. al menos iría más veloz y le dejaría a el en paz., pero no pude al menos esquivar su pregunta.

lo vi a los ojos -estoy bien- mentí -estoy más que bien, esplendida, limpia, bien vestida y cómoda, que más podría yo pedir?- listo... eso era todo.... su ceño se entrecerró y yo le dedique la mejor de mis sonrisas justo antes de cerrar los ojos y posar una mano en mi pecho.. debía decirlo

-es que me tengo que disfrazar, estar en un carruaje que solo perderá tiempo, sintiéndome cómoda mientras otros no lo están, vuestra prometida o futura y vuestra posible familia humilla a sus sirvientes y a cualquiera que no tenga un titulo, donde están los ideales del reino? porque no es considerado traición?... porque tengo que hacer traición a mi misma?-

el no entendía así que tome aire con la boca mientras intentaba no ahogarme -eh negado a mi padre, acabo de hacerlo, también eh mencionado que no codiciaré lo que no me pertenece entre otras cosas... no puedo creer como se mata el alma así, como se espera que se viva así, como se puede fingir de tal manera sin quedar asqueado- entonces hice una pausa y le mire

- y como es que os habéis criado en todo eso, que son capaces de fingir buena voluntad y contener los verdaderos deseos y pensamientos, seguro que hasta se negáis deseos tan básicos como es el besar, es mejor la vida de los arrieros..como es que seguís conmigo cuando no soy digna de verse, ni de un apellido noble estasis perdiendo el tiempo conmigo y como permito que perdáis tiempo conmigo cuando solo debería tomar un caballo e irme, me importan nada los vestidos o cualquier cosa.. yo...-

y comencé a gritar que detuviesen el coche, y aún en movimiento, cuando este estaba a punto de frenar me zafé de el agarre de Bal y de sus ojos y comencé a andar a zancadas al bosque, con una mano en el estomago, quitándome aquella cosa que tenía en el cabello e intentando hacer menos férreo el amarre del corsé sin muchos resultados. exhalando tan profundo que en cualquier momento podría caer desmayada si, no sabía que sentía pero evidentemente, ya no quería estar ahí.

-mi arco- murmure aún a tientas, entre el ramaje antes de comenzar a ser más veloz para que el no me diese alcance.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Jue Oct 27, 2011 2:05 pm

No sólo me mentía, lo hacía mirandome a la cara y pretendía que me lo creyese, ¿es que tengo cara de tonto o es que cree de verdad que no me fijo en cada uno de sus gestos? Entreerré los ojos quedamente, primeramente por estar disgustado con ella, al mentirme, y segundo porque sabía que sus palabras sonaban bien pero enceraban su verdadero disgusto. No tuve que averiguarlo, al menos, de pronto se llevó una mano al pecho y comenzó a hablar, como si el dique se hubiese roto, desbordando un rio de quejas que parecía no agotarse nunca.

Sólo pude esperar a que hiciese una pausa para sentarme, apoyar los codos e la rodillas inclinandome hacía ella y cogerla de las manos para intentar explicarme. En el fondo me gustaba lo que oía, aunque pareciese echarme la culpa a mi de todos los males del reino. Al menos tenía cerebro además de belleza, cosa que ya apuntaba, y más sensatez que muchos.

- No estais disfrazada, señora, os pedí que os vistieseis de mujer porque así iremos más rápido, a estas horas el medico real estará ya cuidando de vuestro tío, no os prometo que lo cure él, sinceramente es un completo inutil, viejo, quejoso y con pocas ganas de inovar o usar otro método que no sean las sanguijuelas y el loto para apagar el dolor, pero os aseguro que no permitirá que muera, no por la cuenta que le trae, en cuanto a ese derroche...señora, hay cosas que vois no sabeis y que no deberiais saber tampoco, baste decir que los tiempos no son buenos, esa fachada de paz en la que vivimos no es del todo cierta, al conde, como a otros en su posición se les permiten ciertas licencias porque poseen ciertos recursos que el reino neesita ahora más que nunca, no digo que lo apruebe, sólo que es el mal menor...si os visto de mujer es porque debemos parecer inofensivos y porque a loo largo de esta ruta que debemos tomar encontraremos más de una vez algún puesto de vigilancia...si, sé que se supone que el reino es seguro...confiad en mi, nadie nos parará con el escudo del ducado en el carruaje y si echan un vistazo dentro solo verán a una doncella y a sus criados, lo siento, pero es mejor así, sólo cpor el hecho de que no nos paren en cada puesto ganaremos más tiempo del que pueda hacernos perder el no ir a caballo, tenía que haberoslo dicho antes...

Apreté sus manos un segundo y volví a mirarla, antes de sonreir quedamente.

- Una vez más, no estoy prometido...recordame que os lo borde en algún sitio visible para que dejeis de olvidarlo....negasteis a vuestro padre, !bien¡ Eso demuestra que sois inteligente, perdonad señora pero vuestro padre estaría orgulloso de ello, no debeis nombrarlo jamás y si os preguntan inventaros algo, cualquier cosa, estoy seguro de que él os ama y si os ama quiere protegeros, si alguna vez teneis que hacerlo negarme a mi también, una y mil veces, pero manteneros a salvo...¿codiciar? no entiendo de qué hablais, sinceramente dudo mucho que haya nada en esa casa que os pueda hacer codiciar, nunca he visto mujer menos ambiciosa que vos, vos os preocupais por cosas más importantes que los collares de perlas y el tamaño de vuestro armario, por lo de pronto estais aqui, cruzando medio reino con un desconocido bastante intratable que además no os cuenta ni la mitad de lo que debería y todo por un hombre postrado en una cam que ni siquiera es vuestro padre...

Soy yo el que tiene que hacer una pausa ahora.

- ¿eso creeis?¿que me he criado entre almohadas de seda y plumones de oca? Mi padre cree que para educar a un niño hay que enseñarle valores, que para que el niño aprenda lo que cuesta ganarse el pan debe saber lo que se suda en el horno, que para entender a los campesinos has de pasar al menos una cosecha con ellos, hombro con hombro..y yo creo lo mismo.

De repente pide que paren el carruaje, intento impedirlo porque la veo histerica, afectada y a punto de perder los nervios pero e cochero no la ve y para al instante. Se baja aún antes de que pueda reaccionar, bajo tras ella, pierdo un par de segundos al trastabillar en el pescante y la llamo a gritos mientras corro tras ella.

No la alcanzaría si no fuee porque se para, apoyandose en un árbol mientas se desata el comienzo del vestido y parte del corsé, sus pechos suben y bajan agitados y su rostro está congestionado. yo también dejo de correr y me acerco despacio, sin tocarla, apoyandome en el árbol solo con la palma.

- no sé qué concepto teneis de vos...Kat, voy a llamarte solo Kat...no pierdo el tiempo, te acompaño porque creo que la vida de un hombre, sea lechero, herrero o rey vale lo suficiente como para tomarse la molestia, porque quiero y si, porque me importas lo suficiente como para asegurarme no sólo de que llegas a buen puerto sino de que consigues a esa curandera, me da igual lo que pienses que debería estar haciendo, estoy aqui para ayudarte y seguiré aqui mientras no me eches, si o que quieres es que me vaya solo dilo, te dejaré al cochero, los caballos y el coche y te mandaré un par de escoltas en cuanto consiga llegar a un pueblo.

Me mira, pero no descifro la mirada, ya que probablemente me eche no pierdo nad apor hacer lo que sigue, así que alzo la mano para acariciar su mejilla y poso dos dedos sobre sus labios, recorriendo su contorno mientras aclaro:

- no sé porque pensais que no sois digna de ver, ¿acaso estais ciega además de sorda?
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Jue Oct 27, 2011 2:53 pm

Y lo escucho, cada palabra palpitante en mi cabeza pero el escuchar no enmienda mucho, el me dijo inteligente, yo no se que pensar al respecto, es probable que mi padre jamás me hubiese negado, no, no solo es probable, seguro que jamás me hubiese negado.

Pero no todo iba sobre mi, también las cosas versaban sobre demasiadas cosas, paz artificial, costumbres, necesidades y sobre todo el, y la educación que le daba su padre. Y pude verlo, en verdad pude verlo, o imaginarle, pequeño siendo criado con justicia y cabalidad, pero la justicia era algo que no entendía demasiado bien, la justicia no obstante, no había favorecido a mi padre.

ya estando en el árbol lo escuchaba mejor, lo mismo que razonaba todas y cada una de sus palabras, lo mismo las anteriores como lasque profería ahí mismo y yo... yo no podría echarle, de los dos sabía que la absurda era yo, la desquiciada y no tenía alguna palabra a mi favor.

Le vi entonces, ya tenía mi respuesta, pero como poder ocultar la vergüenza que ocasionaban los actos?.. no encontraba la manera de enmendarlos. pero el siguió a mi camino y yo no hice nada para poner una nieva distancia, no podía, del mismo modo que tampoco quería hacerlo, y tomo mi rostro y toco mis labios, para enseguida hablar con un tono que me pareció solo para nosotros dos. Y lo vi cerca y lo vi bello, y lo vi como un verdadero hombre, no de aquellos que jamás cumplen sus promesas, de aquellos que juran amor y a los dos segundos se van un hombre que conocía mucho más de lo que yo pudiese imaginar -no mi señor, justo ahora estoy viendo a vuestros ojos, como podría ver la bondad con la que estáis aquí, junto a mi por las razones que me mencionasteis si estuviese ciega?- y tomando una de las manos que acunaban mi rostro bese su palma.

Era malo.. comenzaba a codiciar esa compañía que hasta el momento era destructiva y al mismo tiempo explosiva baje un poco el rostro mientras intentaba calmar mi pecho que seguía danzando de forma peligrosa -no os echaría, Bal, además de ser terco en no mencionarme los sucesos jamás me habéis hecho daño ni mal alguno- entonces le vi a los ojos y esta vez fui yo quien acaricio esa mejilla y se atrevió a tocar la comisura de los labios -os revelare un poco, no entendiese que podría yo codiciar en el camino?... las señoras de la casa lo tienen claro, y ahora entiendo el porque... ellas desean asegurarse de que no os codicie a vos y vuestra compañía- y de repente, me sentí como cuando antes de saber que el era un noble y que la distancia entre nosotros se hubiese levantado.

un beso apenas en la comisura de sus labios entonces y su mano yacía en mi cintura, a la espera y al mismo tiempo ya al asecho, sin embargo suspire y me distancié de el -no eh dado mi palabra, pero les aseguré que yo no besaría a nadie más que no fuese el hombre a quien mi mano esta dada, tal vez deba cumplir- si, claro.. me costaba un mundo porque pro primera vez, no... por segunda vez le codiciaba, al menos abiertamente pero era la primera vez que se lo decía.

comencé a caminar, por delante de el pero no sin antes, decirle sobre el hombro -sois un buen hombre Balthair, tan bueno que es casi irritante el que seáis un príncipe, pues todo lo que conlleva no siempre será agradable. prometo rezar por voz siempre, serás un día un monarca excelente y espero no me lo toméis a mal, no puedo pensar justo ahora en alguien mejor para ello- y también sería un buen esposo, y un buen padre, no sabía si un buen amante, pero podría apostar a que si y afortunada sería aquella mujer que lograse su corazón e infortunado sería el, si tuviese que desposar solo por llevar la paz al reino.

Nos hicimos al carruaje casi en mutismo, yo, con ganas de repetir me Azaña, esperando que el no volviese a recordar y el... no sabía en que, solo que no me estaba viendo a mi. ojalá enfermase, así le besaría ahora con plena conciencia de que los besos jamás serían recordados... ojalá fuese hijo de un arriero, ojalá fuera un simple campesino... ojalá las cosas fuesen diferentes... ojala, ojala....

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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Vie Oct 28, 2011 12:45 pm

Varios pensamientos es pasaron por mi cabeza cuando al fin respondió, todos a la vez, tantos que no fuí capaz de hablar a mi vez, sólo guardé silencio mientras escuchaba y me reñía a mi mismo por lo que estuve a punto de hacer.

Tres cosas las principales, primera, que al parecer me había equivocado una vez más, la chica no me odiaba, simplemente no estaba acostumbrada a obedecer sin que nadie le explicase el por qué de cada acción, debía aprender a ser más claro.

La segunda, que no la habían incomodado con preguntas sino más bien con suposiciones, no le dije que era normal que las mujeres, en general, la viesen como competencia, siempre pensé que era demasiado guapa para su propio bien, y eso me llevaba a la tercera, quizá la más importante, ella quería besarme.

La conciencia del hecho me deja tan pasmado que ni giro la cabeza cuando siento su boca en la comisura de mis labios. Yo iba a hacerlo, hae un momento. Pero escucharlo de sus labios me crea un conflicto que ya conozco, un conflicto moral. ¿Tengo derecho a besarla cuando sé que no puedo tenerla? ¿Está bien si la beso ahora cuando sé que luego he de abandonarla? ¿Acaso no estoy usandola si me dejo llevar y se hace ilusiones cuando nunca podré casarme con ella? Y seamos cinceros, me digo a mi mismo, si le pones una mano encima todos sabemos que no será solo una vez.

Así que no hago nada. Otra cosa llama mi atención en aquel discurso, a quién su mano está dada...eso acaba de decir, cuando pregunté me dijo qu eno estaba prometida, al parecer ahora sí. Me disgusta, en lo más profundo me duele aunque soy consciente de que no debe, sé muy bien que no es para mi, pero no puedo dejar de sentir que se me clava un puñal en el pecho.

Un buen hombre, dice, mientras la sigo, sin haber abierto la boca ni para protestar ni para decir otra cosa, mil ideas pasan por mi mente pero ninguna de ellas ayuda, en todas ellas diga lo que diga acabo atrapandola entre mis brazos y saboreando esos labios. Tanto lo he imaginado antes que parece que los mios recuerden algo que no fue. Y es por eso, porque debo ser un buen hombre que la sigo en silencio e intento pensar en cualquier otra cosa que no sea el hecho de que ella me dejaría hacerlo.

Subimos al coche, aún en silencio, y no es hasta mucho más tarde, con la noche cayendo, que me acomodo en el asiento y la miro de nuevo. Al menos he conseguido dejar de pensar en sus labios, aunque no sirve de mucho cuando alzo la vista y tras mirar sus ojos inhala y los mios bajan a su escote.

Cierro los ojos un segundo y pienso en mi tia Fade y en el pelo de sus espalda, mejor, mucho mejor. Vuelvo a mirarla.

- ¿y a quién estais prometida?

El tono debiera ser neutro pero aún yo conozco mis limitaciones, el caso es que sigo molesto, molesto porque no me lo ha contado antes, antes de que yo empezase a verla en sueños.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Vie Oct 28, 2011 1:25 pm

pero el silencio impero y el tiempo avanzo, junto con el día, junto con suspiros que de vez en cuando rompían el silencio. pero nada más.

Error?, no, no lo consideraba un error, después de todo había dicho parte de mis deseos y necesidades y aquello era exactamente lo que requería para no sentirme como una de esas mujeres que recién habíamos dejado.

me cruce de brazos, de vez en cuando corría las cortinas y nada, solo el silencio... claro, una mujer no debía mostrarse así de abierta, pero acaso importaba? solo era un deseo y los deseos no se cumplían, tampoco iba a por el, jamás lo pensaría, solo era el deseo y deseos... deseos podría tener muchos.

el vio a mis ojos después de un tiempo, yo vi a los de el. justo para dejar de hacerlo al no verle nunca más.

oh, por favor!... es que había manera más obvia de que el asunto no se repetiría, mi orgullo se vio lastimado pero no importaba. Siempre se puede levantar cuando se cae de bruces, yo era la prueba de ello.

-lo mismo me gustaría saber- respondí con el mismo tono en el que el se refirió a mi persona claro, eso no le decía nada en lo absoluto.

entonces me recompuse y simplemente decidí subir los pies en aquel asiento mullido y largo mientras anochecía. recargándome en el, y sintiéndome mientras tanto, totalmente inútil.

-con nadie mi señor, es probable que jamás lo haga, pero había que dar alguna excusa del porque me acompañáis sin que vuestra imagen se pudiera manchar- hice una pausa mientras acomodaba mi rostro en el respaldo y acariciaba aquel terciopelo azul -la verdad eh sido bastante convincente, estoy orgullosa de mi trabajo como mentirosa, tal vez algún día deba ganarme la vida así- añadí con ciertos tintes ácidos.

cruce entonces una pierna por sobre la otra que estaba flexionada, y una vez hecho esto comencé a balancearla.

-sabéis que podéis olvidar incluso lo de hace un momento, en realidad no es nada especial, así que os pido si lo que os mantienen tan sepulcral, creedme prefiero obviaseis todo, o es que acaso eh perdido algo por decir algo en el momento?- el sabía a lo que me refería, así que entonces le vi a la cara incorporándome cuanto pude

-os prometo que no os besaré, podéis confiar incluso vuestra virtud a mi, ya que no pienso tomarla... algo más que deba prometer o mencionar para manteneros satisfecho?- que es lo que pretendía? Que le contase la historia de la chica que podría ser codiciada pero jamás desposada y que con el tiempo aprendió a saber que nada podría ser cierto en los juramentos que se le prodigaban?... claro, seguro que le fascinaban las historias amargas.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Vie Oct 28, 2011 2:03 pm

Alivio, alivio es lo que sentí, y me sentí aún peor por ello. No debería sentir ni una cosa ni otra. Todo lo que sentía ahora mismo eera inutil y estaba equivocado. Al menos el dolor en el pecho se enfrió y pude contestar.

- ¿Mi imagen?- tuve que sonreir- Kat, mi imagen no me importa en lo más minimo, si hicisteis bien es más por la vuestra, no me gustaría que pensasen lo que no es, aunque ha decir verdad nadie se atrevería a propagar un rumor en el que me vea involucrado, a no ser que yo mismo lo difunda.

Se recuesta sobre el asiento, en posición más comoda, sin duda es para estirar las piernas pero yo sólo veo que el vestido se eleva y me deja al descubierto sus tobillos y una parte de la pierna, enfundada en medias finas. Otra vez pienso en lo que no debería, con desidia vuelvo a apartar la vista a la ventana, no hay nada que ver pues está oscuro pero no deja de ser mucho más seguro.

- No quiero olvidarlo- se me escucha tan solo porque no se oye nada más que el traquetear de las ruedas en la noche.

¿Se arrepentía ahora? Un impulso momentaneo tal vez...pero sigue hablando y la miro, la miro porque no creo lo que dice.

- ¿De verdad estais tan ciega como sorda mujer?- repito asombrado, inclinandome también hacía ella- ¿tengo que repetiros que os deseo? Porque os deseo señora, más de lo que recuerdo haber deseado nunca a nadie, si no os miro es porque cada vez que vuestros labios se entreabren quiero acortar la distancia para hacerme con ellos, cuando vuestro pecho sube y baja deseo arrancaros el corsé y...- pero me muerdo el labio, no debo- no debería hablaros así, pero no puedo tolerar que creais que no me afectais...si estoy sentado a este lado del coche señora, intentando mantener mis manos lo más lejos posible de vos, no es porque no quiera tocaros o porque no me salte un latido cada vez que vos os acercais...es porque mereceis mucho más de lo que puedo ofreceros....¿mi virtud? No creo haber tenido nunca de eso pero os aseguro que por un beso vuestro la mandaría igualmente al cuerno...

Y una vez más he hablado demasiado, y además creo que la he sobresaltado con mi vehemencia. Me recuesto de nuevo y busco una manta bajo el asiento, ofreciendosela a ella.

- Mejor no hablemos más...dormid ahora...la noche será larga.

Y lo fue, vaya que lo fue. Para empezar porque no pegué ojo.

La mañana fue aún peor, en algún punto del camino tuvimos que parar para repostar y un viajero no deseado se unió a nuestra comitiva, él y sus treinta sirvientes al menos. ¿cómo se puede viajar con tanta gente? Llevaban sus propios caballos y carretas, si, pero el afectado noble que no se dió por aludido cuando le dije que no deseabamos compañia no cesó hasta hacerse un hueco en el coche y no le sacaba los ojos de encima a mi acompañante, cosa que me desagradaba en demasía. Cuando pensé que nada podía ir peor, ya que el hombre además de afectado era de lo más prepotente, ví con mis propios ojos cómo la, supuesta arribista, no sólo no le echaba a él en cara su condición de noble y su forma de malgastar y abusar de los pobre criados sino que demás coqueteaba con él. Abiertamente, descaradamente. Guardé silencio mientras él deducía que ella era la dueña del carruaje y yo su lacayo, incluso asentí con pleitesía cuando me pidió que le sirviese una copa de vino, pero tuve que hablar cuando dijo:

- Por supuesto soy siempre bien recibido en la corte y un amigo personal del principe...

alcé solo una ceja y pregunté:

- ¿ah, si? ¿lo conoceis mucho?

Y me miró cual gusano, pensando sin duda que por mi posición no debía hablar si no era requerido, tuve que morderme el labio para no madarlo al infierno allí mismo.

- Por supuesto...lo conozco desde niño- respondió con desfachatez- yo sólo la miré a ella, dando a entender lo muy imbecil que era el tipo y esperando que se diese cuenta, pero en lugar de ello es a mi a quien miró con inquina. ¿Sería posible? Y entonces lo ví claro, si uno de los dos mentía debía ser yo, según su concepto. Cerré la boca y miré solo al frente, manteniendome en silencio una vez más.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Sáb Oct 29, 2011 1:09 pm

me había quedado completamente callada, por primera vez. sonrojada si, con el pecho subiendo y bajando de forma casi tempestuosa y mirando al suelo, porque no tenía mejor cosa que mirar, porque no podía sostenerle la mirada cuando al escucharle pude verlo, pude desearlo y sentirlo y aquello estaba fuera de control.

Solo era un juego, el no me besaría aunque me deseara, yo recién había prometido no besarle porque al final de cuentas, el tenía razón, no había que esperar a que se me rompiese el corazón, no podía permitirlo.

-eso es cierto, es bueno tenerlo así de claro- respondí después de un rato de mutismo solo para dormir. Y dormí... vaya que dormí. Soñé con el, soñé con todo aquello que había dicho, en sueños volvía a besarle, porque aún no conocía el sabor real de sus labios, en mis sueños en efecto me había arrancado el corsé, pero el ya tenía el pecho desnudo, con aquella temperatura que si bien se me antojaba caliente, no era aquella que hervía, no era signo de enfermedad, si no del mismo deseo.

Pude soñar muchas cosas más, pero de los sueños no se podía recordar siempre todo, y solo conocía el hecho, la conciencia de que soñé eso, más no del desenlace.

A la mañana siguiente, al menos nos tuvimos solos. apenas le había preguntado por mi arco cuando fuimos interceptados y poco después acompañados por una compañía abrumadora, petulante y que en verdad era digno de nauseas. Para entonces lo tenía claro; porque comportarse como se esperaba cuando siempre se podía jugar?.. que tonta, de haber jugado con el príncipe Bhaltair apenas pude y no lo hice. Mi error, desde luego.

Pero nuestro acompañante, que ostentaba el nombre de Obeth, no tendría la misma suerte. mejor así, que lo dejase correr y que pensase que al final de cuentas, solo era una coqueta más, cosa que en efecto, lo era.

y no fue difícil, conocía los ojos del deseo, del que siempre tenían los hombres, del que apenas Balthair manifestaba. al menos el noble no parecía demasiado preocupado en negarlo y eso volvía mucho más sencillo el proceso de entenderle.

se acercaba más yo intentaba darle sonrisas bajas y miradas coquetas e ingenuas. La mejor manera de tenerlos sedientos, era sin dudas haciéndoles creer que era su presa. que tontos eran todos ellos.

después de un tiempo discutir acerca de la nobleza, el canon de igualdad y asestarle golpes bien pensados en lugares estratégicos a su orgullo, mismos que no podía devolver al ser un noble, o al bien al mostrarme enteramente encantadora cuando se los decía.

La verdad, presumía y hablaba mucho, pero decía poco. no pude evitar sonreír con ligereza cuando se confeso intimo del príncipe -oh, ya veo debe ser un honor, mi señor, bien dicen que las relaciones lo son todo, y a puesto que vos tenéis mucho de ese todo, no es cierto?-

El hombre pareció ensancharse de puro orgullo, y decidió que su bata era totalmente interesante y que tal vez, por algún milagro a mi también me lo parecería. Como si no hubiese visto suficientes barbas de dos días pelirrojas en mi vida.

El asumió que yo era la noble, eso me quedaba claro y entonces beso mi mano y la sostuvo unos momentos más, manteniendo los labios sobre mi piel. De momento, preferiría arrancarme la mano con tarde no estar cerca de aquel cerdo.

-oh, mi señor estoy segura que no podéis fijaros en mi- la respuesta era clara, era bella, y era de buena cuna. sonreí ladeadamente y me acerque más a el, enderezando la espalda, mostrando en cierto punto mis atributos físicos -pero mi señor tanto valoráis una cuna?, que pasaría si fuese una campesina.. dejarías de admirar mi belleza?- y me lleve la mano a los labios, apenas acariciándolos mientras el parecía sopesarlo. finalmente decidió que una campesina no sería así de bella -tal vez no, mi señor, las campesinas están acostumbradas a trabajos duros y si trabajan para la nobleza a un trato no demasiado justo. su belleza se escapa apenas florece- el asintió y me dio la razón en seguida giré hacía el príncipe y le vi con una ceja inquisitiva -pero al menos se les permite desposar a quien deseen, en su gran mayoría, sin necesidad de ofrecer la prima nocte. si yo fuera campesina, no sabría que hacer.. tal vez sería mejor el quitarse la vida o ahogarse en el mar antes de poder engendrar bastardos de nobles- y eso, había sido duro. así que para aligerar el momento deje escapar un par de risas, tontas desde luego, pero, que se podía esperar de una dama que simplemente debió ser educada para complacer a su futuro marido -espero que no la ejerzáis nunca con las mozas de vuestras tierras, se que no lo haréis, verdad?... sois demasiado bueno para tomar a- hice una pausa y sopese mis palabras escogiendo las adecuadas -a quien acabáis de nombrar como inferior- si.. inferior. justo como val.

hubo respuestas, lo mismo que miradas y me limite a ignorarlas todas, para, en un descanso salir de su brazo del carruaje, con destino de estirar las piernas, con mi lacayo muchos metros atrás, viéndome encantadora y coqueta, tal vez pensase que quería algo con alguien que tal vez, me era más posible tener. Encantadora por fuera, sintiéndome como quien se vende por unas monedas por dentro. Lo mejor era apartarse de esa estirpe de exclusivos. Preferir la pobreza era mucho mejor que las comodidades en un mundo irreal.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Dom Nov 27, 2011 6:42 am

¿Le acababa de dar una lección de principios y toda una queja social en cuatro frases y con una sonrisa encantadora? Si, creo que sí. Y no pude evitar sonreir. el pobre no sabía ni lo que estaba escuchando, o le daba lo mismo, que era lo más probable. ¿Prima nocte? ¿en mi reino? Eso ya no se hace, ¿o si? La verdad es qu enunca me he preocupado mucho por lo que hacen lo nobles dentro de sus tierras, se supone que son nobles porque los hemos escogido por sus servicios, lealtad y valores, pero claro, la mayor parte sólo heredan ya el titulo de sus antepasados, ni siquiera los conozco a todos personalmente...no, no creo...es una costumbre bárbara, tuvo su sentido en sus tiempos, debido a la peste y las fiebres y la escasez de mujeres para fecundar, pero nadie sigue haciendo eso, seguro...umm...quizá deberiamos preocuparnos un poco más por conocer a nuestros nobles...este, por ejemplo, no me gusta ni pizca...

La sonrisa se me borra ahora, porque la última estocada ha sido para mi, o al menos lo siento así. ¿Mejor quitarse la vida que engendrar un bastardo?, está visto que no ha entendido el punto. ¿Me cree capaz de engendrar un bastardo?...albricias, no he engendrado un bastardo en mi vida...aunque no puedo decir nada, mi padre, a mi edad ya tenía veintitres.

Permanezco callado, empero, porque me conviene la creencia del tal Obeth, que no es muy educado ya que no ha dado su apellido, de que la noble es ella. si la cree noble al menos no se atreverá a violarla entre los árboles aunque los deje solos. La tratará bien. El caso es que el título que ha dado sí me suena, pero no acabo de ubicarlo. Una vez más debería haber prestado más atención en las lecciones sobre genealogía y árboles familiares, pero...eso se le da bien a mi hermanita, yo siempre me dormía.

Salen del coche, al cabo de un rato, para estirar las piernas, dicen, no dejo de observar que ella parece mucho más relajada con él, y también mucho más accesible. Los sigo como debería hacer un criado, a distancia, pero él se vuelve y me ordena que ayude a montar las tiendas. Lo dudo sólo un segundo antes de inclinarme y dirigirme hacía allí. Estoy seguro de que no se propasará, no si piensa que es una lady, y prefiero hacer algo útil a seguir aguantando esto sin decir nada.

Voy con sus lacayos entonces y me pregunto para qué soy bueno. Me pongo a montar las tiendas con la cuadrilla, que me acogen como a uno más, es algo que me gusta de la gente llana, aceptan a todo aquel que se digne a usar las manos. Al cabo de un rato, tras montar un par de toldos para que al hombrecillo no se le queme la carne con el sol, encender una hoguera y poner algo a asar, me ofrezco a cortar leña con un par más y en el camino me cuentan sobre sus familias y sobre sus sitios de origen, me preguntan también, así que he de inventarme una historia, no se me da muy bien mentir, así que intento ser lo más parco posible y contar sólo medias verdades, no es dificil.

Me pongo nervioso, porque no vuelven, y estoy a punto de ir a buscarla cuando los veo aparecer por entre los arbustos. No parece muy feliz, voy a levantarme para ir a ver cuando ella sonríe de pronto, mirandome, y le pasa la mano por el brazo con confianza. Frunzo el ceño y me quedo donde estoy. Perfecto, resulta que es así cómo le gustan...así sea. Me siento con los otros sirvientes, alrededor de la hoguera, para compartir una jarra de hule, pero me llaman de la mesa principal para servirles el vino, ha sido idea de ella, lo sé en cuanto alzao la vista y me mira por encima d ela barbilla. No digo nada, me muerdo el labio y me acerco, servil, a ofrecerles una copa. El tipo se ha traido hasta la vajilla y las copas de cristal...

El fulano está intentando convencerla ahora de que no llevaba razón, explicandole que la prima nocte es un buen recurso para asegurarse de que los pobres llevan buenos genes en la sangre, y que él piensa restaurarla en cuanto adquiera legalmente el titulo en sus tierras. Sonrío quedamente, aunque intetando ocultarlo inclinandome para echar el vino en la copa que ella levanta y espero a ver qué dice ella. La muy perra no contesta, levanta la vista y me pregunta a mi qué pienso sobre eso.

- ¿Madame?- me hago el tonto, cómo si no fuese conmigo, no es habitual que una señora le pregunte esas cosas a un criado, intento hacerselo ver pero insiste así que me hago el azorado y contesto- si yo fuese noble...-empiezo- supongo que creería que la mujer de cada uno es de cada uno, para eso se inventó el rito del matrimonio...- digo suavemente- pero supngo que se podría hacer una excepción- concreto luego mucho más bajo, sólo para ella.

Terminan de comer perdiendo mucho más tiempo del que deberiamos, y yo sigo de pie, con la jarra en la mano, rellenandoles las copas cuando lo solicitan y con el estomago rugiendo de hambre porque no se me ha dado tiempo para hacer lo mismo. Empiezo a preocuparme porque realmente se haya olvidado del motivo del viaje o se haya obnubilado con las maneras del dandy. Pero al fin no sponemos en marcha, por desgracia, de nuevo con el tipo en el carruaje. Al menos me da tiempo a sentarme esta vez al lado de ella, para que no lo haga él. No parece muy contento, que proteste si quiere, empieza a agotarseme la paciencia, y tengo hambre. No es bueno calentarme cuando tengo hambre.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Sáb Dic 17, 2011 10:34 pm

Y simplemente gire mi rostro para evitar su toque. A solas con el hombre que parecía tener una fascinación su barba crecida, rascándola y que esta sonase como dura, -es más de lo que pudiese imaginar, mi señor- respondí saliendo del paso y moviéndome. Se supone que, los nobles se contenían con aquellos de su misma estirpe, por respeto o por algún canon antiguo, si es que este existiese. bien, este hombre tenía claras intenciones. No me extrañaba y mucho menos me presenté como atemorizada. El sonrojo no podía hacer aparición en ese momento, por el simple hecho de que sabía como irían los pensamientos de ese hombre. Sin ninguna novedad. Pase entonces de largo dirigiendo la mirada a los arboles y sus copas, mientras que, las puntas de mis dedos acariciaban toda hoja que me pusiese encontrar en el camino -no, mi señor, de ninguna manera me ofendió, como hacerlo si debería sentirme alagada?- claro que había ofensa de por medio, porque básicamente recién me había dicho que podría comprar cualquier favor, incluso el de un padre para que su hija fuese desposada con el, incluyéndome en ese amplio espectro.
¡se supone que debería sentir emoción al momento de pensarme ofrecida y vendida?

El me siguió, porque por lo visto, lo tomo a bien. un ego tan grande jamás podrá distinguir el cambio de respiración, los sutiles gestos de desagrado y mucho menos le había puesto precio. No era ninguna novedad. No debería afectarme más de la cuenta. No.. esto era una idiotez, como si el pensar que pudiese alguna vez tener la venía de mi padre, al que, evidentemente, no sabía si seguía con movida, lo mismo que mi tío.

Escuche no obstante al hombre, hablar de forma petulante y rebuscada, y por mi parte pasando de el, aunque debía admitirlo, era fácil saber que eso mismo podía atraerle a niveles insospechados. lo mismo que mi repulsión hacia el. era mayor que yo y que Balthair y alguien tan retorcido no me daba buena espina, lo mismo que tampoco creía en sus palabras, en ninguna de ellas.

Pero, había alguien en quien si podía confiar, siendo hombre, y ninguno de esos dos personajes les tendría de manera cercana y pudiese ser que mi tío estuviese dando sus ultimas respiraciones mientras su sobrina simplemente había decidido fingir quien no era, perdiendo el tiempo.
El corsé comenzaba a apretarme más de la cuenta, no me dejaba respirar, lo mismo que la compañía que ya había tardado más d ela cuenta. De poder, me lo habría quitado, o de poder le habría dado caza, igual que a un cerdo salvaje. Dioses!, extrañaba mi arco. y la presión incrementaba, si esto era posible hasta que el noble en cuestión decidió que ya era tiempo de regresar.

Y entonces lo note; desde el momento en que seguía el consejo de Bhaltair todo se estaba atrasando, llenando de comodidades, si, pero no era mi objetivo. A cambio desde ese momento había fingido, una y otra y otra vez, sonreído y mentido de manera esplendorosa, llenándome de la suciedad de la nobleza... y comenzaba a hartarme.
Esto no era una fabula, era mi vida y de buenas a primeras estaba sometiéndome ante ese hombre que justo en ese momento me observaba re regreso, como si esperase justamente que la compañía del hombre me desagradara.

Bien.. una ultima mentira, o al menos algo que no fuese según sus planes. Y fue por ello que conservé la sonrisa resplandeciente y el gesto de estar encantada con el despojo de ser humano que tenía al lado, de su brazo, resplandeciente como se suponía debería ser una chica noble, todo el maldito tiempo.

Y le odiaba, le odiaba en ese mismo instante. Bhaltahir no le había puesto precio a... nada de mi, pero el hecho era que aunque dijese lo que dijese, las cosas estaban claras. El no podría darme nada más que el poseerme y después dejarme, pero nada más, ningún futuro. eso estaba claro, pero jamás, en mi vida me había preocupado tanto por tener la oportunidad... no, no era preocupación era... era algo indefinible; el hecho de que se resumía en que.. no podía tener a nada de lo que quería.

No podía tenerlo a el, no podía estar con mi padre y ahora ni siquiera podría salvar la vida de mi tío. Todo esto... ¡porque no odiarle simplemente? si además desde que lo conocía estaba perdiendo el juicio, además de perder mi tiempo por desear que un príncipe me besase y me arrancase el corazón.

No respondí al hombre que tenía enfrente, aunque por dentro, desee patearle la entrepierna, sin embargo, sonreí con condescendencia, colocándome cual objeto precioso a nada de ser adquirido -y vos, que pensáis?- decir su nombre sería un error, uno que no podría permitirme si tan bien teníamos montada la mentira.. solo requería unas mentiras más y después, al cuerno con el, con todas. -tal vez no nos hemos aclarado bien, no es así mi señor?- una mirada al noble de pacotilla, lo mismo que una sonrisa antes de dirigirme a el verde de sus ojos, que eran capaces de encender la más fuerte de las pasiones si vos fuerais un noble, que es lo que esperarías de la plebe, la prima nocte?- no, sabía que no lo haría, eso me lo había dejado claro.
Corrección, ya no lo tenía claro, no ante esas palabras bajas, cambiando nuevamente el ritmo de mi respiración. tuve que repetirme mentalmente que el desearle no era opción y que tenía otras cosas más importantes que realizar. encontrar a la bruja-curandera... salvar a mi tío, y desaparecerme de su encuentro, en ese estricto orden.

Sin embargo, me sentí mareada pro el hecho y con la mente menos clara, solo por sus palabras.

Al final en el carruaje y con un tiempo importante perdido comenzó a oscurecer, durante el viaje, Bal estuvo a mi lado, justo cuando menos lo necesitaba e intente por todos los medios, volver a ser la mujer pensante que hasta el momento me había vanagloriado en ser.
Si huyese me encontrarían, si huyésemos le darían caza y posible muerte, si permanecía quieta alguien moriría y al morir probablemente yo lo hiciera, o al menos una parte de mi persona. Darle muerte al noble?.. no podría ser opción, no me mancharía las manos con su sangre jamás.

No... la primera opción, de todas era la más factible. las necesidades del noble, deberían ser satisfechas, por lo que salió, sin compañía fuera del carruaje. eso me daría el tiempo suficiente.

La mano de Bal entonces me dio alcance y debo decir, el arco reflejo inmediato que sostenerla con fuerza y ver a sus ojos, encontrándonos cerca, tan cerca que me recordaba aquellos pocos días anteriores, donde todo era más simple... el enfermo y yo, besando unos labios que no me respondieron por deseo, si no de nueva cuenta, por arco reflejo

-donde esta mi arco?- le perdí apenas pude, sin alejarme un solo ápice de el, por primera vez, bajando la mirada -no puedo soportarlo más, hoy hemos perdido tiempo, y no se cuando se irá este hombre.- como era de esperarse el se negó tajantemente y me dio mil razones por las que no sera la mejor idea. Listo.. ya no me gobernaría más

-no- le aclaré en dorma directa y tajante -esta no soy yo, y no puedo fingir estar bien todo el tiempo, no puedo fingir muchas cosas, tampoco no quiero mentir, y no encuentro el motivo por el cual hacerlo, cuando vos, mi querido príncipe me desais pero también intentáis gobernar mi vida, pero solo eso, gobernarla y tomar lo que desees de mi. Yo...- una pausa, sabía que detestaba la palabra príncipe -estoy harta de ser una marioneta y si os conociera un poco más, podría terminar odiandoros-

No hubo tiempo para respuesta, al parecer nuestro noble señor había regresado de lo más temprano.

arco o no, me iría y al menos había tenido la decencia de informarlo. Bal, el heredero Swellert, no podría quejarse al respecto.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Mar Dic 20, 2011 8:36 am

Estaba incomoda, con las piernas juntas y las rodillas tambaleandose ligeramente sobre sus pies, mientras las manos, apoyadas en ambas, denotaban el movimiento que de otra forma no notariamos a raiz de su falda. Parecia un cervatillo a punto de salir corriendo. Por eso puse mi mano encima de una de las suyas en cuanto el hombre salió al exterior, era eso o sujetarla cuando se levantase, y estaba seguro de que eso mismo es lo que estaba pensando hacer.

La miré cuando su mano cogió la mía, para encontrarme de nuevo esa mirada franca que tanto me atraía, pero que llevaba casi un día sin ver, sin coquetería ni tapujos esta vez. Y lo primero que preguntó fue por su arco, suspiré, lo esperaba. La paciencia no parecía entrar dentro de sus virtudes, nadie es perfecto.

- Habeis perdido tiempo, quereis decir...si no os pasaseis el día coqueteando con el hombrecillo este ya estariamos en el siguiente pueblo- no pude evitarlo, solo faltaba que ahora me echase a mi la culpa de nuestro retraso cuando fue ella la que se puso a pasear por el bosque durante lo que me parecieron horas, pero parecía decidida así que tuve que aclarar- No podeis ir sola, os lo dije, estos caminos no son seguros en este momento, nunca alcanzareis la frontera sola...el hombre se irá si vos le decís que su compañia ya no es bienvenida y si no lo dejaremos en el pueblo, debeis tener paciencia...

Pero no me estaba escuchando. Una vez más.

- Pues no mintais- deduje de sus cuitas- no teneis que mentir más de lo que yo lo hago, con ocultar la verdad que no queramos que se sepa es suficiente, en cuanto a fingir, nadie os lo ha pedido...y os confundís, una vez más, no intento gobernaros, si lo hiciese me bastaría con encerraros en algún sitio y decidir por vos qué hacer con vuestro tío...

Lo último hube de pensarlo, porque implicaba algún pensamiento que no debería tener.

- No intento tomar nada de vos...

Salió firme y con voz grave pero yo mismo no estaba muy seguro de que ahora mismo no estuviese mintiendo. Así y todo no era una mentira muy grave, a mi modo de ver, lo cierto es que no deseaba tomar nada que no estuviese dispuesta a darme.

Dice que de conocerme un poco más podría terminar odiandome, eso consigue que alce una ceja, ¿a qué viene eso?, ¿tan desagradable le resulto? ¿entonces por qué ansía que la bese? el buen Yon tiene razón, no hay quién las entienda. De todas formas que la chica me odie no impide que mi obligación siga siendo llevarla a donde ha de ir sana y salva, eso no entra en discusión, he hecho una promesa y la unica excusa para no cumplirla es morir en el intento.

El hombre entra de nuevo, acomodandose, y la conversación cesa mientras rápidamente aparto la mano de la suya y espero tranquilamente a que ella se acomode y el hombre cierre los ojos para dormir en su propio asiento. Me mantengo en silencio hasta que las respiraciones de ambos son acompasadas y me inclino para intentar despertarla y preguntarle qué ha querido decir, pero no me responde, parece profundamente dormida. Busco la manta entre los enseres y se la pongo por encima, recostandome a mi vez para cerrar algo los ojos ya que nho onsigo despertarla sin despertar al hombre. Lo intentaré más tarde, me quedo pensando mientras decido que dormir un poco nos vendrá bien a ambos. Lo que sigue es una extraña duerme vela en la que no acabo de desconectar la mente del todo, probablemente debido a las circunstancias.

No ha pasado demasiado tiempo cuando descubro que la chica se revuelve con la clara intención de levantarse, y lo hace con tal cuidado y delizadeza que empiezo a sospechar de sus intenciones. Aparta mi brazo, que no se como ha terminado rodeando su hombro y lo deja reposando en el sofá mientras yo abro apenas una rendija el ojo para ver qué hace a continuación...mujer caprichosa, impaciente y testaruda...esta colocandose la capa y buscando su arco. Debería levantarme y darle unos azotes pero hace tiempo que aprendí que no puedes ganar una discusión si el interlocutor no está dispuesto a escuchar, así que la dejo hacer mientras comienzo a pensar cómo llevar la situación en adelante.

Hace parar al cochero y se baja, espero un poco, lo bastante como para pasar desapercibido, le doy instrucciones al mismo para que continue y nos espere en el pueblo siguiente tras dejar al hombrecillo irritante y cojo mis armas y mi zurrón al vuelo antes de desembocar en la noche. Maldita sea...hace un frio glaciar, con lo bien que se estaba en el coche arr4ebujado y calentito...desengancho a mi corcel antes de seguir y tras unas palmaditas lo mando con ella. Seguro que la encuentra antes que yo.

- Ve con ella...cuidala...

Seguir su rastro una vez el caballo desaparece no es tan fácil, la tierra está seca y apenas hay rastro, al menos sé que he dejado suficiente distancia como para que no note mi presencia. Esto va a retrasarnos otra vez, esta chica es más terca que una mula...Cuando consigo el rastro de nuevo asumo que he de correr, el caballo la ha encontrado antes y, al parecer, ella no le ha hecho ascos a llevarse mi montura, es lo que esperaba pero no acabo de entender su lógica. Bien, asumiendo que no pasará del trote por un camino angosto que no conoce y la excasa luz de la luna supongo que tendré que acortar por el campo y llevar un buen ritmo toda la noche si quiero mantenerme lo suficientemente cerca por si hay problemas. Espero que pare a descansar. Necesito otro caballo. Espero que en el pueblo tengan establos.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Jue Dic 22, 2011 1:11 pm

Fingí que dormía, y en ello si era lo bastante diestra. Bastaba con pequeñas cosas, como relajar el cuerpo acompasar una respiración ligeramente profusa y no responder a nada de lo que alguien pudiese decirme. Aún así, la cabeza me daba vueltas. Para empezar, porque ciertamente era mi culpa y la del tipo de quien su nombre no quería recordar, el que estuviésemos atrasados y por yo fingir más de lo necesario. También, porque de alguna manera ya lo tenía claro "Nada de vos" y eso estaba bien, era como debían ser las cosas.

Fue un poco más complicado al sentir como pasaba su brazo cálido sobre mis hombros y que poco después se acomodo en mi, como un niño pequeño. No siempre se puede, al menos de manera sencilla, mantenerse fría y en control. Pero lo logré. Tenía mis razones y motivos, y estos eran llegar cuanto antes, si, peor también habían otros, unos un tanto más egoístas. Ni siquiera pensaría en una disculpas acerca de estos.

Con sumo cuidado le había dejado, en apariencia dormido. Le contemple por unos instantes, justo cuando por fin tenía mi fiel arco y mi cajar y justo además de que me había puesto la capa que el, me había comprado. cálida y tibia, sin duda alguna. seguramente la tela tenía algo de especial, debía de ser así. Por un momento quise despertarle y agradecerle, porque tampoco era ciega y el señor había hecho lo necesario y más por mantenerme sana y salva. Porque no quiso tomar nada de mi y a cambio me había dado bastante. y suspiré mientras lo veía por última ocasión, agradeciéndole de manera mental, deseando decir tantas cosas pero que jamás serían lanzadas al viento.

Sin embargo, mi decisión estaba tomada. el carruaje paro y no quise volver a ver nada. los cortes cuanto más tajantes fuesen, mejor.

El tiempo fue infame, no era de sorprender de cualquier forma en la época en la que nos encontrábamos y según contaban... más nos valdría acostumbrarnos al frio antes de que este se nos metiese en el cuerpo y terminara adormeciendo nuestros sentidos hasta la muerte. Pero para eso, aún sobraba tiempo.

Si bien no conocía el terreno que pisaba, no era tan relevante, ni tan atemorizante. en lo dicho, si no se arriesga un poco cada día, si no se logra una pequeña locura a diario, no se podría decir que nos encontrásemos vivos. Y en ese momento, todo parecía indicar que seguía con vida, con fuerzas renovadas y dejando de ser la dama a la que deberían de proteger. No había nacido simplemente para eso. sin embargo solo se escuchaban mis pisadas sobre las hierbas y como la tela de mi capa a cada nuevo paso se enredaba con alguna rama inofensiva, del mismo modo que el ruedo de mi vestido poco a poco se llenaba de humedad en el mejor de los casos. A cada paso regresaba a mi, aclarando mis ideas, dejando a la dama que fingí ser. mis preocupaciones y acciones volverían a ser básicas y si portaba algo, no sería por un regalo, si no como fruto de mi esfuerzo, como lo hacían las personas fieles y alegres de Skillfaith.

En la soledad agudice mis oídos, conforme avanzaba, no era tampoco una tonta y sabía que, en cuanto notasen mi ausencia me buscarían. No podría ganarles si me lo propusiera, por más distancia que hubiese entre ellos y yo, pero al menos podría esconderme perfectamente. Al final no encontré a alguien que me buscase, si no al caballo de Bhaltair el cual, parecía tener algo de sabueso dado que me encontró sin problemas. Entendí esto. Balthair se había enterado que ya no estaba con ellos, había bajado al menos y hecho que su corcel me siguiera. Me había dejado hacer.

Sonreí por el hecho y me hice de las riendas de mi relinchante amigo -algún día se lo agradeceré... más me vale que sea antes que después- y sin mucho más que decir, monte en el y entonces el avance fue mayor, mucho mayor.

Se esperaría que fuese despacio, a decir verdad no fue mi opción. la capucha de mi capa se corrió debido a la velocidad al momento de ver atrás de mi, como si de alguna manera, el príncipe del reino me siguiera. Estúpida idea, desde luego.

El viendo era peor en cuanto a la forma de lacerar la piel conforme avanzaba la noche y la velocidad del corcel, pero el frio no era lo suficientemente importante para parar; por el contrario, parar me aseguraría temblar de frio a menos de que crease una fogata, lo cual revelaría mi posición. No era admisible ese tipo de errores, y yo podría cabalgar lo que hiciere falta. El corcel, a diferencia de otras ocasiones, estaba más que dispuesto en ayudarme, galopando con todo lo que le daba el cuerpo -seguro estabas tan harto como yo de fingir y no moverte- aseguré en algún minuto que razonaba las cosas, obtuve un relincho de su parte antes de parar de inmediato.

Fue seco, fue jalar las riendas tanto como me era posible antes de dar con un precipicio. Por amor de lo que fuera, logramos parar antes de simplemente, caer al vacio. Desmonte de inmediato y con gracia, dicho sea de paso, retirándome los guantes que también, me había regalado aquel noble pelirrojo.

Era enorme, a lo que podía ver por la luz de la luna y estaba claro que no podría ver el fondo aunque quisiera, pero a juzgar por el no escuchar a alguna piedra que lance tocar fondo. y aún cuando lo tocase, deje de prestar atención. No pensaba morir tan rápido, aún tenía cosas por hacer. Aún así... solo pensé en el joven que había dejado atrás.

Romántico o no, mi pensamiento era simple. El no se quedaría calmado, porque lo que conocía no era del tipo de personas que aceptase tan de buena gana sin hacer algo por su cuenta y si el carruaje siguiese..... ¿que pasaría si cometiese alguna locura?

las conclusiones de varias ideas se plantaron en un solo segundo, y todas apuntaban a lo mismo. el me seguiría. Solo basto un vuelco de corazón para girar sobre mis puntas y montar de nueva cuenta. Debía ir a por el, sino para agradecerle, al menos por que se lo debía, porque yo no le abandonaría y esto será.. solo para asegurarme que estaba bien.

-regresemos-

El corcel lo entendió perfectamente. no era un paso atrás, ningún paso atrás, si no hacia adelante, porque no podía ir hacia adelante, no sin encontrarle, aunque fuese el último encuentro.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Jue Dic 22, 2011 2:16 pm

La había perdido. No entraba en mis planes pero estaba visto que había desmerecido sus ansías de salir de allí y encargarse por su cuenta. Si las dos horas de esfuerzo campo a través sin encontrar señales de ella no eran suficientes una vez que me adentré en el camino para aproximar lo que me quedaba por correr las huellas de mi buen amigo lo dejaban claro, nada de trote, esta mujer lo había puesto al galope y ni siquiera continuando a el mismo ritmo toda la noche conhseguiría alcanzarla. He de admitir que se me escaparon unas cuantas blasfemias muy poco educadas, si mi padre me oyese blasfemar así me mandaría azotar. Claro que él no sabe que las conozco mucho peores, no por nada estoy más acostumbrado a dormir en tabernas que en mi propia cama, gajes de la educación recibida se llama, ¿no fue él el que dijo que para conocer a los subditos había que ponerse en su lugar? Bueno, pues entonces no debe apenarse porque duerma mejor sobre paja que sobre plumón.

No la alcanzaría, al menos no antes de llegar al pueblo, tampoco es que pueda mantener el mismo ritmo mucho más, si, estoy acostumbrado a las marchas largas, parte del entrenamiento, pero hasta un soldado sabe que ha de descansar cuando las piernas empiezan a fallar. Lo unico que me consuela es que tiene a Joram, ese bicho es listo como el diablo, y su arco, he de recordar que lo maneja muy bien, más que bien, diría yo. me lo repito una y otra vez mentalmente mientras preparo una fogata pequeña y me preparo para domir un par de horas, no más, lo suficiente para recuperar fuerzas y avanzar a buen paso de nuevo hasta que amanezca, con suerte ella será lo suficientemente lista como para parar lejos del camino y mantenerse a salvo, con más suerte aún dormirá hasta que amanezca, eso me dará tiempo para llegar al pueblo antes de que se marche, y si no...no importa, encontraré la forma.

Aún aferrado a los pensamientos positivos lo cierto es que no pego ojo, la spiernas descansan, no así la mente. No estoy muy lejos del camino, acurrucado en la manta excueta que llevaba en el zurrón, la hoguera extinta y el frío de la noche calando mis huesos doloridos. No me quejo, hubo noches peores, al menos Yon no ha vomitado en mis botas. Al no conseguir dormir me pongo en pie antes de lo esperado y comienzo a recoger, estoy guardando los restos del improdigo desayuno cuando, !qué me aspen¡ juraría que veo a mi caballo al galope en sentido contrario a donde debería.

Acabo de recoger los restos a toda prisa y me pongo a correr de vuelta, oculto entre los matojos, a varios metros del camino desandando mis pasos, lo que lo hace más llevadero porque ya tengo el hueco hecho. Definitivamente es mi corcel. ¿en qué diablos piensa ahora? ¿Más tiempo pérdido? Juro que si vuelve porque echa de menos al imbecil del bigotito la estrangulo. Es apenas un punto en el camino, pero al menos ahora ha bajado la marcha. Joram está nervioso, creo que me huele, sabe que ando cerca, como dije, es un animal infernal, pero muy listo. Ella no puede verme, tampoco quiero que lo haga. No es muy dada a dejarse ayudar.

¿Y ahora qué? Se para y baja del caballo, le acaricia el franco y se estira, parece no saber muy bien por donde seguir. Da media vuelta, pienso yo, temiendo hacerlo en voz alta. ¿se ha perdido? Es posible, Yon dice que las mujeres no saben orientarse. ¿será cierto hasta el punto de haber dado media vuelta sin saberlo? Bufo reduciendo el paso a medida que la distancia se acorta. Debí mandarle una brújula con el caballo.

Odio correr para nada. Así y todo he de reconocer que me alegra volver a distinguir su silueta, la echaba de menos, hasta su tono alterado y sus constantes reproches. Parece que piensa acampar. Bien, entonces haré lo mismo. No puedo encender fuego esta vezs, ni hacer ruido, así que la observo, asegurandome de que estaré bien, y cuando ella se sienta cerca de Joram, apartandose del camino, lo hago yo también, detrás de un tronco caido, donde puedo verla, con mi propio arco entre las manos por si acaso. La sigo con la mirada a cada paso que da, y sonrío levamente cuando descubro que es más capaz de lo que llegué a imaginar, se está preparando la cena y le da algo para mascar al caballo, que relincha complacido. Creo que estará bien. El tenerla a la vista me permite cerrar un par de minutos los ojos, confío en mi capacidad para despertar al minimo sonido, eso también es parte del entrenamiento. Esta vez si puedo dejar de pensar, aunque confieso que veo sus ojos en sueños y siento sus labios sobre los mios. Al momento en que escucho su voz en mi oreja abro los ojos sobresaltado y parpadeo antes de comprender que soñaba. Atino a ver el bulto de su cuerpo unos metros más allá, no puedo distinguir su respiración pero la imagino y vuelvo a cerrar los párpados, con la intención de descansar hoy lo que pueda para poder seguirla mañana.

Sin incidente la noche, cuando se pone en marcha me despierto automaticmente y espero a que comience a cabalgar, esta vez seguirla es sencillo, Joram se niega a ir más rápido, caballo bonito, los aspamientos de ella me indican que no está muy contenta con su montura y me ponene de buen humor, me gustaría escuchar lo que dice pero estoy demasiado lejos, sólo puedo imaginarlo.

Al menos ha vuelto a tomar la dirección correcta, no deja de mover los labios, si que está cabreada...pobre caballo...

- Mejor él que yo- pienso en voz alta.

Lo cierto es que también monta bien, no me había fijado teniendola detrás, lo cual me lleva a pensar, mientras sigo corriendo entre el follaje, en lo cálida y ductil que se sentía, en el olor de su pelo impregnando mis fosas nasales, en las cosquillas que me provocaba su aliento en el cogote. ¿Me echará de menos al menos un poco? Espero que sí, aunque sea poco probable, ya dejó muy claro que no le gusta la compañia, al menos no la mía.

¿Odiarme? ¿Por qué iba a odiarme de conocerme mejor? Es lo malo de vagar solo, deja mucho margen a el pensamiento. Si al menos pudiese cantar algo me distraería, pero no puedo hacer ruido. Debí besarla. Aunque no fuese una buena idea. Yo y mi maldito sentido del honor. Quizá nunca vuelva a tener la oportunidad...¿qué hace ahora? Se para de nuevo, sin motivo aparente. Si lo hay, pero lo descubro luego, embelesado por como el sol hace refulgir sus cabellos. dos hombres se acercan, parecen amigables, campesinos, probablemente. De todas formas busco posición y coloco dos flechas en el arco, sólo por si acaso.

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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Jue Dic 22, 2011 10:21 pm

No le encontré, con todo y el caballo con delirio de perro, se suponía esto no pasaría, porque, al menos en mi mente las cosas hubiesen pasado de manera diferente. Para empezar le encontraría y el estaría a mi espera, con esa sonrisa tonta y socarrona que al principio me dedicaba, en el principio en donde el no sabía nada de mi y yo nada de el y que por ende solo hacíamos conforme las cosas nacían, ni más ni menos. Pues bien, el me esperaría y yo le tendería la mano para que, aún andando, el se subiese a su corcel, detrás de mi por supuesto. Lo malo de viajar a solas es que tanto tiempo libre, quitando ese pequeño interludio donde había que tomar en cuenta cualquier detalle del camino, era lo suficiente para dejar volar mi imaginación. y esta tal vez no era la mejor opción dadas las circunstancias.

Más me hubiese valido no imaginar ni soñar nada, el soñar no era bueno si se quiere mantenerse intacto. Joram se detuvo y se puso ansioso, aún así no dio con su paradero. baje de la monta, con las piernas y los muslos doloridos y con el cansancio de la noche menguando cualquier fuerza, lo mismo que el hambre. No había tomado previsiones de tomar algún alimento para el camino, porque los planes furtivos no habían sido diseñados para eso.
Desee con toda el alma reñirle a alguien, el caballo seria una buena opción dado que era muy capaz de encontrarme con solo un olfato sobre desarrollado, más no así de encontrar a su dueño. Sin embargo, no lo haría de momento. Había que ser justos y el pobre caballo estaba exhausto, por una carrera sin sentido al llegar casi al punto inicial. Cualquier cosa que sintiera, lo mejor sería canalizarla de mejor manera y así lo hice. Al menos algunas hierbas y raíces del lugar si las conocía y no causarían ninguna muerte. No podría cazar nada de momento, dada la falta de luz, pero nos las arreglaríamos -al menos escogiste buen lugar- reconocí al corcel al momento de ofrecerle algunos tubérculos que bien podría comerse, de hecho, el comió mucho más, porque el lo necesitaba.. se había portado excelente el equino relincho y movió la cola, lo cual nuevamente me hizo en pensarle como un gran perro -bien.. hoy eh de dormir junto a ti, así que hagamos esto, tu no me pateas si yo no te pateo, de acuerdo?- tome el silencio como un si y me dispuse a hacer una pequeña fogata, no sin antes girar varias veces, con el arco en mano y tener lista ya una flecha. Solo necesitaba una, dado que había desarrollado bien la maña de tomar la siguiente con una asombrosa velocidad. Con las necesidades básicas cubiertas, finalmente me deje descansar. lo cierto era que yo también lo necesitaba, si quería aprovechar la luz del día como necesitaba, pero el hacerlo no traía solo beneficios y en mi caso me trajo la realidad. No estaba.... de alguna manera supuse que esto lo terminaríamos juntos, porque así habíamos empezado, que no le había hartado del todo, que pese a mis esfuerzos por ser lo más antipática posible el seguiría luchando. Fue un error. El primer error fue creer que le importaría en algún tipo de nivel después de todo, el segundo retroceder para ir a su encuentro, que eso mismo había hecho y eso... eso me mantuvo furiosa conmigo misma hasta que no fui consciente de mi.

Mi despertar no fue mucho mejor. aún era temprano pero seguía cayendo en la cuenta de todos mis errores, uno tras otro con un peso colosal. Bueno, pues aún cuando no tuviese remedio y estuviese más que clara en ese asunto, no por ello dejaba de molestarme sobre manera.

En lo dicho, era buen lugar. al menos había un arroyo en el cual bebí un poco de agua y me lave solo un poco, además de acomodar mis cabellos antes de ir con Joram. A decir verdad, quería salir de ahí cuanto antes. No podía des unirme a cualquier cosa de Bhaltair Swellert de momento, por el simple hecho que tenía al lado a su ponny mascota y llevaba cosas que el había comprado para mi pero pronto lo regresaría todo. y entre más pronto acabara todo esto. mucho mejor.

Claro, el caballo esa mañana no estaba del mismo humor que en la noche. Lo imposible y más para salir a todo galope y el además parecía no quererme hacer caso, e incluso podría que lo disfrutase, si eso era posible. así que blasfeme contra el, contra su dueño, contra todo lo malo que era el tener que andar con un caballo obstinado, porque de repente le dio por no dar con su amo, por no haberme avisado de que el no iría a por mi, por haberme obedecido para regresar esa noche pero no para andar a la mañana siguiente.

Desde la noche me había sentido observada y esa sensación no había cesaron ni un poco. Pero no sería Bhaltair. eso me quedo claro en cuando me supe encontrada, dos hombres.. de buena pinta como para confiar en ellos antes de atravesarles el cuello con un par de flechas y después preguntar. Joram paro su andar y entonces de un salto baje a su encuentro. en efecto, gente buena y confiable, humilde pero servicial, mismos que al parecer se habían dado cuenta de que me encontraba sola y que tal vez, me había perdido. Seamus, que así se llamaba el más regordete y con cara afable asintió cuando mencione que solo estaba de paso -ya veo, señora, pero debéis tener más cuidado. No solo nosotros os hemos seguido- no solo ellos? ni siquiera tuve que preguntar cuando el hombre alto, delgado y con un aspecto un poco más impaciente se acerco a susurrar algo a mi oído -un forajido, señora os ha seguido la pista y nosotros las de ambos- como un arco reflejo me separe de ellos.

una seña a donde se encontraba el forajido y mi corazón salto con la esperanza de que fuese mi príncipe, corrección Bal.

-porque nos seguís entonces?- la respuesta fue de lo más lógica. Porque debían proteger sus tierras lo ismo que las tierras del señor a quienes debían servir en la comarca. Curioso... se suponía que todos debíamos ser iguales.

Mi padre decía que ser hembra no era del todo una desventaja, que los hijos serian míos porque nacerían de mi y no había más seguridad que esa, pero que también en las sutilezas las mujeres podían cambiar el destino y sobre todo. La estrategia es fundamental. el parecer frágil sin serlo era el elemento sorpresa que jamás alguien se esperaría "piensa como el jefe, pero actúa como una dama" complementaba madre siempre.

no supe si eso fue lo que paso en cuanto me convidaron un poco de pan. Pan que no tuve mucho tiempo para degustar apenas me enteré que se encargarían del forajido, dado que si tanto me espiaba, no se podría esperar nada bueno y a los violadores no habría otro trato que darles.

un solo movimiento fluido me hico comenzar a correr jalando mi arco y flechas por si era necesario. sin saber a donde correr en realidad, solo siguiendo la dirección antes dada y los gritos de los hombres que se habían quedado con Joram. Pero el sabía cuidarse solo.

Corrí con toda el alma, sin saber que encontraría. Y lo encontré a el. amagado y sometido por cinco. llevándoselo al agua donde seguramente, le pondrían fin a sus días.

Tres flechas fueron disparadas, ninguna de ellas destinadas para herir, peor si para dar un buen susto. cosa que funcionaría de no ser porque un sexto hombre me arrebato el arco y me tomo por la cintura, nombrándome "preciosura" y que simplemente se estaban librando de un problema. -no es ningún problema- asegure mientras forcejeaba sin mucho caso. entonces simplemente lo deje salir -es mi esposo- en automático las manos me liberaron y caí al suelo para acunar sus rostro y ver el daño en su rostro. sin decir una sola palabra. Con resentimiento, si pero también con ganas de poder enderezar las cosas lo mismo que deseos de simplemente haber tenido el y yo otra historia -hola- musite por lo bajo, sol
o para el.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Vie Dic 23, 2011 9:21 am

Demasiado centrado estaba en ella y en cada uno de los movimientos que hacían esos dos tipos, que por mucha cara de buena gente que tuviesen siempre podían engañar, muy centrado como para oir nada a mi espalda, un error. Cuando quise darme cuenta estaba rodeado. No eran soldados, empero, sólo campesinos, campesinos armados con horcas y hoces, que proferían sobre darme un merecido por seguir a una dama con aviesas intenciones, ¿aviesas? De otra forma ubiese herido a un par de ellos, pero por los rostros que me rodeaban mientras se aproximaban entendí que esos solo eran hombres de la zona haciendo un reconocimiento, hombres leales y honrados, seguro, hombres a los que he jurado proteger, así que bajé el arco e intente razonar con ellos. Explicarles que mi unica intención era velar porque la señora no se hiciese daño a ella misma en el intento de demostrarse que no necesitaba a nadie. Quizá fuí muy vehemente...quizá no entendieron el tono cariñoso en la palabra bruja...el caso es que fue mi segundo error del día...

Cuando me dí cuenta uno ya me sujetaba los brazos por detrás, otro me golpeaba las rodillas haciendome caer de bruces y un tercero me daba un golpe en la cara, partiendome el labio. Sin perder la paciencia del todo, volví a intentar explicarme, pero si bien me oían no me escuchaban en absoluto, y por el rumbo que estaba tomando la situación mucho me temía que las probabilidades de acabar ahogado en el rio aumentaban exponencialmente.

Dejé de hablar para intentar mantener la calma y pensar cómo librarme, sin muchas opciones. Y sólo alcé el rostro cuando escuché pasos apresurados rasgando hojas y matorrales a su paso. Sabía que no estaba en peligro, pero aún así me revolví en cuanto aquel campesino desaliñado la sujetó para mantenerla lejos de mi. Y no pude más que sonreir, aún sujeto por fuertes brazos a la espalda, sudado, sucio, y con el rostro amoratado, al escucharla afirmar con tal vehemencia que era su marido. Me soltaron al instante, a ella también. Agradecí que we acercase ella a mi, porque no estaba seguro de poder sostenerme aún sobre las piernas, después de las horas de esfuerzo ese golpe no había hecho más que acabar de demoler mis musculos.

"hola" dice, y alguien pregunta, uno de ellos, si es mi esposa, como intentando confirmarlo antes de decidirse a dejarme ir, no lo miro, no lo busco, la miro a ella aún con la sonrisa leve en la boca, y levantó una mano con cuidado para apartarle el pelo del rostro. ¿Preocupada? lo parece. La mano se desplaza a su nuca, sin decir nada me inclino y la beso. La beso porque la necesito, porque la echaba de menos, porque ha venido a buscarme y porque enfadada o no se preocupa lo suficiente para mentir por mi. La chica que no quería mentir...El resto del mundo deja de existir en cuanto me adentro en su boca y mi lengua abraza la suya, en un lugar de mi consciencia sigo escuchando a esos hombres, relajandose al ver lo que para ellos es la constatación de lo que la dama ha dicho, no los escucho a ellos al igual que ellos no me escuchaban a mi, estoy atento en su lugar a la respiración de ella acelerandose, a la mía entrecortandose y al sonido de su garganta cuando se le escapa el aire. No me importa quedarme sin él, sigo besandola. Al menos si se va otra vez no tendré que arrepentirme de esto.

Es cuando suelto la presión de mis labios sobre los suyos cuando contesto con otro escueto "hola" y me pongo en pie con dificultad, cogiendola de la mano en cuanto me sigue. Miro a los hombres, sin inquina, ellos hacían lo que creían conveniente y no voy a juzgarlos por ello, en su lugar observo que llevan muchos días fuera de casa por sus pintas, el barro en sus zapatos y el pan duro que intenta devorar uno de ellos.

- en el morral llevo un poco de vino para pasar ese pan...-no es gran cosa pero tampoco me ha dado tiempo a coger mucho más cuando la chica decidió salir por su cuenta. Parecen sorprendidos de que les ofrezca algo, uno de ellos, cre4o que el que me partió el labio hasta contrito, sin darle importancia me acerco hasta mis cosas y saco la botella, dejandola en las manos del que tengo más cerca.

Un duda me corroe.

- ¿No deberían ser los soldados de vuestro noble local los que patrullen el bosque?

Muchas respuestas a la vez, me quedo con lo básico. Los soldados están al sur, han dejado las tierras sin protección para apostarse al otro lado porque hay rumores de incursiones. No es nada nuevo, sólo preocupante que se adentren tanto, creimos que sólo se adentraban unas millas tras la frontera. Sólo asiento, evitando que se refleje la preocupación extrema en el rostro, como si no fuese conmigo.

- Si nos disculpais, buena gente, estoy seguro de que mi mujer tiene muchas cosas que decirme...

Como mandarme al infierno y quejarse de que la siga.

- Algo le habreis hecho para que os deje sin montura- dice uno.

- Algo muy feo para que tengais que seguirla a pie- se rie otro.

Paso de todo y la guio entre los árboles hasta donde mi buen cabello piafa nervioso, al acercarnos le acaricio los flancos para calmarlo, ella se explica con los dos hombres que quedan allí hasta que se van también tranquilos y la ayudo a montar antes de hacer lo mismo, al menos hasta desaparecer de la vista. Cuando lo hago la dejo delante, tomo las riendas y con ellas entre los dedos giro el cuello, la miro y se las ofrezco.

- decidme- pregunto cuando las toma entre sus manos y pone al caballo en marcha, a pleno galope, y tengo que hacerlo en voz alta- ¿ya me odiais?
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Vie Dic 23, 2011 12:38 pm

Estaba bien y vivo y el, a diferencia de lo que pudiese estar plasmado en mi rostro sonreía y simplemente cuidaba de mi, aún amoratado, acomodándome algo tan simple como lo sería apartar un mechón de mi cabello. Mentiría si no viese venir el beso, porque yo misma estaba dispuesta a besarle, tanto para dejar en claro que era mi marido y que así lo dejasen en paz, como por el descubrimiento de que esa ligera sonrisa me hacía sentir bien.

Oficialmente, este sería el primer beso, o al menos el que el me respondiese. Así es como debería sentirse el primer beso, Con entrega y ganas de responder, sin detenerse a meditarlo, hacer lo que se sentía, descubrir nuevas necesidades e incrementar otras tantas. Fue mejor de lo que esperaba. y mi respiración acompaso a sus latidos y mis labios se deleitaron con las caricias de los suyos, sin tapujo alguno porque no lo necesitaba y aunque lo necesitase, no deseaba poner límites. La vida solo sa una oportunidad y siempre hay solo una primera vez esta era la primera vez que le besaría como mi igual y algo más. Me encontré con el hecho de que los hombres no eran audibles y que mis manos que antes acunaban su rostro ahora reposaban por sobre sus hombros al momento en que el se adentro en mi, explorándome y dándome lugar a acariciarle con más ímpetu, si así lo quería. Y lo quise. Era innegable que me gustaba, era innegable que no me había enterado bien a bien cuanto le extrañaba y que estaba feliz porque pese a todo, el no me odiaba y que siempre estuvo siguiéndome. Bal... Bal mi marido y no el príncipe.

todo beso tiene un principio, pero también un fin y el nuestro no fue la excepción. mareada y seguramente sonrojada sonreí al escuchar su "hola" , y de su mano subí, recordando al final que me había hecho pasar por su esposa.

Con sinceridad me encontraba algo desconectada, sin mucho que pensar, pero si escuchando, soldados y el sur. No me importaba tanto el reino, al menos no tanto como a Bal. No, a mi solo me importaba mi padre y que es lo que estaría pasando con el. Pero no se noto demasiado, o eso quise suponer.

Poco después nos encontrábamos sobre Joram y solo hasta que estuvimos de nueva cuenta a solas, con mi pobre y lastimado marido en apariencia que parecía prudente el hablar. comenzó con algo sencillo, una pregunta de apenas tres palabras que respondí con buen ánimo.

-aún no lo decido- confesé en cuanto las riendas estuvieron bien colocadas en mis manos, lo mismo que sus manos en mi cintura. Sabía que esa era una respuesta esquiva, pero era una de las mejores que tenía. -Nos habríamos ahorrado tiempo si no os hubieseis ocultado, mi señor, tiempo y golpes si tuviésemos que ser claros... eso es como para odiar a cualquiera- no lo era, ambos lo sabíamos. Suspiré un poco más y me preparé para lo siguiente, no era fácil, cuando yo misma estaba confusa. Pero había de decirlo, decirlo cuanto antes -pero no puedo odiaros sin embargo, porque seguís empecinado en seguirme.. y porque yo no beso a quien odio- y eso sería todo, el príncipe sacaría sus propias conclusiones y de todas formas, no le permitiría pensar demasiado -el sur... creéis que mi padre la tendrá difícil? el se encontraba en la frontera....- y callé, suficiente era una sola expedición que aún no concluíamos -la mujer, necesito encontrarla cuanto antes-

el pareció estar de acuerdo y, no se como hizo que al final volvió a tomar las riendas de Joram y partimos a todo galope, pobre de joram por el peso, rumbo a alguna parte, el siguiente poblado seguramente.

Y dado que no necesitaba prestar mucha atención en dirigir a Joram, mientras el nos dirigía yo prefería ver su perfil, viéndolo con unos nuevos ojos. De verdad en ese momento se había convertido, así, sudado, sucio y bravo en alguien realmente atractivo, real y palpable y no en el hombre intocable que debiese ser para mi. -Gracias- mencione justo en el momento en que mis labios alcanzaron su mejilla cercana y una de mis manos acariciaron la suya hasta tomar la misma posición que el tenía.

Debería hacerlo?... importaba? no lo sabía pero lo pensaría después cuando mi corazón no cantase al sentir la comisura de sus labios por debajo de los míos -creo que no os he agradecido como debiese, os lo digo ahora. gracias-
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

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