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La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

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La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Lun Oct 03, 2011 10:20 am

Seis días de viaje al hombro, perdí a la mitad de mis hombres en la laguna, al no poder vadear la misma con los carros, se suponía que a essas alturas del año estaría seco y pasar por encima cosa de niños, pero en el último mes el tiempo había enloquecido, y las tormentas se multiplicaban. Después, tras perder dos ruedas y el asalto de los bandidos, sólo quedaron Yon y sus tres chicos, para protegerme, decían, me pareció un absurdo en cuanto me fijé en que a uno le consumía la fiebre y los mandé a casa. Si fuese un viaje oficial aún bueno, pero esto, esto no tenía nada que ver con mi padre, era yo quién quería hacerlo, sólo por placer, me dije. No había en la agenda nada que me lo impidiese, ¿por qué no?

Dos días atrás me dí cuenta de que no había sido tan buena idea, no conocía bien el tereno, al estar muy lejos de casa y de las rutas habituales. Apenas se encontraban pueblos habitados tan fuera del camino, un par de casas aqui, dos graneros desvencijados allá...estaba cansado, dolorido de la dura cabalgada por terreno angosto y tenía falta de sueño. Llevaba casi todo el día buscando un herrero que pudiese hacer algo por mi buen ruano. Tenía un acceso en la pata delantera y mucho me temía que si no se trataba pronto dejaría de caminar y habría que sacrificarlo.

Con las ropas oscuras de un campesino, quizá de mejor calidad, y con una capa de gruesa lana gris y la capucha sempiternamente puesta debido a la lluvia, pregunté y pregunté, pero la respuesta fue que podía encontrar ayuda en la posada, aunque no había ningún herrero cualificado en millas a la redonda. Sl parecer la mujer del psadero tenía mano con los animales heridos. Suspiré, algo tenía que hacer, me dolía en el alma tener que sacrificar al pobre animal.

Al llegar, el olor a carne especiada y hule me inundó los sentidos, y decidí que bien valía la pena hacer un alto en el camino, aprovechar para que el animal descansae tomando una comida caliente, llevaba comiendo cecina y pan duro ya dos días. Hablé primero con la posadera, que tras coger la moneda de plata me dijo que no debía preocuparme, que lidiaba con accesos y pustulas todos los días, que el caballo estaría seco y alimentado en las cuadras mientras ella lo examinaba. Y me dí por contento, dispuesto a pasar el trago lo mejor posible.

Al entrar en el salón, lleno de mesas, con el posadero apurando a llenar platos, que si bien tenían un espeso color pardusco olían a gloria, y la chimenea encendida, cosa que se agradecía después de tanta lluvia, me senté cerca de esta última y al acercarse el posadero solo repliqué:

- cualquier cosa que me llene la panza y algo que me caliente la sangre, gracias.

Y tras afirmar que enseguida volvería con lo pedido me crucé las piernas, recostandome bajo la mesa y me dispuse a calentarme un poco cerca de la lumbre.

El plato de carne y el hule llegaron a la vez que surgió el alboroto. No presté atención en primera instancia, era normal que surgiesen peleas en las tabernas y posadas de cualquier camino, mucha gente de paso y no todos de fiar.

La carne estaba deliciosa, o eso me pareció mientras comía a dos carrillos sin molestarme en pedir un tenedor, cosa que no me ofrecieron. El hule lo bajé aún más rápido, de un sorbo estaba seco y pedí otro. Las voces continuaban, sólo un dato llamó mi atención. Tres hombres contra uno, nunca me ha parecido justo. Pero creo que podrá aguantar hasta que yo me acabe la comida.

Y así, solo me sobresalté, buscando mi espada a la cintura, cuando el hombre que estaba en medio de los otros tres se giró, perdiendo la capucha y su melena cobriza arrosó el salón. Mientras uno de los hombres la cogía del brazo, retorciendoselo mientras le gritaba algo, ella me vió. Me quedé sentado aún, esperando a entender qué hacía allí...no fuí capaz de razonarlo, y la cosa se complicaba.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Lun Oct 03, 2011 11:17 am

Solo tome la ropa de mi tío aquella noche, lo había dicho e iba a cumplirlo. Haría lo imposible para que todo estuviese bien.

Mi tío había enfermado ya de fiebres fuertes, y poco más adelante, las llagas de sus labios hacían ver que su estado empeoraba. mi tía se limitaba sin embargo a enfrentar las cosas como mejor podía, que era cuidar de su marido para enseguida, seguir en sus ocupaciones, como si nada estuviese pasando; era claro que estaba haciendo lo que fuese necesario para evadirse.

fue la decisión para simplemente actuar. esas pústulas solo podrían ser de alguien que si no era tratado a tiempo derivarían a la muerte.

la capa, las botas, los pantalones y la camisola, todo me quedaba grande pero al menos podría parecer un hombre, o eso esperaba.

Lleve sin embargo un poco de comida y un tanto más de monedas, no demasiadas puesto que no quería dejarles sin nada. no gastaría más que lo necesario y era bien conocido que si alguien en todo el reino podría ofertar milagros sin necesariamente ser un dios, sería Didime, la mejor conocedora de hierbas y su empleo.

habían pasado ya dos días a galope, a todo galope y apenas y descansaba al pobre del caballo.

sabía también que debía ser precavida, un hombre a caballo a solas era aventurado, a pesar de la paz aparente en el reino, siempre habrían aprovechados por todas partes. Tal ve, la última ocasión, debí haber puesto mejor atención.

era de noche, por supuesto, y mi perdiz yacía desplumada, lista para el fuego; pues bueno resultaba que el fuego no siempre ahuyentaba a las bestias.

Lo cierto es que deje la perdiz ahí sin probarla siquiera cuando ya había tomado al corsel a todo galope. Buscar algo no tan solitario era esencial si quería sobrevivir, me sobrepasaban en numero y aunque si bien podrían querer solo las monedas, no podría arriesgarme a que supieran que era mujer. las cosas eran claras en ese aspecto.

Sin embargo, tuve que gastar mis flechas. un brazo y una pierna herida redujo el numero a tres, pero había vuelto a los demás particularmente vengativos como era de esperarse. No me daría por vencida.

poco antes de llegar a la posada me dieron alcance, sin embargo, y por gracia de los Dioses había logrado marcarle la cara a uno con el arco, con suficiente fuerza como para que me liberase y comencé a correr, con toda el alma hasta perderme un poco y intentar entrar en la posada. por supuesto estos hombres me siguieron.

aliste mi arco lista para derrumbar al primero que se me acercase, pero lo cierto es que era desigual, tres al mismo tiempo no se´ria bueno para los resultados.

finalmente se hicieron de mis brazos con tal fuerza que obligaron a mi capucha resbalar, mostrando mi rostro. No, no había temor en mi rostro pero si furia ante tal abuso. cerré los ojos apenas al sentir el asco al poder estar tan cerca de su fétido aliento. ellos se burlaron y se impresionaron al ver mi rostro y los comentarios no se hicieron esperar -no me toquéis!- me removí entre sus brazos dándole un fuerte pisotón para que me dejara, y me dejo, por unos instantes, justo antes de jalarme con tanta fuerza del brazo que por un segundo pensé que me lo arrancaría ahí mismo, también me hizo girar y verle, de entre la multitud ahí estaba Bhaltair.. Bal y por un momento se me agito el pecho. desvié la mirada de inmediato y seguí con mis interlocutores, era mejor fingir no conocerle, por el simple hecho de que... de que lo prefería así, sin que se involucrase, debía estar bien.

-en serio? pensé que sois unos ladrones, más no unos abusadores de tal magnitud- respondí a el tercero con la serenidad que antecede a la rabia. el que estaba solo observando simplemente me hacio del brazo y me jalo para el, arrebatándome de mi captor para entonces intentar besarme, me removí como pude, jamás me dejaría así, sin mi permiso y sin defenderme.

Patee entonces su entre pierna, era efectivo al menos para que me soltase y sin más, comencé a correr, fuera de la posada.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Lun Oct 03, 2011 11:45 am

Orgullosa, aún en la peores circunstancias, apartó la vista, sin un solo gesto que me llevase a ayudarla, como si no me hubiese visto o no me conociese. Casi sonreí. Seguía teniendo más espinas que pétalos, eso lo dejaba claro. Acabé de comer, apurando el pan antes de levantarme. Se las arreglaba bastante bien sin mi, por lo que se veía, ese golpe en la entrepierna, que ví mientras me movía hacía ellos me arracón un quejido en voz alta, imaginando el dolor.

Cuando ya casi estaba a su altura, ella giró, soltandose y corriendo, directa hacía...mi. Rebotó en mi pecho porque no pude pararla a tiempo, justo en la entrada del salón, camino a la puerta, supongo. Al tiempo que la cogí por la cintura y le día la vuelta para dejarla de cara a los agresores saqué la espada de su funda. El arco no es muy útil entre cuatro paredes.

- ¿Y vos quién sois?- preguntó uno de ellos llegando tras ella.

No parecía el más peligroso, sino el que le acompañaba, moreno y rudo, con brazos coo troncos. Es a él al que le puse el filo en la graganta con una sonrisa.

- No es así como se trata a una chica...¿no os han enseñado modales?

- Es nuestra...!la vimos primero¡

- ¿ y eso os da algún derecho?- repliqué a medida que me hacía una composición de la situación, no encontrariamos ayuda en el salón, al menos no sin un motivo, y estaba claro que los dueños de la posada pasaban de meterse, solo pedían que no les destrozasen las sillas. Podría perfectamente con dos de ellos pero no sé si con los tres, y en el proceso la chica podría ser lastimada. Me llamará mentiroso de nuevo...pero a veces...- ¿qué os da derecho a tratar así a la mujer de otro la viese quién la viese?

El que tenía la nuez pegada al filo de mi espada entrecerró los ojos, no me creía. Y el otro adelantó un brazo, sólo moví la espada un segundo para hacerle un corte profundo y volver al cuello del grande.

- Os he dicho que no toqueis a mi mujer...

Tres aldeanos se levantaron, era lo que suponía, nadie se metería en fregados por una extraña, pero sí lo harían si creían que amenazaban a la esposa o la hermana de alguien. Los otros tres también se dieron cuenta, y guardaron las mañas, con una disculpa brusca se retiraron un poco, más no se fueron. En su lugar se sentaron a una mesa y pidieron un jarra.

Retiré mi mano de su cintura y guardé el alfanje solo cuando los ví servirse. La cogí de la mano y la acompañé a mi mesa.

- Si me llamais mi principe y me haceis una reverencia juro que les digo que os habeis vuelto loca y que ya no me servís- me agacho sobre su cuello para afirmar, espero que detecte que es una broma, una forma de pedirle disculpas por mi partida sin razonar del otro día, ya se me ha pasado el mosqueo.

Al sentarnos en la mesa, al lado del fuego me inclino sobre la misma.


- ¿Me direis que haceis vos aqui, tan lejos de casa?- y antes de que responda ya pido dos boles de guiso más y un algo de bebida- ¿Teneis hambre? Claro que sí...teneis mala cara...y estais helada, acercaros más al fuego...
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Lun Oct 03, 2011 12:33 pm

me quede helada. Su esposa? en que universo podía caber que yo pudiera ser esposa de alguien como el?.. más a mi favor? como era que el estuviese frente a mi, impidiéndome la huida y lo mejor o peor de todo... defendiéndome?

lo vi en un suspiro, más que eso mientras se me iba el aire por la sorpresa. No sabía el como lo hacía pero parecía la verdad pura y yo no me atreví a desmentirle, puesto que mi vida misma estaba en juego.

solo le basto un corte y poco a poco las personas ahí comenzaron a apoyarle y al final... al final no hubo derramamiento de sangre alguno.

Poco más adelante yacía en su mesa, fungiendo como su esposa. Estaba segura que aún no había sonreído, pues a la verdad, encontrarle y que mencionase tal tipo de palabras estaban fuera de mi panorama de posibilidades. No fue hasta que menciono palabras tan cercano a mi cuello que sonreí, esta vez, sin ira en su voz... y así era mejor -si dijeseis eso harías traición a vuestro pensar, se supone que en nuestro reino se cree en las almas gemelas y se casa con ellas, y no podéis renunciar a parte de vuestra alma, porque simplemente ya no sirve-

aun así debía tomar un poco más de aire, aunque cierto era que tenía frió así que, simplemente me dedique a asentir y acercarme más a ese calor.

Frote mis manos primero concentrándome en el fuego y, cuaodo se encontraron un poco más calientes le observe y antes de responder a sus preguntas, me dedique a lo que importaba -gracias, Balthair- por primera vez, le sonreí esa noche de verdad, al sentirme tan en deuda con el, y también, porque no estaba el príncipe ahí, si no el desconocido me acomode mejor, dejando la espada recta para con el y entonces en un soberano tono coqueto si, pero también cómplice le enuncie -tieneis una esposa bastante descuidada en su modo de vestir, no os avergüenza ya lo suficiente como para darle un par de azotes que seguro ella no estaría dispuesta a recibir?- y aún intentando sonreí baje la mirada y entonces respondí a lo que era importante -mi tío esta muy enfermo y estoy en busca de Didime- entonces recordé a mi caballo y eleve los ojos a Bal -y eh perdido mi caballo, el caballo de mi tío, quiero decir-

calle de momento dado que entonces los cuencos con guiso llegaron y así mismo la bebida. comencé a comer con rapidez. en verdad.. tenía hambre.

primero pan, después la bebida y justo pose el cuenco en mis labios cuando le observe mirándome con cierta risa. me puse en perfecta posición, como se supone debe ser una dama y con todo orgullo le añadí -amor mio, espero no decepcionaros con mi papel de fiel y amante esposa, pero podéis comprender que una esposa también tiene sus necesidades- y entonces seguí comiendo, tal vez un poco más descarada, pero tal vez, esas malas mañas se llevaban en las ropas de hombre, que era lo que llevaba puestas. finalmente, deje de comer a los cinco minutos, segura que no debería comer más para no enfermar

-que hacéis por aquí?.. donde esta Yon?- me apresure a preguntar y buscarle por el lugar, sin un solo resquicio del grandulon. en automático enarque una ceja -no me digáis que finalmente esta en un idilio con tritones?-

era una broma, dese luego, peor había algo en el ambiente, seguía preocupada por mi tío pero por primera vez, aun cuando estuviese empapada por las lluvias, realmente tenía esa sensación, de alegría al encontrar a alguien. aunque solo fue unos instantes

-pronto tendré que irme, apenas aquellos se vayan. No puedo permitirme perder tiempo- le dije por lo bajo, mientras besaba su mejilla, justo como lo haría una esposa para hacerles notar a los demás que esa mujer ya tenía a su señor y que le veneraba.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Lun Oct 03, 2011 1:12 pm

- Si vos fueseis mi alma gemela, milady...-pero nunca acabé el pensamiento, porque la ví pálida, demacrada y con aspecto de no haber comido bien en días y pensé que era importante llenarle el buche antes de nada. Y así nos sentamos.

Mientras yo me ponía cómodo de nuevo, volviendo a estirar las piernas bajo la mesa, ella se frotó las manos y no fue hasta luego que me obligó a poner los ojos en blanco de nuevo.

- Bal, señora, recordalo por lo que más querais...sólo Bal...os dije que así era como me llamaban mis amigos y no os mentía.

Y habló de su forma de vestir, lo cual me obligó a observarla por encima de la mesa y con una sonrisa traviese me incliné sobre la madera para decirle más bajo y más cerca:

- ¿De verdad quereis que os cuente cómo os sientan los pantalones? ¿teneis idea de cómo se ciñen a vuestras piernas? estoy deseando que os deis la vuelta...-y entonces me reí por su cara de espanto y continue en tono jocoso y restandole importancia con un gesto- no pregunteis entonces...teneis que aprender a diferenciar una broma, lady Malory.

Sin idea, ni aproximada de quién sería el tal Didime sólo pude imaginar que era urgente por el tono de su voz.

- No os preocupeis por el caballo, si no ha muerto aparecerá- respondí a lo unico que podía.

Se puso a comer, a tal velocidad que empecé a pensar que quizá necesitariamos una vaca para complacrla, y entonces me hizo reir de nuevo, cosa habitual ya cada vez que la chica abría la boca.

- Y vos deberías dejar de hablar de necesidades o yo podría alegar unas cuantas que puede tener un marido...comed cuanto querais, Kat- la llamé por primera vez aún cuando hace tiempo le había perdido permiso.

Me pareció lógico que preguntase por Yon, y también que lo buscase, la referencia a los tritones me hizo recordar y me puse serio un momento.

- Yon está camino de casa, no encontrareis a los chicos aqui...Podeis tutearme, señora, se supone que sois mi mujer- y le guiñé un ojo a decirlo- No sé quién es Didime, pero si me indicais donde puede encontrarse o cómo preguntaré por él. De todas formas tengo que hablar con la posadera para saber qué ha sido de mi caballo...tiene un acceso en una pata...

Dice que se irá, y eso me disgusta, empezaba a encontrarme realmente cómodo en la posada, aunque bien mirado, yo mismo debería darme prisa. Así y todo me sorprende el beso en la mejilla y no puedo más que quedarme quieto y girarla hacía ella un segundo para apoyarla en la suya antes de que acabe de retirarse.

- Tened cuidado- advierto, sólo medio en broma- hoy no he prometido nada...

Pero me levanto en cuanto me dice que didime es una curandera y que la busca por unas hierbas y me voy a buscar a la posadera. La información sobre la curandera fue lo más fácil, al parecer, menos yo, todo el mundo sabía donde vivía, sólo un día más de caballo, aseguró. En cuanto le pregunto por mi caballo me indica que estará bien y que si quiero una frisada para pasar la noche. mi cara de alarma tiene que ser un poema.

- ¿Cómo pasar la noche? os dije que necesito el caballo hoy mismo.

- El caballo os lo puedo entregar, pero no conseguiriais que arrancase, ¿no ois los truenos?...ahí fuera se han desatado los siete infiernos...nadie saldrá de aqui esta noche si tiene dos dedos de frente...

- Pero no puede ser, mujer- respondo, y antes de perder los nervios, aún cuando escucho el batir de las ventanas y los truenos de que habla, los que no he escuchado antes por estar más interesado en la voz de mi acompañante, decido probar de buenos modos- seguro que teneis alguna carreta cubierta...no sé, un tilburí- dije esperanzado- tiene que haber algún modo de continuar viaje...

- ¿Un tilburí? ¿tengo pinta de tener un coche de caballos? La posada es un buen negocio pero no da para tanto...ya os lo he dicho, lo mejor sería que cogieseis una habitación, cuando se levanten los demás no quedará ninguna...

- Esta bien, dadme dos- afirmé después de abrir la puerta y mirar al exterior. La vieja no era muy amable, pero tenía razón, sería una locura seguir viaje entre truenos y viento.

- Sólo me queda una, pero vos y vuestra mujer estaeris cómodos...el colchón es de plumón de pato- consintió orgullosa. ¿de pato?- pensé yo. Y casi resoplo. Entiendo que la oca es muy cara.

- no lo entendeis- insistí, olvidando mi propia prisa- ¿veis a la chica que me acompaña?- y le indiqué que mirase sin volverme yo. Asintió con la cabeza- pues esa es la mujer que me matará si además de decirle que tiene que quedarse a pasar la noche aparezco con una sola habitación...vamos, señora, pagaré el doble, conseguidme al menos eso...

- Las habitaciones ya están pagadas y no puedo echar a nadie en plena tormenta por mucho que pagueis...¿qué problemas teneis? Por mucho que hayais reñido seguís siendo un matrimonio...

Y ahí si resoplé, hasta el punto de mirar al cielo antes de intentarlo de nuevo.

- Vereis, buena mujer....mi esposa tiene el genio muy vivo, y yo preferiría no tener que sacarme un puñal de la pierna en mitad de la noche....

Y se lo tomó a broma y rió, con lo cual supe que había perdido la batalla. Pagué la habitación y me giré. Kat estaba en la puerta, pero no dijo nada así que supuse qu eno había escuchado tampoco. Intenté explicarselo de forma razonable, pero no le dije que solo había un cuarto.

- Encontraremos a la curandera mañana, no os preocupeis, llegaremos a tiempo. En cuanto a lo de partir...ved fuera...imposible esta noche. Os he alquilado un cuarto, me aseguran que el plumón es de pato, dormireis bien....
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Lun Oct 03, 2011 2:01 pm

-ya se Bal, y prefiero que esta noche no prometáis nada, confiad en mi genio, os lo eh dicho ya, estos pantalones que tanto admiráis, os lo juro, me traen más valía que las faldas, y más coraje también, pensad en eso- respondí guiñándole un ojo. Si, hacía poco me hacía asorado, pero no pretendía de repente ser una damisela en apuros y con conmociones mentales apenas de buenas a primeras. Así que le espere mientras el preguntaba, y tal vez.. tal vez decidiese escuchar un poco de aquella conversación.

El alma se me había ido a los pies, lo mismo que el calor. una cama, mujer histérica y con instintos naturales al parecer por usar armas en cuanto a su marido y su necesidad de conseguir, sin mucho éxito dos habitaciones.

Por mi parte ya no quise escuchar más la conversación. los motivos eran reales y honestamente la lluvia espantosa, pero el se había ofrecido a acompañarme en pos de la curandera, así que al menos no podría quitarle la cama, además, de que el era noble y no estaba acostumbrado, bajo ningún precepto a dormir en una cama con pluma de pato, aunque para mi sonaba estupenda.

a mi encuentro llego el que se supone era mi marido, con un respeto que francamente, de o ser por lo extraña de la situación me hubiese enternecido -dormiréis vos- increpe en cuanto vi a sus ojos -porque yo no pretendo quitaros la cama, para mi el suelo es una cuna inclusive, además marido, es que ya no deseáis mi compañía? aún así, por dentro parecía un conejo blanco, pequeño y cobarde, si.. ahí mismo donde antes podía jurar que existía un fénix, ahora todo lo que tenía era un animal orejudo y asustadizo.

me resolví a continuar. aún sabiendo su negativa -es eso, o que despiertes apuñalado por vuestra mujer en la pierna derecha, y ya sabéis como es de impulsiva, pobre hombre en desgracia por tomar a una rosa llena de espinas- acaricie su rostro como si de verdad fuera normal el acariciarle y sonreí antes de darle dos palmadas bien contenidas por sobre la mejilla -pero hoy seré tolerante, y prometo para mañana si os portáis bien, seguiréis intacto y con posibilidades de descendencia- le guiñe el ojo al finalizar eso, nadie en todo el lugar a excepción de el podría haber escuchado un tono tan bajo de voz.

abandone su tacto y me dirigí con la posadera con suma calma, aún en mis vestimentas de hombre y acercándome a ella le sonreí, hacer amistades no se me dificultaba, lo mismo que ganarme a las mismas personas, solo era cuestión de ser amable, sonreír y provocar a que los demás lo hicieran. La posadera, en realidad fue de lo más dispuesta. tanto así que nos acompaño al cuarto no sin antes hacernos esperar un poco, para que, a nuestra llegada, sobre el pequeño cuarto con excelentes colchones y una vianda de agua también existiesen ropas de cama y más aún, una real piel confeccionada para cubrir bien a los moradores de aquella cama. No era para menos. Con honestidad pude jurar que estaba helando.

Suspire con pesar al ver dicha cama, tan dispuesta, dos plazas apenas para una pareja que no sería pareja y que los dioses podrían asegurarse de ello.

la mujer fue mucho más veloz al tomarme de la mano y argumentar que regresaría enseguida con el. a cambio solo pude dejar mi arco en las manos de Bal....

tiempo después, supuse que mas de lo normal, había regresado a la alcoba con las mejillas sonrosadas, la piel limpia y el cabello con un aroma de rosas, cortesía de la mujer.
Si, pero no solo eso había pasado, limpiarme para mi señor, recibir una ropa de cama blanca y jamás usada y la clara instrucción de como se debía manejar a los hombres, y que es lo que se esperaba de una esposa para su señor.

jamás en mi vida había recibido tanta información y consejos "útiles" sobre lo que les gustaba a los hombres" y en lo personal, más de las 3/4 partes parecía una abominación y vergüenza absoluta. vamos, que yo hiciera que en donde?... no, eso era demasiado incluso de recordarlo de nueva cuenta

pero ella estaba tan ilusionada con salvar un matrimonio que yo sinceramente solo atinaba en sonrojarme.al final, simplemente comento que mañana mis interiores estarían secos, y vamos, eso es.. estar bastante expuesta, menos mal, la ropa de cama no se transparentaba ni por asomo. Finalmente coloco una florecilla por sobre mis cabellos. De acuerdo, eso es exagerar.

-deseáis algo más, señora?- pregunto aquella mujer y a cambio yo, no hacía si no asegurarme de no querer recordar nada de sus consejos, mientras me veía al espejo de su habitación y me mordía los labios

-dos vasos con leche tibia- alcance a decir. porque leche?.. tal vez porque jamás había dormido sin un poco de leche tibia antes de ir a la cama. costumbres del oficio, supuse.

ella encantada fue y los trajo para mi, para después acompañarme a mi habitación y empujarme a ella para después cerrar la puerta.

Volví a morder mi labio inferior en lo que Bal, en la cama, sentado, me observaba en pleno -traje leche tibia, esperaba que os apetezca, porque yo no duermo bien sin ella- dije y levante los vasos para extenderle uno intentando parecer nuevamente, un fénix, en ves de un conejo.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Lun Oct 03, 2011 10:45 pm

Por lo visto no había mucho que explicar, la chica había estado escuchando tras las puertas, o para el caso, desde la puerta. Nada que decir, al menos no dió muestras de gran preocupación, lo cual hubiese sido un error, tal como nos encontrabamos. Estaba por replicarle que lo de quién dormía en la cama no era negociable cuando me salió con alguna broma sobre lo dicho anteriormente por mi, lo que me dejó mudo fue la sorpresa de que la chica supiese bromear, quién lo diría...aún asi pienso que lo del puñal en la pierna es más que posible si me dejo relajar.

Y entonces me acarició la mejilla, como si fuese algo habitual entre nosotros, y yo sólo sonreí mirando para quién era el espectaculo, por lo visto para la posadera, que nos observaba con aprobación. Y cuando bajó la voz para "amenazarme" en tono risueño, sonreí también, la cogí por la cintura y la abracé un momento, ocultando mi cabeza en su cuello un segundo.

- !Bruja¡- contesté tan solo para ella, pero luego le sonreí a la buena mujer que nos miraba y dije en voz alta- mi mujer, que piensa en la descendencia...yo creo que es pronto todavía...¿vos que creeis?

Y me reí cuando aún en mis brazos pegó un respingo cuando la mujer contestó que cuanto antes mejor. La solté entonces con toda la intención de tomar algo caliente y más fuerte que el hale antes de ponerme a buscar el cuarto, pero al parecer las mujeres tenían otra idea en mente y no me quedó más remedio que seguirlas o dejar sola a mi supuesta esposa. Las seguí. Nos enseñó el cuarto, limpio, que ya es algo, una cama con armazón metálico, de una sola plaza o eso me parece, una mesilla desvencijada y un biombo, las paredes recaladas en pintura blanca con desconchones de humedad bajo la estrecha ventana. Sin duda era lo mejor que tenía la mujer en estos momentos, así que lo agradecí igualmente.

- Es perfecta, señora, gracias

Fue todo lo que me dió tiempo a expresar antes de que la vieja se llevase a mi "mujer" indicandome que la devolvería enseguida.

Me senté en la cama, sin quitarme nada y probé el colchón. Plumón de pato no sé, más bien plumas de codorniz por como se hundía en el centro, pero tampoco voy a quejarme por eso, está seca y caliente, que ya es mucho, y las paredes no dejan entrar el viento. La piel la abrigará por la noche. No se puede pedir mucho más en una posada como esta.

Me pongo nervioso al cabo de los minutos cuando la chica no vuelve. No es que no me fíe de la mujer, pero nunca se sabe...se han oído historias, chicas que desaparecen y son vendidas luego, más allá de las fronteras del reino. Pero vuelve antes de que me de por salir a buscarla a gritos. Con un camisón blanco, largo hasta los pies, y por lo que veo, sin nada debajo. Supongo que la buena mujer ha decidido lavarle la ropa para el camino, su amabilidad no lo hace más fácil. Cuando me doy cuenta de que la miro fijamente me incorporo y pienso en otra cosa. Tomo la leche que me ofrece, sin decir palabra y le doy un sorbo, soñando que es whisky.

La dejo en la mesilla desvencijada y me acerco, alargando el brazo para retirar la flor que lleva en el pelo.

- No necesitais adornos

Me inclino para darle un beso en la mejilla, que está tibia y perfumada, no se me escapa que se encuentra algo ruborizada, y me imagino por qué, la buena señora debió pensar que somos recien casados, la culpa es mía por haberle dicho que mi mujer preferiría otro cuarto, pero no pensé en eso cuando lo pedí.

- Buenas noches, Kat.

Recojo mi capa, tirada encima de la cama hasta el momento y sólo me vuelvo un instante, ya en la puerta.

- Cerrad con llave en cuanto yo salga y no le abrais la puerta a nadie hasta la mañana...ni siquiera a mi- advierto antes de salir y cerrar la puerta tras de mi.

Y antes de cruzar el pasillo y bajar las escaleras me quedo un momento apoyado en la puerta cerrada, aún con el pomo en la mano, pensando en lo imbecil que puedo llegar a ser. Vuelve adentro, me dice Ney en la cabeza, vuelve adentro y besala, pero todos saben que Ney es traicionera y no le hago caso. Finalmente bajo y me siento en una de las mesas cercanas al fuego, los que no han conseguido habitación siguen allí, resguardandose de la tormenta. Llamo al posadero y le pregunto por algo más fuerte que el hale. Sólo tienen cerveza, así que tendrá que servir. Pido una jarra.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Mar Oct 04, 2011 5:55 pm

Con el vaso entre mis manos tome un poco de el, solo un sorbo, porque de repente, cualquier tipo de sed o antojo para poder concentrarme en los ojos de el hombre que tenía en frente, lo mismo que en cada uno de sus gestos. Si, me sentía expuesta, pero no debería ser superior al hecho de que en ocasiones anteriores, ya había saltado al agua y, me había observado totalmente empapada. Dos veces.

Tres, contando esta donde estaba con ropas empapadas de hombre.

Además, estaba el hecho de que sinceramente, esperaba que la luz no permitiese ver que tanto o que tan poco llevaba por debajo de la tela, era algodón grueso, no se podría observar nada, se debe´ria estar a contraluz inclusive para ello, era eso o sentirme soberanamente expuesta y que tal vez, en algún arrebato, le obligase a dormir con la mirada fija en la pared, cual niño que hubiese hecho una travesura.

Beso mi mejilla y yo simplemente cerré los ojos, aún con la mente fija en las escandalosas palabras de la posadera; sin embargo fue el quien desidio salir y pedirme que cerrase la puerta.


Tal ve hubiese sido el rubor, pero le deje ir, aun cuando sabía que hacerlo significaba un gravisimo error.

intente al menos pasar la noche tranquila. La cama era suave y en realidad cómoda. Solo tarde un poco para sentir como esta podía ser capaz de amoldarse a mi cuerpo, por lo que lo consideré un buen remanso para un cuerpo adolorido y cansado. Debería ser la mejor cama del lugar y me sorprendía que los dueños de aquella posada no la conservasen para si.

por debajod de las mantas intente dormir, y mi cuerpo estaba segura que bien podría abandonarse, más no así mi mente. Era una injusticia que el, que me había salvado ya en numerosas ocasiones, que jamás me había faltado al respeto (salvo su amenaza sobre clausurarme en calabozo si volvía a denominarle principe) estuviese abajo, pasando la noche en quien sabe cual penosa circunstancia.
No importaba cuanto tiempo pasara, cuantas veces me re acomodara en aquella cama, cuantas razones me daba para descansar por el día que se´ria largo y mucho más pasaran, no podía conciliar el sueño. La tormenta tampoco ayudaba. el cielo se estaba cayendo a cantaros y fracturas en forma de rayos lejanos. y con el tiempo, el goteo simplemente, se volvió insoportable.

Ofuscada me dirigí hacia la ventana y me estuve ahí, viendo la lluvia caer.
De no ser por Bal, no estaría resguardada, de no ser el también no sabría cual habría sido mi suerte con aquellos truanes... de no haberme enfadado tanto y sentirme engañada por aquel príncipe con sinceros deseos de aventura... yo... yo no sabía que habría pasado aquella tarde. tal vez, retarle a algo, tal vez, conocerle mejor... tal vez permitir que me llevase con mi padre, o tal vez.. solo tal vez... le habría besado por el simple hecho de querer cumplir mi deseo de ultimo día de vida, besarle a el t no a cualquiera, solo para saber, como era besar a un hombre que parecía tener un alma como yo no conocía, a excepción de mi padre que por obvias razones, no besaría nunca.

Y comenzó a hacer más frió.

No debería estar abajo, y mucho menos que yo permitiese que se fuera, aún más.. presentar mis disculpas, que al menos eso debía al noble señor. Por desgracia, se había llevado la capa y bajar solo en un camisón de dormir no me parecía prudente. Comencé a buscar que hacer de inmediato y cuando atine. solo pude usar aquella piel, que si bien era grande, no era si no una piel, y no podría simular algo fastuoso, como las capaz de pieles que solían llevar las nobles mujeres, pero que en algo servirían.

Y fue así, que abrí la puerta y me deslice intentando pasar desapercibida hasta llegar a donde unas mesas casi vacías dejaban pro visto que ya había pasado demasiado tiempo. todos los cabellos en el reino eran rojos, desde luego, pero solo un mirar de entre ellos era bondadoso. me dirigí sin dudas a ese mirar, encontrándole ligeramente acurrucado en una posición que aseguraba un dolor de cabo a rabo.

-Bal- le susurré al pobre e incomodo señor -Bal- volví a replicar con insistencia para que el despertase. afortunadamente, fui rápida en esquivar la trayectoria de sus brazos, que seguramente estaban por protegerlo de lo que lo estuviese asechando a golpes de ser necesario. Sonreí para el -y es por eso que no tenemos descendencia, sois demasiado agresivo cuando dormís-

El no me siguió y entonces, reclamo por estar abajo, yo no hice sino sonreír de lado y posarme con delicadeza en la silla aledaña a el -vengo cubierta, y eh decidido no ser partidaria de las injusticias; además.. tampoco tenía sueño- y gua ahí conde deje al fin una mano libre, solo para alcanzar la suya, llamando por supuesto a sus sentidos -podemos estar aquí toda la noche, no me moveré si no vais conmigo, sin importar cuantas veces me llaméis bruja. Las brujas también creen en la bondad- para continuar, bebí de su cerveza, como si de verdad estuviese acostumbrada y argumente -puedo ser un compañero de taberna, sin embargo, si así lo prefieres, esposo mio, vos decides-
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Miér Oct 05, 2011 10:56 am

La cerveza no es del todo mala, es negra y de barril, lo suficientemente tostada como para tener buen cuerpo, aunque no de gran calidad. Sirve, sin embargo, para mantenerse caliente. La compañía no tiene nada que ver con la cerveza, las buenas gentes se han retirado a dormir, y en la sala que sirve de taberna solo quedan los más indeseables. Tampoco es que me preocupe en demasía, tengo la espada al cinto y el puñal bien resguardado en la pierna. La lecherita para pensar que no he dormido jamás al raso, pero se equivoca. Tampoco me es extraña la compañía de algún truhán. A la segunda jarra uno de los hombres que antes habían amenazado a Kat se acerca, sin ánimo de trifulca, solo por pasar el rato, y me ofrece una partida, que, gustoso, acepto para matar el tiempo. Es ahí cuando descubro que no son más que un herrero, un peletero y un vendedor ambulante que llevan demasiadas copas encima.

Les aseguro que está olvidado mientras me dejo ganar un par de manos, para no ofenderlos. Pero mientras jugamos, charlamos y bebemos, y la chica de ña taberna, al parecer la hija de la buena mujer, nos entretiene y nos sigue rellenando las copas cuando sus padre se retiran a dormir, me doy cuenta de que estoy a nada de cometer la misma falta. He dejado de contar las jarras a la quinta. Me retiro de la partida, para volver a mi sitio original, con la intención de calentarme un rato y buscar luego un sitio seco donde echar una cabezada.

Cuando despierto lo hago bruscamente, alguien me ha cogido del brazo y mi reacción lógica es alargar la mano para coger el puñal. Pero cuando miro veo a lady Malory delante de mi. Entrecierro los ojos bruscamente, tanto por la visión como por el daño que me hace la luz de las velas en la retina.

- ¿Qué haceis aqui?- pregunto con voz ronca.

Nada de lo que dice tiene mucho sentido, y menos sentido tiene que se siente a mi lado y se beba lo que queda en mi jarra. Pero es entonces cuando miro más allá de sus ojos y veo su atuendo. Es ella quién ha cogido mi mano así que no le importará si tiro de ella a la par que me levanto obligandola a levantarse también. No digo nada, porque la lengua la noto pastosa, pero creo que entiende el mensaje cuando le pongo la capa por encima y la cierro en su cuello.

- No sois una bruja...- respondo mirando un segundo alrededor, le había dicho a los chicos, cuando preguntaron por ella, que mi mujer estaba en esos días del mes y que era mejor no molestarla en esas horas, a lo cual todos rieron y aplaudieron mis palabras con anecdotas de sus propias mujeres, pero...¿qué pensarian si esa misma mujer bajaba en camisón y no había rastro de toalla entre sus piernas? Lo había dicho con la clara intención de que nadie se acercase a su puerta esa noche...al parecer la chica no tenía esa misma intención- sois estupida.

El gesto de rebelión en su tez no me echo atrás cuando la subí en brazos para volver a dejarla donde estaba. Pataleó mientras subía con ella la escalera. Y yo sólo resoplé antes de añadir.

- No dudo que seriais una alegre compañera de taberna señora, pero...¿quereis serlo de toda la taberna?- y por si aún no me había entendido aclaré- bajais en camisón, sin ropa interior y solo cubierta por unas pieles...¿de verdad creeis que los que quedan abajo os pedirán permiso para tomaros si creen que os ofreceis?

Abro la puerta con una mano, la mantengo abierta con la pierna y la dejo a ella en el suelo, lo primero que hace es apartar la capa de su rostro con aire furibundo y mirarme luego como si me hubiesen salido cuernos. Solo llego a suspirar, parece que no entiende que intento mantenerla con vida, y a ser posible inmaculada. Me replica a voz en grito, gritos que reververan en mi cerebro, pero eso último no es culpa suya. No contesto, solo me acerco unos pasos y pongo mi mano abierta en su mentón, acariciandola. Se calla de golpe y la miro. Apenas dura unos segundos, ya está tomando aire para replicar, separa los labios para decir algo, me inclino y la beso, firme y duro, masajeando los suyos en un beso contenido. Al parecer funciona para callarla. Me retiro antes de ceder al instinto de saborearla de verdad. Con un movimiento rápido cojo la llave de la puerta, llego al pasillo y cierro la puerta con llave desde fuera.

- Ahora quedaos dentro- insisto una vez fuera, hablandole a la puerta. Y sonrío, porque aún cuando la he besado solo para demostrarle algo ha sido glorioso.

Y no he terminado de hablar cuando uno de los sujetos que estaban abajo sube las escaleras, puñal en mano. Solo señalo mi espada con dos dedos y digo en voz alta:

- Yo de vos lo pensaría mejor...

Me toca quedarme en el pasillo para que a la muchachita no le echen la puerta abajo en mitad de la noche. Bueno...al menos aqui no llueve y el sitio está más o menos seco. Me dejo caer en el suelo con la espalda pegada a la puerta.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Miér Oct 05, 2011 1:19 pm

que sucedio?

bueno, en lo particular, podría asegurar que se trataba de un soberano abuso de fuerza y de poder, y poco refinamiento, por decir lo menos. no me limite en plantarle mi cara de disgusto, después de todo tal vez madre se había equivocado, y así fue, una equivocación suprema contundente y garrafal.

-estúpida...- no era pregunta, ni siquiera deseaba que volviese a denominarme así. el replico y en apariencia dio sus explicaciones. lo fulmine con la mirada- nadie se había dado cuenta, señor... ahora dígame, hay algo más que quiera anunciar a los cuatro vientos o es mero goce el marcar lo que no debía ser marcado?

Pero claro que lo era!, claro que era estúpida cuando tuve antojo de disculparme con un hombre que de buenas a primeras me alzo en vilo y no importa el que, en vuelta en una capa innecesaria me obligase a regresar a la recamara. Si esperaba que me dejara llevar de manera propia y sin luchar, estaría en un error., logre darle un par de codazos fuertes en sus costillas y de haber sido capaz y el hubiese estado al alcance, habría incluso podido jurar ante los dioses que me habría mordido.

apenas pude tener control de lo que había bajo mis pies y me deshice de la capa negra que habría sobre mi

-Pero cual es vuestro problema?!?!- comencé a exclamar, lo suficientemente alto para obligarle a ponerme atención -por todos los Dioses, si solo eh querido agradeceros pero no!, acaso pensasteis que por un momento siquiera deseara parecer atractiva para alguien más?!?!- corregí de inmediato, eso daba por hecho de que quería ser atractiva para el, y lo cierto era que dadas las cosas, no lo deseaba ni por asomo Sin embargo el estaba totalmente callado frente al mi, acercándose listo para darme replica. me dispuse a estar lista y presta a cualquier cosa que se le ocurriese mencionar.

-oh!!!, no me miréis con esos ojos verdes que no va a...- y calle de inmediato en cuanto acaricia mi piel, porque... porque estaba cercano y estaba siendo totalmente misterioso. Se supone que sería una pela tal vez si ambos seguíamos con los ánimos justo como en el mar cuando ambos perdimos los estribos, se supone, eso podría pasar otra vez y no ser acariciada en silencio fruncí ligeramente el entrecejo y tome aire, esto sería grande.

Y lo fue.

Duro y osco, esa era la caricia que recibí en los labios, si es que podía considerarse una caricia. me envaré de inmediato pero, sin embargo no pude reaccionar. no pude.
sus labios se movieron sobre los míos y yo en cambio apenas podía resolver respirar aunque por dentro quisiera morderle el labio, príncipe o no, siempre había dicho que jamás se me besaría sin mi permiso, y no importaba que mis labios acariciaran apenas los suyos, moviéndose para los d el, no... no esto no podría ser por mi consentimiento.

y entonces me dejo. No quería verle más, ni siquiera me quedaban palabras para poder expresarme. con seriedad y confusión baje la mirada y la desvié. ahora ni siquiera quería verle a los ojos. Si lo que quería era estar fuera, que lo estuviera. y no fue hasta después que escuche la llave que me di cuenta que si, el estaría fuera, pero al mismo tiempo me dejaba dentro, totalmente atrapada.. mis puños se crisparon y entonces, comencé a azotar la puerta con fuerza, empujando mi cuerpo contra ella, pero sin emitir sonido alguno.

No sabía que pasaba afuera, pero supuse que ahora estaba dispuesto a enfrentar a quien fuera necesario para mantenerme adentro, en una seguridad aparente, si, pero coartada, y también totalmente confundida.

Pronto las voces callaron así que volví a golpear la puerta, sin demasiado caso.

Y seguía sin hablar. no tenia ganas de volver a hacerlo. Me había besado para callarme, solo era por eso, pues bien... esa razón no era valida y mucho menos suficiente.

deje de golpear girando sobre mis puntas para ir hacia la cama y sentarme con la respiración profunda que da la furia y el conflicto.
Observe, una vez en aquella cama las manos en mi regazo. que torpe habían sido, por primera vez, no habían reaccionado como deberían y era correcto, inmóvil... presa de un beso, un beso que ni siquiera debería ser considerado así; eso no había sido un beso, solo el abuso de una debilidad al parecer bien estudiada. Y una parte de mi, algo que no tenía nada que ver con la furia, seguía agitada y vibrante en mi ser, porque a esa parte le hubiese gustado mucho más un beso verdadero a el simple toque.

Había sido torpe, tan torpe como no podría permitirme. cierto, la prioridad era mi tío y no aquel señor que yacía afuera de la puerta. quería callarme a base de besos, entonces no habría ninguna palabra más, para no tener que causarle el disgusto ni la necesidad de volver a entorpecer mis sentidos.

Puerta cerrada, ganas de salir cuanto antes, arco y flechas; el objeto y actuario de todo, allá afuera. no había que ser especialmente inteligente para establecer las conexiones.

en total mutismo y sin ruido tome mi arco en un fluido movimiento, junto con una flecha. al menos eso, me hacía sentir menos indefensa, pues el arco era una extensión de mi cuerpo. solo costo un par de segundos antes de que el mutismo que imperaba se rompiese, y mi flecha rompiera el aire para dar directo en la puerta, donde se suponía un príncipe residía allá afuera.

Claro que podría gastar muchas más, pero ni siquiera veía el caso. resople sin nada más que hacer, no rogaría más pero estaba segura, madre se había equivocado. No puedes mostrar bondad para los demás cuando los demás simplemente malinterpretaban las intenciones. no puedes mostrar bondad confiando en la bondad ajena.

me metí finalmente en aquella cama dejando en el suelo la piel, no requería mucho de ella por más que hubiese tormenta. prefería darle la cara aún cuando estuviese acostada. de cualquier forma, tal vez debido a la furia, podría conciliar el sueño.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Miér Oct 05, 2011 10:53 pm

Recostado, como estoy, en la puerta de su habitación, siento como la embate desde dentro y esta cruje, poco apta para grandes meneos, pero como la chica no dice nada no me siento en la obligación de contestarla. Al menos ya han dejado de aparecer tipos por la escalera, buscando su cuarto. Me acomodo un poco más, buscando una posición minimamemente cómoda y estiro las piernas.

No se oye nada dentro. No sé si está durmiendo o mirando la puerta con esos ojos cielo entrecerrados esperando tener algo de bruja en serio y así ver si puede fulminarme a través de la puerta. Igualmente mi prioridad es mantenerla con vida y a salvo, mantenerla contenta está un tanto más al fondo de la lista.

Pasaron los minutos, que bien podrían haber sido horas y tampoco hubiese notado, tal era la incomodidad del suelo, e intenté razonar con ella a través de la puerta.

- Kat...Kat- la llamé- no hubo respuesta- vamos, ¿ahora no me hablais?...siempre habeis tenido mucho que decir, ¿no vais a decirme nada?...- pero al otro lado de la puerta no se escuchó ni un murmullo- Como querais...pero no voy a disculparme por manteneros a salvo.

Pensé que quizá se había dormido. Eso sería bueno. Nos esperaba un largo día si queriamos encontrar a la tal Didime antes de que cayese la noche. Intenté hacer lo propio, con la espada siempre aferrada y la llave colgada al cuello. Conseguí dar una cabezada, sin que nadie me molestase, hasta que algo empezó a resbalar por mi cara y sentí un escalofrío que me hizo abrirlos de par en par. !mierda¡ !goteras¡ Era lo que definitivamente me faltaba. Me arrebujé un poco más para evitarlas, y añoré mi capa, pero volví a intentarlo un poco más tarde. Dentro seguía sin escucharse nada. Dormí a ratos, despertando a cada tanto por la molesta humedad y por los pasos de la gente que, tras pasar la tormenta, comenzaba a ponerse en pie en el piso inferior. Cuando la luz de la aurora inundó el unico ventanuco del fondo abrí los ojos e intenté incorporarme, me dolía todo el cuerpo y en cuanto quise desperezarlo crujió como si fuese un fuelle. Al menos mis ropas estaban secas, o casi.

Llamé a la puerta, esperando contestación desde dentro, nada. Llamé de nuevo. Un molesto estornudo me invadió cuando iba a solicitarle permiso para entrar en voz alta. Lo contuve con la mano antes de alzar la voz.

- !Es de día, señora¡ !debemos irnos¡

Nada. Empezaba a preocuparme. No podía haberle pasado nada, ¿no? Lo hubiese oido. Saqué la llave de dentro de mi camisa y abrí la puerta. No debí haberme preocupado. Estaba despierta. Despierta y de muy mal humor. Me apuntaba con el arco. Cerré la puerta tras de mi, no era cuestión de que la posadera o algún otro se enterase de nuestros "problemas maritales".

- ¿Vais a dispararme?- pregunté en tono calmo, apartando la mano de la espada, el efecto se diluyó un poco al verme invadido por un segundo estornudo- ¿Eso es lo que hareis? ¿Dispararme por intentar manteneros a salvo?
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Jue Oct 06, 2011 7:53 am

Pero el cansancio gana la batalla, como siempre.

Al día siguiente, el alba apenas daba por la ventana en aquellas paredes claras y de pocos adornos, y el día aun no lo podía definir como algo soleado o un día destinado a parecer triste debido a un encapotado en el cielo.

Tampoco era como si de buenas a primeras supiese en donde estaba. Solo al abrir los ojos me daba cuenta que esa no era mi cama y que en definitiva esas paredes no pertenecían a las siempre vistas por mis ojos apenas estos se abrían.. Me sobresalte un segundo e hice memoria. La memoria fue algo más veloz dada que comenzaba a escuchar la voz de mi captor. Misma que durante la noche no me había apetecido en responder.

Sabía esto, comportamientos como este jamás serían buenos si se le dedicaban nada menos que a un príncipe, y solo una doncella con ninguna expectativa ni educación se lo permitiría. Si, lo sabía, pero es que los príncipes debían tener tantas excepciones todo el tiempo?.

Mi mal humor regreso, aunque no podía ser calificado lo que sentía como mal humor, simplemente era el deseo firme de no ser capturada de tal manera, pues eso era lo que pasaba, me sentía totalmente cautiva y abusada, casi traicionada.

Por tanto seguí sin responder y me separe de aquel lecho para darme cuenta, que seguía sin nada más que aquella bata, y mi fiel amigo, si es que contasen las armas ahora como algún tipo de indumentaria. Apenas supe que abriría la puerta y la punta de la flecha sostenida en un bien tensado arco ya apuntaba donde debería aparecer. No deje de apuntar aún cuando estornudase.

No era mi culpa que contrajera fiebre, o algún mal influjo que terminara postrandolo en cama, ni tampoco sería mi culpa si, accidentalmente, mi dedo resbalaba y dejase de sostener la tensión de aquella delgada y recta vara y la cuerda de el arco en tensión.

Seguía sin hablar, debido a que si le apuntaba, la respuesta a su pregunta sería clara y no requería de nada más. no respondí y le seguí en cuanto a dirección a donde se moviese. acercándose de a poco como si eso pudiese contenerme o engatusarme.

La primer flecha cayo justo dos dedos de rey antes de su pie derecho, sobre el suelo, para marcar una limitante. Sonreí apenas con la cabeza baja pero la mirada alta, como quien goza por haberse rebelado a quien le mantenía en una mazmorra.

pero eso no era todo, apenas había abandonado la flecha mis dedos cuando ya tenía preparada otra, lista en el tenso arco. sin inmutarme a todo lo que profiriera simplemente arquee una ceja. Comento algo sobre mis ropas, o falta de estas. me re coloque en mi postura con un orgullo digno de una reina, igual temple y desplante, levantando el mentón y apenas el había separado los brazos cuando tuve oportunidad de lanzar una segunda flecha; esta vez dando en la floja manga de su camisola oscura, atravezandola y arrancando a su paso, sin ofrecerle un solo daño al joven más que al orgullo mismo.

estaba claro que no me costaría nada de tiempo ni esfuerzo tener una tercera lista para algún nuevo objetivo, tal vez incluso más interesante. Sin embargo, su rostro no lo podía interpretar. No me preocupe mucho por su rostro, pero vi de soslayo la puerta de esa habitación. Era de mañana, era evidente que debía lavarme al menos la cara, no sin antes atender las necesidades pertinentes, y buscar mi ropa, claro estaba.

baje el arco y rompí con la tensión observándole con una faz al menos de mi parte, tranquila, haciéndole frente a sus ojos retándole de esa forma, sin palabras, me permití pestañear estando cerca de el, y después sonreír de forma inocente y encantadora justo antes de hacer una pequeña reverencia; no por que fuese o no un príncipe, si no porque era lo acostumbrado y educado para una doncella, y en definitiva, seguía siendo una dama. solo una reverencia y pase de el, con todo y arco en búsqueda de mi ropa, no sin antes, lanzar otra flecha de advertencia al suelo, con motivos y efectos de que no quería ser seguida.

Algunas mujeres no entienden cuando parar. La posadera era una de ellas. ¿que es lo que pasaba? pensaba cobrar por la ropa dada? cuantas monedas habían pagado por lo que tenía en frente? como era que estuviese mostrándome algo cuando aún ni siquiera había llegado a ella y ambas estábamos en el pasillo?
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Jue Oct 06, 2011 11:32 am

Avancé dos pasos, al ver que no contestaba, no dijo nada pero tensó el arco, yo me limité a arquear una ceja y abrir los brazos.

- No vais a dispararme- dije, convencido de ello.

Dos pasos más y tiró una flecha a mis pies. Fruncí el ceño.

- ¿Sabeis que eso es alta traición?- pregunté divertido, por el tono dejaba claro que solo bromeaba.

Dije en un intento de que sonriese, pero no lo hizo. Y lanzó otra flecha, una que me hizo un agujero en la camisa...eso no estaba bien.

- No necesitaba ventilación, ¿sabeis?...Ahora necesitaré una costurera.

Me acerqué un poco más, apartó el arco en el último instante, lo cierto es que ya no las tenía todas conmigo, si bien es cierto que no me lastimó en ningún momento por un instante creí ver en sus ojos que deseaba hacerlo. Estaba por alargar los brazos para sostenerla y si, pedirle disculpas, si bien no tenía muy claro porque había de disculparme por quererla entera si pensé que quizá debía pedir disculpas por besarla. Eso no había sido muy elegante por mi parte. Pero no me dió tiempo cuando se dobló en una reverencia que entendí como lo que era, una burla. Y no parecía tampoco lo que se dice apenada cuando la miré a los ojos, más bien belicosa. Por reflejo yo fruncí aún más el ceño.

- ¿Vais de dejar de comportaros como una niña pequeña hoy o pensais dejarlo para cuando estemos muertos?

Pero lo que vino a continuación fue un "paso olimpicamente de vos". Nunca me habían hecho antes tal desprecio. Ni tan siquiera me miró cuando salió al pasillo, evitandome, y se puso a hablar con la posadera.

- !Bien¡ !así sea¡- protesté yo tomando mi capa y cubriendome con ella- Como por lo visto no me necesitais ni apreciais mi compañia más que yo la de los piojos sabed que sólo teneis que continuar el camino de las montañas hasta el molino y luego girar en el puente del rio para llegar a la casa de la curandera...buen viaje...

No tengo idea de cómo lo hará ya que no tiene caballo, no hay animales para alquilar en la posta y cualquiera se fía de los que abandonan las puertas de la posada a día de hoy, pero no es asunto mío, me digo mientras bajo las escaleras, yo no he prometido llevarla. Cuando llego al piso bajo pago la habitación y me paro en una de las mesas a tomar algo sólido antes de emprender camino. Al poco baja la posadera y le doy algunas instrucciones de lo que necesito para llevar. Estoy harto de pan duro y cecina.

La veo bajar, pero le me centro en el plato, no sé si ha comido algo o no. Y tampoco que aspecto tiene, en cuanto distinguí su figura me giré para no verla.

El caballo me espera en la entrada, tiene buen aspecto, cosa que le agradezco a la buena mujer. Lo cojo por la brida y me paro un momento a acariciarlo.

- Estás mucho mejor, ¿verdad campeón?...claro que si, una cama caliente y un poco de heno hacen milagros con tu humor...mi buen Joram..tú no te enfadas si intento cuidarte ¿cierto?- eso último lo digo expresamente cuando la veo salir al exterior, a medio metro, mientras acaricio el belfo del caballo.

La observo partir, andando...y casi suelto un bufido cuando lo veo, andando le llevará tres días y no uno. Pero me digo de nuevo que no es asunto mío. Y monto. La adelanto en un instante y galopo hasta llegar aun prado de florecillas azules que no reconozco. El caballo sabe por donde seguir y tira de las riendas hacía la derecha, camino del lago, sentido contrario a las montañas, y cuando empiezo a cabalgar hacía allí no puedo evitarlo y vuelvo la vista atrás. Maldita mujer...Yon va a tener razón...haberlas si las hay...maldita bruja. Resoplo y paro al caballo, dejando que descanse conmigo arriba y que se mueva libremente sin apartarse del camino. Hasta que la veo aparecer. Cuando llega a nuestra altura tiro de las riendas y pongo el caballo al paso, manteniendo el ritmo de ella y quedandome al lado del camino.

- Resulta que este es también mi rumbo- afirmo cuando veo que me mira mal pero no dice nada.

Quince metros más tarde aún no ha dicho nada. El sol está en lo más alto y su piel empieza a transpirar.

- No seais obtusa...es imposible que llegueis caminando...vamos, os perdono lo de las flechas si subís al caballo- y acerco la montura para tenderle la mano, pero sólo alza la cabeza para mirarme seria y continua andando.

Media milla más adelante, con el sol aún arreciando y sin sombra en el camino ella sigue en sus trece.

- y yo que creía que las mulas tenían cuatro patas...-comento como al aire.

Y así continuamos viaje hasta la hora de comer, ella no se para. Yo tengo hambre, ella seguramente también, además de sed, no veo que lleve ningún petate ni cuerno para beber. Saco una manzana del morral y le doy un mordisco, ofreciendosela desde lo alto.

- ¿Quereis?- nada, sin respuesta. Saco el cuerno y le doy un trago, limpiandome luego las gotas con la mano mientras manejo la brida con la otra mano- Debeis tener sed...¿no pensais parar a descansar al menos?

Al llegar al siguiente prado, esta vez algo más mustío que el anterior, apenas con sombra, excepto la de un gran árbol viejo en su centro, y hierbas no más altas que nuestros tobillos, se para un momento y se quita una bota para ponerla boca abajo. Una piedra sin duda. Cuando continua camino cojea un poco.

- No sé que pretendeis demostrar...pero si es vuestra estupidez ya quedó patente ayer...os vais a hacer daño...

Cuando me mira y se para no es triunfo lo que siento, es pesar. Le duele. No dirá nada pero no hay duda. Sus pupilas no tienen normalmente un tono tan oscuro, y que yo conozca solo dos sentimientos oscurecen una pupila, la pasión y el dolor...Y no creo que sea lo primero, de hecho apostaría un brazo por ello.

- Esta bien jovencita...ya me matareis luego, ahora vais a dejar que os lleve- indico guiando a Joram hasta ella y ayudandola a subir tomandola del brazo para darle impulso, por suerte ella se deja y pone el pie en el estribo, subiendose a la grupa. Esta vez, por suerte para mi, queda donde deberia, a mi espalda- ya que no vais a decir nada en todoel viaje por lo menos podriais comer, teneis comida y agua en el zurrón, a vuestra diestra.


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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Jue Oct 06, 2011 1:49 pm

El camino lo sabía, no en balde iba hasta Didime. Pero de todas formas, no le prestaría atención. primero debía convencer a la buena posadera que no requería vestido alguno de su hija, ni ningún otro, porque para fines prácticos las faldas jamás serían lo suficientemente cómodas en cuanto al viaje, al menos si a seguridad se había de hablar.

Pero ella insistía en que debería llevar un vestido honorable para estar con mi marido y señor, después de todo, lo que menos había que hacer era avergonzarle.
Avergonzarle, claro.... y yo era la que debería fingir estar apenada mientras el esposo vociferaba que el no estaba más en el viaje?.
Sonreí un poco más a la buena señora mientras que, por dentro bramaba algunos buenos y originales comentarios para el príncipe que bien me podría denominar como na traidora al reino al no rendirle pleitecía correspondiente... aunque lo hice, realmente realice una caravana perfecta y si el no supo apreciar mi respeto en ella, era su culpa, no la mía.

Al final, me quede con la ropa de mi tío, grande si, pero enteramente mejor si a andar por el amino sola nos referíamos, que era lo que sucedería.

Al bajar las escaleras no me extraño en nada lo que observe, pero tampoco me molestaba o esperaba algo mejor. El paso de verme, lo cual era fantástico, finalmente había entendido el mensaje a base de flechas. No necesitaba estar junto de el si me obligaba a hacer SU voluntad y no la mía. no habían naciido un hombre para ello, y la misma prueba estribaba en que seguía totalmente soltera.

El Bebía, comía, como un buen noble, pero no todos podríamos darnos esa satisfacción. lo que llevaba en mi pequeño morral esperaba que fuera suficiente para pagar los servicios de Didime, y eso, si acaso.

No necesitaba nada más de ese lugar.

cuando salí ahí estaba el, como una maldición delirante de gnomos pelirrojos y algo más altos, pero igualmente molestos, mostrándote lo que tienen y que tu no, cuan felices y fáciles se le dan las cosas mientras que tu deberías caminar hasta una montaña, llegar al molino y después dar vuelta por un puente de no sabia donde para dar con Didime. Dio arranque, por supuesto, mientras que evidentemente, yo ya no contaba con ningún tipo de corsel. Si, un arranque valió lo suficiente para llenar de tierra levantada el camino. puse los ojos en blanco, como no.. si había que hacerle el camino más difícil a la mujer que no prefería hablarle cuando seguramente todas caían rendidas apenas supieran su nombre y cuna.

Si el me hablo, jamás le respondí, si a caso le fulmine con la mirada. 10 maneras diferentes de matar a un príncipe pedante que mostraba lo bien que comía, que ofrecía sobras dado que ya había mordido una manzana, que se ufanaba en beber mientras alguien más se moría de calor y estaba envuelto en sudor. no era elegante. además aún no me apetecía darme por vendida. Estúpida dijo el.. si, tal vez lo fuera, pero no me dejaría llevar por un ente pedante que era capaz de....

llegaría sola, sin su ayuda, aún cuando las botas de mi tío eran grandes y, que al ser grandes y caminar durante un trayecto largo, comenzaban a lacerar y doler como si el infierno de a poco fuera creciendo en la planta de los pies. después una piedra. no me detendría, mucho menos porque el señor lo sugiriese, no cuando el quisiera, jamás cuando el quisiera.. lo haría, si es que lo hacía a mi voluntad.

pero el tiempo, el día totalmente abochornante y el dolor debido a las botas se hacía cada vez más insoportable. estaba segura, mis pies estarían sangrantes y probablemente llenos de pústulas llenas de agua, tan similares a la lepra temprana. aún así, aunque me doliese seguía adelante, con el dolor y cansancio más intenso, hasta que llego el momento en el que casi me sangraba el labio inferior de tanto morderle, para evitarme no llorar, ni gritar al siguiente paso.

me detuve entones, sin siquiera dirigirle la mirada. sabía lo que vería... vería un hombre al que alguna vez me simpatizo en demasía, que alguna vez codicie un beso suyo y que después, como siempre, hacía su voluntad, importándole bien poco la mía.

me quite la bota apenas pude, en un pequeño descanso, quitando las gotas de sudor que rodaban de a poco por la piel de mi cuello y pecho. Tal vez, usar faldas no era tan malo, al menos aseguraban una mejor ventilación.

Seguí mi paso, ahora más adolorido. eso era lo malo de los descansos, el cuerpo se enfría, el dolor se multiplica. tenía que nombrarme de nueva cuenta estúpida, claro... fanfarrón que era el.

intente verle como si nada pasara, pero al parecer ahora mi semblante me traicionaba, por tanto no me detuve mucho en aquel rostro. más no puede negarme a subir junto con el. solo impulso basto para subir y dejar de torturar a mi nuevo y lacerante pie. Ofreció comida y yo simplemente negué con la cabeza. no bebería ni comería, aún no hasta llegar a mi objetivo. pero el no se daba por vencido así que simplemente desvié la mirada, me hice de su cintura para no caer apenas el caballo entrase en galope y mencione por lo bajo -no es menester, andando-

El viaje sería largo, lo sabía, hundía a aballo si este era forzado, varios días más si era a pie y por desgracia me encontraba cansada, exhausta mas bien, y acalorada por igual.
Tampoco ayudaba el vaivén de el caballo, que no sabía como, parecía mecerme en una cuna en vez de sentir como el trote golpeaba mi ser.
Eso fue vergonzoso, porque rendida ante el calor y el pequeño paseo,, debiendo estar por la cintura de Bal... me estaba quedando dormida, y en ocasiones mi cara quedaba apoyada en su espalda, mi mejilla en sus músculos y la sensación de volver a ser una niña pequeña, justo para recordar el que estaba molesta con el, así que, en cuanto lo recordaba daba respingos y me envaraba dejando solo por funcionalidad mis manos cercanas a el.

aquel efecto se repitió al menos en cinco ocasiones.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Dom Oct 09, 2011 8:58 am

No puse el caballo al galope, no porque no hubiese prisa sino porque tal como iba agarrada la señorita lo más probable es que acabase en el suelo si soltaba las riendas; el caso es que aún adolorida como estaba se permitía el lujo de mantener la arrogancia y no permitirse comer. !Bien¡ !Haya ella¡ Luego se permite el lujo de llarme a mi cosas como "principe", si, claro, como si yo fuese tan terco o arrogante como para no dejarme ayudar en caso necesario...bufé por tercera vez cuando se apoyó en mi espalda y volvió a envararse. Era obvio que necesitaba descansar un poco, ¿a quién se le ocurre hacer semejante caminata al sol, sin sombrero y con unas botas al menos tres pies más grandes que las suyas?

Sólo a la bruja pelirroja que acaba de apartarme como dos millas de mi camino. Maldita mujer...a la quinta pierdo la paciencia y pongo mi mano encima de la suya, a mi cintura, para mantenerla allí y que deje de separarse. Y le dejo más rienda al pobre Joram para que acelere. Al menos el ritmo el caballo la obligará a estarse quieta. Al poco sé que se ha quedado dormida, porque sus manos quedan laxas sobre mi y deja de apartarse cada poco. Giro el cuello para mirar si está bien, pero apenas veo su coronilla apoyada en mi hombro. Demasiado pelo para verle la cara.

Me entretuve con mi fiel corcel, ya que no tenía otra compañía, y viajar en solitario siempre me había aburrido mortalmente.

- ¿qué te parece? ¿una yegua muy testaruda, cierto?...- el caballo relinchó- ya...supongo que por eso te cae bien...supongo que alguien debería domarla...-otro relincho- ¿no?...¿tú crees?...supongo que no, a mi también me gusta asi...pero, ¿sabes qué?...conseguirá que me salgan canas antes de tiempo...

La conversación con Joram no daba para mucho más, pero seguimos cabalgando hasta bien entrada la tarde. Al encontrar un claro con sombra paré. Me obligué a no despertarla mientras la bajaba del lomo y la despositaba con cuidado sobre mi capa a la sombra de un árbol. Al caballo nunca tuve que atarlo, Joram no se iba nunc asin mi, excepto que nos perdiesemos, y eso sólo era para volver a casa a esperarme. El corcel nunca se ha dejado montar por nadie más.

Al dejarla allí para que descansase le aparté el pelo del rostro y la miré un momento, sonriendo al final al ver su expresión dulce y calma.

- Parece un ángel cuando duerme, ¿verdad?...pena que no sonría asi cuando despierte...

Y le quité las botas, tuve que desatarlas y hacer palanca con el deo en una para conseguirlo, sin despertarla. Me puse a observar la herida y fruncí el ceño, mujer obtusa, pensé, no tenía muy buena pinta, pero al menos sabía cómo tratar heridas así, eran bastante comunes. Usé el agua del cuerno para lavarla, el río ya no estaba lejos, acababamos de pasar el molino, así que podría reponerla, y luego un trozo de camisa limpia, sacada de mi morral para vendarla. Dejé a Jorma vigilandola mientras me disponía a llegar al rio. Seguro de que no estaba lejos.

- Quedate con ella y avisame si llega alguien- le hablé al caballo como si fuese una persona, pero sabía que el corcel tenía sus propios medios.

Tenía hambre, apenas había comido más que aquella manana desde el desayuno, pero decidí dejarlo paraluego, había algo más acuciante en ese momento, como darme un buen baño y cambiarme la ropa sucia por la muda limpia que siempre llevaba encima, nada elegante, solo unos pantalones de paño grueso y una camisa limpia, el baño acabó de despertarme, cuando ya me estaba entrando el sueño, el agua estaba helada, al salir aproveché para lavar mi otra ropa en la orilla y llenar la cantimplora un poco más adelante. Al volver lo hice mucho más relajado y contento. Como esperaba Joram no se hbaí aalejado ni un paso de la chica, de echo estaba empujandola con el hocico para que permaneciese a la sombra. Le dí un cariñoso saludo en el belfo y le pedí que la vigilase un poco más, mientras yo colgaba la ropa mojada en la rama de un árbol y me disponía a hacer un buen agujero en la tierra. No llevó mucho, lo siguiente fue buscar leña y encender el fuego. Puse el cazo desvencijado sobre las llamas, cuando estas se acomodaron y cogí el arco para ir a buscar algo que cocinar, mientras se calentaba el agua.

Volvi un buen rato después, con un conejo que había que despellejar, y la chica continuaba durmiendo, o eso me pareció, hasta que escuché su voz, no muy amigable. Aún así le sonreí desde la hoguera, estaba de mejor humor bañado y a punto de comer y no iba a permitir que me aguase la fiesta.

- Os alegrará saber que ya hemos pasado el molino...¿habeis dormido bien?...!Joram, dejala ya¡- avisé al caballo cuando intentaba impedir que se moviese- ya puedes pastar a antojo campeón...
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Dom Oct 09, 2011 4:12 pm

Soñé con caballos; bueno en realidad era algo así, solo que yo era una yegua y montaba sobre otro caballo, con un caballo rojo por delante. Como era posible que quisieran domesticar a una yegua? no, no debería tratarse de mi, yo era una humana y no una yegua con dientes grandes y cola casi risada, una yegua roja por igual pero que en definitiva no quería ser domesticada por caballos dientones que se daban de fuetazos a base de su cola en el trasero. Los sueños en realidad eran bastante extraños y de repente lo que tenía enfrente de mi no era si no a Bal, o al menos su cuerpo, con capa roja y pieles exquisitas pero con cara de caballo. era tan cómico verle así, relinchando pero de que su hocico salían palabras con su voz y ganas de domarme que solo podía carcajear, aún cuando fuese un sueño; también incluso daba ternura; domarme, buen intento para aquel caballo parlanchín. Aun así en sueños comencé a acariciar la oreja de aquel aballo, asegurándole que era muy tierno para ser un caballo y que buena suerte para la próxima vida.

y de repente el sueño cambio, esta vez, estaba sobre la suave hierba verde, y ya no había caballos, solo un manantial hermoso, de agua cristalina siendo invadido por el sol más hermoso y apenas algunas nubes decorando el paisaje. hacía mucho no me sentía tan cómoda y aún con los ojos abiertos temía moverme por el simple hecho de que no quería salir de aquel paraíso. las cosas eran diferentes, de repente sabía que estaba completa y que nada me faltaba, no tenía que ver con cosa material alguna, si no en una sola persona, una nítida persona que no era la más dócil, pero era la que más me hacía latir el corazón aquel hombre en la orilla de aquel manantial. suspire y fui a su alcance, rodeando su espalda con mis manos y besando son ternura su cuello. el hombre me dedico esa sonrisa picara y torcida que tanto me gustaba y girando un poco me tomo en sus brazos para dejarme en su regazo, mientras que, con la mano libre acariciaba mis pies con aquella agua de manantial. jamás había querido ser débil pero ante tal atención y que además sabía que no era frecuente me dedique a disfrutarla, cerrando los ojos y sintiendo su aroma, fue entonces que descubrí que estaba en los brazos de no solo un príncipe, si no de Bal.

Bal!- abrí los ojos apenas pude, el no me haría eso ni en un millón de años, tampoco era que alguno de los dos estuviese dispuesto a ello. pero estaba sola en una sombra, con la tarde bien avanzada sobre su capa. me aferré a esa capa que aún tenía su olor, lo siguiente que note era que mis pies estaban descalzos y vendados por unas telas blancas. supe y puede adivinar que es lo que había pasado. bufe y eré los ojos, tenía que haberme quedado despierta, ahora le debía incluso la curación y suficiente tenía con el deberle el favor de llevarme en su noble, o mejor dicho, no tan noble corcel que de repente se dio a la tarea de no dejarme salir de la sombra de aquel árbol.

-sabéis que sois un dolor de cabeza?- le pregunte al corcel mientras intentaba esquivarlo, pero apenas y lograba avanzarle, sus cuatro patas me daban alcance y a base de empujones con su hocico me regresaba al lugar de donde había salido -ahg! se supone que todos los animales de la creación son nobles... os lo prometo corcel.. sois igual que vuestro dueño!" gritonee al ultimo empujón. el incluso había marcado con una pata aquel último comentario y hecho un relincho.. eso me hizo sonreír -vaya, así que eso si que os ah insultado- no podría culparle, de cualquier forma. entonces me gruño el estomago y recordé que aún no había probado bocado -tengo hambre.. déjame ir- le pedí con un poco más de templanza,, porque ahora había que razonar con un aballo. Al menos me permitió acercarme y acariciarle las orejas y el hocico sonreí un poco más-te daré una manzana si lo haces- el corcel relincho como quejándose, -de acuerdo... dos manzanas- un relincho más y puse los ojos en blanco -sois el caballo más ambicioso que eh conocido- me empujo entonces al otro lado del árbol, justo cuando escuche que alguien se acercaba. fui cuidadosa la principio, dado que mi arco no estaba para después verlo justo en sus manos. cruce los brazos y espere a su llegada, de cualquier forma apenas me movía el caballo parecía estar en desacuerdo con aquello. Finalmente fui liberada.

Cerré los ojos y trate de tranquilizarme, vamos... había curado mis pies y eso ya era un avance y si no resultaba tan malvado entonces, no lo sería -dormí exquisitamente, Señor- respondí y apenas abrí los ojos le dedique la mejor de mis sonrisas mientras le arrebataba al pobre conejo que traía entre manos -os lo limpiaré enseguida- como hacerlo? eso era fácil, baje un poco las manos llegando a sus botas y una vez en ellas hurgue hasta encontrar una daga. sonreí orgullosa -todos los hombres añoran tener al menos una daga en la bota, no os alarméis sobre el cuan liberal podre ser- le guiñe un ojo y me fio al otro lado del árbol.. pero al final decidí alejarme un tanto más. aún dolían los pies, claro que si, pero habría que conformarme. cuatro cortes en total. uno en cada pata y con el cinturón que portaba amarre las patas inferiores de la liebre par dejarla de cabeza en la rama del árbol. acto seguido y antes de desollarle erré los ojos y toque el cuerpo del animal, dándole las gracias por permitir ser el alimento de la noche, al menos para el noble príncipe, Bal.

terminando de hacer eso no perdí tiempo. resultaba más sencillo entre más reciente fuera su caza. un solo tirón, fuerte y veloz y le arranque la piel, quedando perfecto para abrirle en canal y sacar las viseras y poco más adelante entregárselo al buen señor para que lo cortase como era pertinente, dado que no había escapado para mi aquel caso con agua ya caliente -podeos partirlo, por favor? y lo había pedido de buena manera -agua con conejo no sabe tan bien, iré a búsqueda de algo más.

no permití replicas, y aún despacio fue en búsqueda de algo más. Encontré bulbos que sabía tendrían un sabor muy similar a las patatas, además de encontrar algunas hojas de menta y algunos hongos que conocía perfectamente y que eran totalmente inofensivos pero que producían un ligero sabor a picante.

a mi regreso el conejo ya estaba en aquella agua hirviente y apenas pude limpiar los aditamentos y cortarles un poco los arroje al cazo y lo menee un poco con la cuchara que yacía en el. hasta entonces le vi de nueva cuenta. al menos estaba menos molesta que pro la mañana -gracias por tres veces- comente ahora si, sin asomo de sarcasmo -me habéis salvado en aquel lugar, me habéis subido a vuestro corcel y ahora me habéis curado los pies, y no deberías ser así de amable, pero al menos debo daros las gracias, aunque no entiendo vuestros motivos.. es que sois masoquista?-
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Lun Oct 10, 2011 6:04 am

Me sorprendió bastante, ha que negarlo, que se levantase de lo quer parecía buen humor. Quizá lo que necesitaba la joven era dormir más a menudo para suavizar ese caracter podrido que me volvía loco. Si, definitivamente quizá no la deje volver a dormir. Sonreí ante el rumbo de mis pensamientos aún antes e que se dirigiese a mi, tras incorporarse. ¿Qué hacía ahora? Me aparté dos pasos cuando se agachó delante de mi, alzando una ceja inquisitiva, y casi me rio cuando se agencía mi puñal. Sin pedir permiso. Pero vamos, mucho más lógico eso que lo que a mi se me acaba de pasar por la mente. De buen humor aún contesto cuando dice que ella lo limpiará.

- No teneis por qué...no es trabajo para vos.

Pero no me hace ningún caso. Se hace con él y se pone a despellejarlo cual experta, lo que me hace fruncir un poco el cejo, pero no digo nada. en su lugar vuelvo junto al fuego y me encargo de contener las llamas para que no salgan del agujero, el proposito del mismo es que no se vea la llama desde el camino, el humo apenas es perceptible en la distancia pero el fuego en sí, si lo es.

- Teneis razón...pero llevo algunas hierbas en el zurrón, podriamos asarlo pero no queremos llamar atencionhes indeseadas...

No terminé la frase, porque ella decidió que se pondría a buscar cosas para el caldo, lo cierto es que la dejé hacer, sin esperar demasiado y me sorprendió volviendo con unos tuberculos, que pelé e incluí en la sopa, así como con algunas setas y demás hierbas que le estaban dando consistencia y un olor casi apetitoso. La miré cuando dejó de dar vueltas para arrodillarse junto al fuego y me incliné para coger la bolsa y pasarle el cuerno con agua fresca y un poco de pan con queso.

- comed algo mientras se cocina...no habeis comido nada en todo el día- obvié que fue porque es más terca que mi caballo- y reponed algo de liquido...

No le dije que tenía los labios agrietados, ni que estaba pálida y ojerosa, esas cosas no se le dicen a una chica cuando está de buen humor.

- no he hecho nada que vos no hubierais hecho por mi- aduje sin meritar atención, mientras me entaba un momento en la hierba a descansar los pies y el olorcillo de la que sería nuestra cena nos acompañaba.

La risa vino después, cuando afirmó que era masoquista.

- Un poco si- la miré con complicidad, y volví a reir. Probablemente me tildaría de loco, pero es que no podía ser más cierto, hace poco que andaba pensando que iba a echar de menos sus pullas si seguía de tan buen tono, y no es que me gustase discutir- ¿qué motivos he de tener para hacer lo correcto?...¿o es que pensais que debía dejar que caminaseis varias millas sin comida ni agua solo porque no nos ponemos de acuerdo en lo que es mejor para vos?...

No quería ponerme serio así que añadí:

- de todas formas sois una Skillfaith, y por tanto, mi obligación es cuidaros...haría lo mismo por cualquier otra...

Lo cual no deja de ser cierto y de librarme de decirle de nuevo que me gusta, parece no llevar muy bien los cumplidos como ese y es mejor no volver a cabrearla si quiero dormir algo esta noche. Un maldito estornudo se me escapa mientras miro un momento para ver por donjde anda Joram. al final pensaré que no me sienta bien el agua...

- Yo no teneis que darme las gracias, lady...-aduje mirandola ahora, para ver si comprendía.

Todavóia hacía calor, todo lo contrario que la noche anterior, si bien aún no era noche y contaba con avanzar un poco más, tras cenar, antes de acampar para dormir. Miré al cielo un segundo, para ver si nos indicaba lluvia pero no parecía posible y le señalé el camino hacía el rio.

- El rio está allí, a pocos metros, podeis bañaros si os apetece, no he visto a nadie y sin duda os oiré si gritais...

Joram relinchó y yo puse los ojos en blanco.

- a no ser que creais como mi buen corcel- dije con ironía- que sólo pretendo quitaros la ropa...

La manzana que le tiré al caballo rebotó en su cuello y él volvió a relinchar.

- !Comete la manzana ya y deja de molestar¡
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Mar Oct 11, 2011 12:42 pm

Demente. un demente muy guapo, y no sabía que tan buen besador era (o eso esperaba) pero demente al fin y al cabo.

Y además lo admitía. masoquismo puro, tal vez por algo se ponía tan necio a la hora de actuar. mi ceja se arqueo y por un segundo, no perdí detalle de sus manos, no fuera que de repente por el mismo amor al sufrimiento terminase amputandoselas.

Con el pan entre mis manos no había mucho por hacer, realmente tenía hambre, y me quedaba corta en realidad. pero también estaba el hecho de... de nada, el hambre era mayor. Aún así no le daría a entender que había ganado así de rápido.
Mordí mi labio inferior y con paciencia comí, como si de verdad no quisiera acabarlo todo.

Iba de cualquier forma a agradecer, no sin antes apuntar, viéndole a sus ojos, que esperaba tuviesen lucidez suficiente -sois raro en cuanto a conceptos, vos lo mencionáis como mantener a salvo a una persona, yo le denomino "evitar que su voz sea escuchada" desvie la mirada y me dedique a pellizcar un poco de queso, de nueva cuenta, de los mejores que había probado; los de mi tía.

debería sentirme alagada por ser una Skillfight más a la cual proteger?.. no, en realidad acababa de quedar en el papel que me correspondía, no debería esperar nada más, peor aún así, me tomo tan de sorpresa que incluso el trocisco de queso que tenía entre el pulgar y el indice cayo a la hierba -una más- mencione sin mucho animo, para después tomar aire y arquear una ceja. El pensaba que iba a agradecer, la gran verdad es que tenía algo más en mente; sin embargo me limite a escucharle hablar sobre el río y buscarle, incluso sonreí con suficiencia en cuanto menciono lo de quitarme las ropas, más fruncí el ceño cuando la manzana reboto en el cuello del caballo

-pero si es tan mono como voz, es que acaso queréis que alguien os tome como tiro al blanco con manzanas mordidas? argumente apenas me levante y me dirigí a la manzana para dársela en la boca al caballo, el cual después de parecer habérselo pensado, como si estuviese envenenada, termino por erguir -deberías estar agradecido, Pegacito sin alas, no veis que no os debo ni una sola ya que no me dejasteis?- la respuesta fue un relincho profundo. que temperamento tenía ese animal.

entonces me dirigí hacia el príncipe -iré a lavarme, señor, y confió en que no me queréis quitar las ropas, después de todo, soy una skillfaith como las demás, aún que me pregunto si a todas las damas del reino las besáis de sorpresa solo para acallarlas...- hice una pausa y me acerque a su rostro, -por un momento, además de secuestrador pensé que os gustaba aunque sea un poco y que era verdad que vuestra merced codiciaba mis labios-

enseguida me aleje de el, caminando hacía atrás, -pero esto no es un cuento de hadas, cierto, buen Bal?- no claro que no lo era, así que me dí la media vuelta para seguir al rió en directo. -no espiéis, a menos que seas un tritón- y no lo era, en sus palabras, esas cosas no existían.

me refugie entonces tras unos arbustos y me quite de nueva cuenta toda esa indumentaria masculina, colocandolas de a poco sobre las ramas altas, evitando así que se manchasen de lodo o más tierra. lo mismo que con el corsé y antes de quitarme los interiores mire hacia atrás.. no, no era agradable la idea si alguien rondaba, pero era más desagradable el volver a vestirme con los interiores empapados. la decisión fue sencilla. estos quedaron en una rama bien escondida de aquel árbol y colocando mis manos sobre mis senos, me hice al arroyo. el agua estaba helada, claro que si, pero al menos cada terminación nerviosa me indicaba que estaba viva y la sensación fue de lo más disfrutable. un poco más y me encontraba chapoteando y de mucho mejor humor. No, no había perdido el objetivo, pero cantar en el arroyo no tenía nada de particular.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Mar Oct 11, 2011 1:43 pm

- sois vos la que no escucha, milady- dije despacio, sin ánimo de ofender, nunca se sabía cuando saltaría esta mujer, era como llevar encima un arma cargada- os escuché cuando djisteis que curariais al gran Yon, os escuché cuando decidisteis la ruta más segura para salir de aquel bosque, pero no espereis que os escuche cuando pretendeis exponeros y yo no tengo suficientes hombres para cubriros, porque no lo haré...me preocupa má vuestra seguridad que vuestro consentimiento, si eso es un defecto- abro las manos en un gesto de indiferencia- bueno..nunca dije que fuese perfecto...

La forma en que abordó el pan y el queso me hace pensar que la chica acabe enfermando, ¿cómo es posible que no tenga hambre? Lleva horas sin comer...

- ¿Siempre comeis tan frugalmente?

Espero que no sea de esas que deciden no comer más que bocados de pajarito delante de un hombre porque las madres les dicen que es lo corercto y que debemos pensar que son fáciles de mantener. No hay nada que me reviente más que una chica que finje no comer. Bueno si, las que fingen desmayarse.

El tono con que dice "una más" entre bocado y bocado me lleva a creer que he vuelto a meter la pata. Está visto que no acierto ni una.

- ¿Mono? ¿Joram?...señora, ese caballo me ha moardido tantas veces que me han tenido que dar puntos, por no hablar de las cozes...no te rias caballo del infierno- amenacé al susodicho cuando comenzó a relinchar- y por si no lo habeis notado no es precisamente un angelito...

¿Pegasito? ¿Le acaba de llamar pegasito y aún no la ha tirado al suelo? Me ofende. A mi por menos me manda de culo a tierra.

- !traidor¡ - protesto justo antes de dejar de mirar y centrarme en el guiso, revolverlo se hace ya menester, uso para ello un cucharón, el unico que porto.

Lo dejo en el cazo cuando ella se acerca, levantandome para atenderla. Se acerca...mucho. Entrecierro los ojos cuando empiezo a ver por donde va, sólo para arquear las cejas después e inclinarme a mi vez, reduciendo distancia.

- Yo no os he besado señora, cuando os bese notareis la diferencia...- y entreabro los labios bajando la mirada a los suyos, decirle que los anhelo es absurdo, por cuiega que este tiene que verlo- no sé que hacer con vos...cuando os digo que me gustais os poneis a la defensiva, si os digo que os deseo me acusais de violador, y ahora que os intento tranquilizar y os digo que sólo me mueve el sentido del honor pareceis molesta por ello...¿qué he de hacer para agradaros milady? decidmelo y lo haré...

Estoy por bajar mi brazo a su cintura, pegarla a mi y demostrarle lo que significa codicia pero cuando lo pienso ya es demasiado tarde, se ha alejado y la molestia es casi fisica. Me muerdo el labio para no protestar.

Tras un instante para reponer aire en los pulmones contesto a su frase al viento:

- No, señora, no lo es, porque si lo fuese vos os hubieseis quedado entre mis brazos...

Y desaparece, simplemente desaparece entre los árboles. Suspiro. ¿Quién me mandaría a mi acompañarla? Seamos sinceros, pude haberle conseguido un caballo en la posada, incluso un par de hombres de confianza en el pueblo...pero no...tenía que seguirla como un perrito faldero...
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Miér Oct 12, 2011 8:38 am

Lo malo de los baños a la intemperie, además de la posibilidad de ser vista al momento siguiente, es sin lugar a dudas y claro, contar con la presencia de corceles capaces de robar la ropa.

Y no, no eligió una bota, ni siquiera el pantalón que me dejase al menos perseguirle de mejor manera. Al demonio en carne, sangre y hueso le había dado por el hecho de que al parecer, nada podría ser más atractivo que la parte superior de mi indumentaria. y ni siquiera parecía haber dudado, solo le tomo unos segundos para hacerse de ella y para mi unos segundos más para poder llegar a la orilla. evidentemente en un intento fallido para que dejase las cosas en paz

-caballo del mal! os parecéis a vuestro amo- masculle de mala gana mientras me vestía cuan rápido podía para seguirlo, si es que podía llamarle vestido a la camisola inferior que llevaba puesta, lo mismo que até con toda velocidad el corse . ya con los pantalones puestos. ni siquiera me puse las botas; por el contrario las tome en mano y sin más me lance en la caza de aquel animal traicionero y ladrón.

En realidad parecía disfrutar el ser perseguido con una prenda en el hocico, no lo suficientemente deprisa como para no se alcanzado, pero si lo suficiente para dar la idea de que tal vez, si se corría con suerte se le podría dar alcance.

Estaba claro que el caballo quería que me exhibiese con solamente el corsé, sosteniendo aún la extencion sobrante de los pantalones para que estos no cayesen. tuve que parar al advertir que el caballo se aceraba a su amo. No estaba avergonzada de mi cuerpo, pero lo cierto era que aquellos deseos de nadar junto a aquel hombre se habían desvanecido y por tanto junto con ellos también la idea de que me pudiese observar en paños menores, o casi paños menores.

A fe mía que eso debería ser un truco. pero, apenas si noto que ya no le seguía más, mastico aquella camisa son fuerza. puse los ojos en blanco y enseguida arroje una piedra a su lomo con lo cual, el aballo se movió. bueno, pues yo le seguí. para mi bien, esta vez no iba en dirección de su señor. 10 minutos, aproximadamente, eso tarde en poder hacerme de la prácticamente arruinada camisa de hombre, o al menos de mi tío la cual tenía arruinadas bastantes partes, pero que al menos, seguía cubriendo o eso pensé.

Para arrebatársela, la prenda tuvo un destino ruel, rota de la parte inferior en cierta zona, rota en otras partes más debido al dentaje del corsel y algunos desperfectos más -sabete corsel que deberías dormir con un ojo abierto- mencione con toda dignidad mientras sacudía la prenda y me la colocaba, pero el juego se acabó.

y al parecer así había sido, el caballo simplemente emprendió la marcha en pos de donde se encontraría su señor y yo me tarde un poco más. Si, iba vestida cual hombre, pero no me comportaría como tal. cuide de fajar esta vez bien aquella camisa por debajo de los pantalones y sostenerlas con un buen cinturón, dejando las cuerdas que cernían el cuello algo entre abiertas. me coloque las botas, aún más grandes pero no sin antes volver a limpiar un poco mis pies. y finalmente, tratando de peinar mis cabellos con los dedos. Al menos merecía respeto el noble Bhaltair Swellert, que así se llamaba. Una de las mejores maneras de mostrar respeto era, luciendo lo mejor posible para el interlocutor, al menos eso merecía.

Si hubo sonidos o no, solamente correspondían a ardillas, o a alguna criatura del bosque, que como se sabía, había un bestiario particular por la región.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Dom Oct 23, 2011 1:11 pm

Para cuando ella volvió el guiso estaba listo, yo algo aterido después de haberme alejado del fuego el tiempo suficiente para colocar alguna que otra trampa improvisada y la tarde ya avanzada. El calor del fuego me reconfortaba y mi mente se había alejado de allí inexorablemente, en principio, lo reconozco, empecé a pensar en casa y en las rencillas a las que nos enfrentabamos para evitar la tentación de levantarme e ir a ver si estaba bien, juro que no me movía solo la posibilidad de verla en paños menores mientras se bañaba, pero aún así consideré que ella lo tomaría como una falta de respeto y me mantuve ocupado. Luego, simplemente me dejé llevar por mis pensamientos y me recluí en mi mismo, como muchas otras veces, algunas veces hablo incluso conmigo mismo sobre esto y otros temas. Pero ella ya sabe eso así que espero que no se asuste por ello.


Apenas me fijo cuando vuelve, sólo levanto la vista el tiempo suficiente para saber que sigue teniendo dos piernas y dos brazos y le tiendo un bol improvisado en una cascara de nimbufera relleno con el guiso que ella misma ha contribuido a preparar. No digo nada porque el calor del fuego me hace sentir comodo, el guiso en el plato casi en casa y mi cabeza está muy lejos.

Me como el guiso en silencio, me acerco un poco más a la hoguera por unos minutos hasta que el calor se esparce por mi cuerpo y sólo entonces me levanto y miro si ha terminado para hacerme con los utiles y alejarme entre los arbustos para lavarlos en el rio. Le echo el resto del guiso a Joram en el suelo, el caballo se acerca reticente, como esperando una bronca, pero no sé de qué se trata eso así que solo lo miro con desconfianza antes de lavar también el cazo y volver a guardarlo. Cuando me acerco a ella de nuevo la miro por primera vez tras el baño, el pelo largo y desmadejado cayendo por sus hombros hasta su cintura, aún humedo, más oscuro de lo habitual, la piel sonrosada por el calor del fuego, esos ojos insondables demostrando cansancio; llevaba la camisa por dentro de los pantalones, algo más apretada de lo normal, pero no le dí importancia, seguramente era mucho más comodo así. Parecía cansada así que le pregunté a ella, aunque si fuese por mi seguiriamos cabalgando al menos hasta que la noche nos impidiese avanzar.

- ¿Estais lista para seguir?...¿cómo va vuestro pie?

Me gustaría más verlo directamente, pero al parecer no se fía de mi lo bastante como para que pueda simplemente quitarle la bota y mirarlo, seguramente lo añadiría a mi, por lo visto, interminable lista de insultos hacía su persona. Si suspiro es por cansancio más que porque su clara hostilidad me afecte, ¿verdad?

Mientras me responde recojo la ropa medio seca del tendal improvisado y la vuelvo a meter en el zurrón. Joram bufa de nuevo, pero sigo sin hacerle caso al caballo traidor.

La miro de reojo al ver que aún no contesta y añado.

- Podemos continuar creo que un par de leguas más hasta que la luz se vaya, si estais lo suficientemente fuerte...si no, podemos acampar aqui y pasar la noche.

Finalmente decide que es mejor continuar, no sé si su pie está mejor o simplemente no le agrada la idea de pasar una noche conmigo a la intemperie, debería decirle que de todas formas no llegaremos hoy, hemos perdido mucho tiempo esta mañana, mientras ella caminaba, pero eso tampoco puedo decirselo o acabará atravesandome con una de sus flechas, el pensamiento me hace sonreír bobamente mientras la ayudo a volver a subir al caballo.

Vuelvo a ponerme delante de ella, sólo el pensar en ponerme detrás otra vez me da escalofrios, no puedo afirmar que sean de asco, pero aún asi preferiría no tener que hacerlo o tendré que darle la razón en algún punto y asumir que si puedo ser peligroso para ella. Ahora que lo pienso detenidamente quizá si exista una solución para todo esto. Yo sé que es lo que ve cada vez que la miro como hace un momento, en el claro, no puedo evitarlo, la deseo, eso no quiere decir que vaya a violarla, pero ella no lo sabe, quizá es el miedo a lo que está acostumbrada. La solución se me plantea como sencilla. Sólo tengo que dejar de mirarla. Es fácil mientras estamos sobre el caballo. Ni un solo giro hacía atrás. Conversación banal que seguro a ninguno de los dos nos interesa, pero mata el tiempo y ella se relaja.

No podemos estar muy lejos cuando la noche cae a nuestro alrededor. Seguro que a la mañana siguiente no nos lleva más de un par de horas encontrar la casa de la curandera, pero hoy imposible seguir avanzando, no conocemos el camino ni el terreno y no hay luz con que guiarnos. Al desmontar me aseguro de que es quita las botas antes de buscar madera seca para hacer un fuego que nos caliente para la noche. También me aseguro de crear dos lechos de hojas y musgo a cada lado del mismo, lo suficientemente separados para no escuchar protestas. Lo consigo. No la he mirado en ningún momento desde hace horas, ni cuando me hablo la miro. Contesto siempre con suavidad, siempre con calma.

- No será necesario hacer guardía esta noche- aseguro- joram nos despertará al menor signo de extraños...pero no estaría mal que tuvieseis algún arma a mano...

Y no lo digo por los extraños, confío plenamente en mi cabello, pero creo que eso la tranquilizará respecto a mi así que dejo mi cuchillo clavado a su lado del fuego, cerca del lecho de hojas, también le dejo la manta, la unica manta.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Dom Oct 23, 2011 2:47 pm

no sabía que pensar. me había extendido un cuenco, sin mirarme, probado bocado de comida sin demasiado que decir. Si me vio alguna vez, con sinceridad no me había dado cuenta y no era tan ciega para no saber cuando se me observaba.

Lo deje pasar sin embargo. La idea de esperar más no me complacía. por el simple hecho de que no podía perder el tiempo, no era un viaje de placer y no podría tomarme el tiempo extra para irme a descansos cuando solo los Dioses sabían el como se encontraba mi tío.

Todo desemboco en cabalgar al caballo más parecido a un ente demoniaco abusivo y manipulador a su estilo único que a un corcel mismo. Sobraba decir que en un principio el caballo se envaro tanto que, por un momento imagine que esperaba que le apuñalara por la parte trasera o que le cortase la cola entera, si me placía. Como si pudiera hacerlo en realidad.

Sin verme, y sin hablarme, pero que es lo que le pasaba a los Balthair, es que todos los nobles simplemente hacían y de repente deshacían y se transformaban en desconocidos constantes?

-si, lo eh oído... así que, seis leños por árbol, cuatro tablas bien largas y posiblemente una rueda... quien lo diría- respondía con igual entusiasmo del que presentaría si me hablasen de lo más aburrido del mundo. Vamos, hablar sobre l a producción promedio de un árbol del reino, invariablemente promedio a su vez?

Tal vez, lo siguiente de lo que hablásemos sería de el numero de hilos que conformaban la tela de sus camisas.

El día pareció ser interminable, y al mismo tiempo de lo más corto y por tanto, este había expirado. se cuando no quieren verme, lo se porque pareciese que había contraído lepra de repente y que, tal vez, la lepra era contagiosa con solo mirarme. Y el sentimiento de apestada no me gustaba en lo absoluto.

El, que hacía tiempo y desde que le conocí me acariciaba con la mirada en diversos modos, el, que desde el primer encentro me vio a los ojos, el que había prometido alguna vez lo que cualquier caballero de brillante armadura según los sueños infantiles de las niñas, llevarme a donde mi padre... el ya no me veía, a fe mía que de ser posible seguro se hubiese lavado. y me molestaba sobre manera. igualmente podría pasear semi desnuda frente a el y el no lo habría notado. Las hojarascas y el musgo eran mejor tema de visualizar que no presencia, eso me quedaba claro. n siquiera puso cercano lo que serían los lechos... no le fuese a morder, claro.

y, después de el silencio sepulcral volvió a hablar; a hablar mas no a mirar. suspire y con toda dignidad le vi con reticencia mientras me pasaba la manta -si claro, estoy segura que el caballo de la maldad en carne sangre y hueso os cuidará mientras dormís, pero, quien le cuidaría a el?- la advertencia era sin dudas, al caballo masca camisas indefensas y sin culpa alguna.

y sin embargo, no me contuve para hacerle frente, el bajo el rostro y yo bufe

-en verdad estoy tan horrible como para que después de decir que me deseáis ya no dediquéis ni una mirada hacia mi, aunque sea en defensa propia?- era claro que así era, el sin embargo sonrió y por tanto yo fruncí el ceño -oh, esperad, ya puedo adivinar vuestras palabras... "en verdad que no os entiendo, decidme que quieres que haga y lo haré"... queréis saber que quiero en este mismo momento?- el asintió y no tarde nada en pedirlo -miradme...- el pareció contener el aliento y yo no hice si no acercarme más a su presencia -si, miradme, miradme como cuando os conocí.. convencedme de que aquel chico es quien tengo en frente y que nada cambia si llevo faldas o pantalones.... convencedme de que....- hice una pausa... deseaba saber que el era el, sin ningún titulo, pero era claro, eso no podría ser. me retire en el momento -o mejor dormid bien, os aseguro, mañana estará mi pie como si nunca hubiese sufrido percance alguno- no dije más, me di la media vuelta, tome mi arco junto al cajar y me tumbe en mi lecho, dándole la espalda por completo. si el señor, no mostraba interés en verme, yo no debería tomar interés en el.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Dom Oct 23, 2011 3:20 pm

¿horrible? ¿cómo podría estar horrible? Y me la imagino, la veo después de embararse completamente en el lodo, tras correr por la maleza como la primera vez que la ví, empapada como cuando salimos del lago, vestida de hombre cuando entró en la posada, luego la imaginación hace el resto por mi, intento verla horrible, tal como ella dice, la veo caerse en un gran charco de mierda, como el gran Yon en aquella porqueriza, la veo enferma, con la piel colorada y pustulas en la piel, la veo incluso con muchos años mal y la piel arrugada...y sigue sin parecerme horrible. Sonrío, porque no puedo evitar que la visión y la idea me diviertan.

Y entonces recuerda nuestra conversación anterior, la pregunta que nunca respondió y yo sólo asiento cuando pregunta si aún quiero la respuesta. Pero no esperaba esta. Doy un respingo, casi imperceptible, antes de levantar la vista. Apenas me da tiempo a perderme en sus ojos un instante mientras compruebo que su gesto es beligerante y no lo entiendo antes de que se de la vuelta y me deje otra vez sin respuesta.

- ¿de qué he de convenceros?- pregunto apenas en un susurro- ¿Kat?- la llamo, olvidando las distancias y los titulos, pero no responde. Ya se ha girado y yo sigo sin entender lo que desea, que no la mire, que la mire, que no le diga que la deseo, que no deje de hacerlo, o está loca o pretende volverme loco a mi.

Me había despedido en unas pocas frases, como mi padre despide a los criados, la idea también me hace sonreir, luego soy yo el que se comporta como un noble acostumbrado a mandar, según ella, claro. No rechisto ni lo intento de nuevo, sin embargo, me tumbo a mi lado del fuego y me dispongo a dormir, enrollandome un poco sobr emi mismo para guarar el calor, sé que el fuego se apagará mucho antes de que despunte el alba. Joram, por supuesto, se acerca a importunarme con su morro, como siempre.

- Quieto- le digo sin abrir los ojos ni un ápice- Hoy no hay sitio para ti...

Protesto mientras el animal se empeña en dormir a mi lado, como siempre que lo hacemos a la intemperie, lo pienso mejor cuando su morro vuelve a sacudirme, el calor del cuerpo de animal me vendrá bien de madrugada.

- Está bien- asumo- pero tumbate hacía el otro lado...no quiero volver a sentir tu aliento en mi nuca...

Lo digo como enfadado, pero él y yo sabemos que no lo estoy, es sólo nuestras propia forma de adaptación. El caballo se tumba delante de mi, obligandome a apartarme cuando su cuello y su belfo casi me aplastan y solo suelto un bufido antes de dejarle sitio y acomodarme con su cuello como almohada, pero tiene el buen tino de echar la cabeza para el lado contrario.

Dormir me lleva un rato, intento averiguar a qué se refería en su última frase y porque le molesta ahora que no la mire. Pero el cansancio de la noche anterior y el calor que empieza a subir por mi cuerpo me dejan sin fueras y me quedo dormido sin descubrirlo. No es un sueño tranquilo, tengo mucho calor, cuando deberñia sentir frío, toso un par de veces y en algún momento me despierto algo sobresaltado por un estornudo pero no llego a er consciente de donde estoy porque todo se vuelve borroso, es como una neblina que no me deja ser consciente del todo. No sé en que momento es apaga el fuego pero no llego a echarlo de menos, al contrario, el calor que me proporciona Joram también es innecesario. Estoy sudando y me siento incomodo. Entre sueños solo emito frases inconexas pero no soy consciente de ello. Me parece verla ente la neblina que es mi mente, sé que la llamo un par de veces, ¿o solo la llamo en sueños? no podría estar eguro de lo que es realidad o solo mi mente intranquila.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Katniss Malory el Dom Oct 23, 2011 9:41 pm

El caballo además de ente del mal, tenía delirio de perro y al parecer uno muy pegado a su amo.
Y hablaban, como si de verdad se entendiesen y fueran amigos, o más que eso, era casi sospechoso... como si fuera más que su corcel, su... hembra, por denominarlo de alguna manera. apreté los ojos y me cubrí con la manta para enviar cualquier pensamiento así de burdo... el pelirrojo sería muchas cosas, pero lo cierto era que el ser pervertido no estaba entre su catalogo.

y empezó a enfriar la noche. había silencio a mis espaldas, lo cual debería dejarme tranquila, si no fuese por aquel sentimiento, aquel que simpatizaba con el remordimiento y la culpa. Si anteriormente quería que durmiese en la habitación para que o pasase incomodidades, que sería ahora que estaba totalmente descobijado con una temperatura en picada, una sospechosa picada, había que añadir.

Y entonces, comenzó a quejarse, después de un estornudo. El estornudo me hizo sentir peor de lo que me sentía, los quejidos casi me obligaban a volverme para poder verle. pero entonces.. pronuncio mi nombre, justo como lo había hecho hacía unas horas... justo como a mi no se me había antojado responder.

me gire para observarle a lo lejos y aún me llamaba, a voces en ocasiones, en susurros.. otras tantas algo más desesperado. "No es lo que parece, Kath..." fue la que más me pareció tierna. Si no fuese a que poco después le precedieron algunos quejidos habría pensado que soñaba conmigo y tal vez, de acuerdo.. no era solo tal vez, de haber sido un sueño me habría sentido complacida.

Pero el no soñaba, el alucinaba.

su cuerpo comenzó a moverse de maneras poco normales para quien sueña, incluso para quien tiene pesadillas. su como fuese que se llamase ya se había separado de el, inquieto y nervioso, moviéndolo como podía con el hocico. una mala señal.

sin pensarlo me acerque y comprobé que su frente estaba aperlada por sudor, mismo que lograba que sus cabellos se le pegasen a la piel, sin embargo, titiritaba, como si se encontrase en la peor nevada sin resguardo alguno. aparte algunas hebras pegadas a su blanquecina piel y encontré su piel ardiendo

-fiebre- musite apenas, aunque nadie sería capaz de escucharme. una fiebre así de alta debería combatirse con prontitud si quería que el noble señor aún conservara sentido común, equilibrio y la vida misma, para futuros tiempos.

Sabía lo que debía de hacer, no importaba el como, y los métodos eran lo de menos. comencé quitándole las botas y las calcetas correspondientes, lo mismo que me dedique a remangar un poco sus pantalones. sabía que no era suficiente, pero al menos era u buen comienzo. vi al caballo, y jamás había visto a un animal que pareciese estar preocupado por su amo. -estará bien... el tiene que estar bien- se lo decía a el, me lo decía a mi. de todas las cosa que hubiese deseado para con el, no estaban ni la enfermedad ni la muerte, a menos que contasen las que tal vez algún día le causar en mi imaginación, pero esas corresponderían enteramente a mis manos, no a una fiebre siniestra.

regrese a el apenas pude recoger la cantinflora con agua y sonsegui un poco de tela, sin embargo venía el hecho de que era menester desnudarle. Estaba de más decir que una cosa era que, alguna vez hubiese sido coqueta, que me gustase provocar en su momento y otra, totalmente distinta... el desnudar a un hombre. El sin embargo pareció sonreí al ver tal vez mi indecisión y mencionar mi nombre, junto con otros murmullos totalmente inteligibles. no supe que había dicho, pero al final me sono a pregunta, y cada pregunta debía ser respondida

-si, si Bal, claro que si- le mencione justo antes de acallar sus labios con mi índice y acercarme a su oído -ahora portaos bien y cooperad, ponédmelo fácil, queréis?- más que una pregunta era una suplica y hecho esto comencé a despojarle de la camisa. acto seguido pase una y otra vez un trozo mojado de tela, en un intento de bajarle la fiebre. su rostro y cuello, su pecho y brazos, incluso la planta de sus pies y esta comenzó a mitigar, pero no tan rápido como debiese. en definitiva, ya no tenía sueño. tenía miedo por el, porque sería insuficiente eso, si seguía así.

Si seguía así era probable que para el alba, el estuviese dando sus últimos respiros. deje de intentarlo después de que la luna había cambiado diametralmente. No, no me daría por vencida, pero había que buscar una nueva alternativa.
en ese instante, Bal, tomo mi mano, aún con la tela húmeda, pero ya tibia e intento por todos los medios verme, por un momento sentí el terror recorrerme la medula, no quería siquiera que intentase despedirse, no quería que alguno de los dos se despidiera.

-aguantad un poco, quereis Bal?... nos bañaremos juntos, espero que no me veas- bromee con clara conciencia de que no entendería ni media palabra y mucho menos recordaría, era lo bueno de la fiebre, al final nada podría ser real.

Yohan al lado solo observaba. y sabía que pronto encontraríamos algo semejante a un rio, habíamos caminado muy cercanos a el, dada la necesidad de agua. me incorpore con seguridad y le vi a los ojos.. ojos grandes y obscuros, intentando que en verdad me entendiese -necesito un favor, deberás agacharte e incorporarte cuando yo te lo diga. un relincho.. tome eso por un si. yo misma asentí y me hice de bal, mientras su caballo se agachaba casi de forma reverente. apoye uno de sus brazos por mi hombro y logre moverlo. nota mental... los hombres pesan, mucho.

en cuanto el cuerpo del pobre Balthair estuvo medianamente apoyado en el lomo de su corcel este se incorporo con cuidado. tome la manta, un tronco encendido y de deje lo demás, no tardaríamos demasiado.

el objetivo era el arroyo-rio y una vez en el, o al menos lo más cercano posible, me despoje de la ropa masculina, quedando solo en interiores. no importaba en realidad, no era menester cuidar de el recato en un momento como ese. tome las riendas de yohan y le obligue a adentrarse en el rio, estaba oscuro y poco veríamos, pero al menos su cause sonaba tranquilo, lo cual representaba una gran ventaja. en la tierra yacía el pesado de madero llameante, nuestra única luz además de la luna para tener una mejor visión, misma llama que no era suficiente al estar dentro del cause del agua. en cuanto el agua me llego a la cintura pensé que era suficiente y entonces llame a aquel pelirrojo de ojos azules, sin rastro de realeza, pero si de ser humano -Bal, querido Bal, podéis prometerme algo?- el no entendía del todo bien, pero al menos parecía observarme., tome sus brazos y de nueva cuenta lo apoye en mi par hacerle bajar sin rudeza -no me soltéis, bajo ninguna circunstancia- le mencione antes de bajarle al agua, fría como era de esperarse, pero con suficiente potencia para bajar una fiebre de tal magnitud.

eso era arriesgar el todo o el nada, pero yo siempre apostaría e iría por el todo.

apenas estuvo abajo, a mi altura y pareció resentir como era de esperar el frescor del agua -shhhhh, guardad el aliento- le pedí antes de que observase sus respiraciones, y en el momento indicado, hundirme junto con el por competo en aquellas aguas.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

Mensaje por Bhaltair Swellers el Lun Oct 24, 2011 7:19 am

Apenas fuí consciente de nada hasta que un excaso sorbo de agua llegó a mis labios y los mojé, sintiendo por un momento la dulce humedad en la garganta, hasta ese momento no sabía que ardía, el alivio fue, pues, fugaz, porque tras tragar el liquido la piel de la misma comenzó a raspar. Intenté abrir los ojos pero no fuí capaz de hacerlo, sin embargo podía escuchar perfectamente los sonidos a mi alrededor, ¿o era un sueño? Joram piafaba, nervioso, algún pájaro ululaba cerca, apenas se notaba el viento, una noche seca. Sentí entonces como alguien me ponóa algo encima, algo fresco que calmaba el calor abrasante, pero que duraba tan poco como antes el liquido en mi garganta. ¿Me estarían torturando? ¿Es eso? Alguien intenta que me tueste para luego darme tan solo unos segundos de alivio antes de volver a achicharrarme.

- ¿Vais a matarme?- pregunto o lo intento, el sonido asle confuso y apenas reconocible, pero alguien me escucha y me responde que sí, casi con cariño. Sólo asiento, no tengo fuerzas para quejarme, tampoco lo haría, hay un par de cosas que he hecho que quizá merezcan esto. Como mi madre dijo siempre es nuestra obligación pagar el precio justo....quizá yo deba pagar por algo.

Contrariamente a lo que pensaría estando sano el hecho de ir a morir me propociona una paz y una tranquilidad absolutas. Sonrío, sin muchas fuerzas pero con ilusión. Morir no debe ser tan malo. Las manos que me tocan están frescas y calman un poco el dolor y la fiebre. Es agradable, o lo sería de poder notar algo más que espasmos de frio antes de que las brasas vuelvan.

Ponedselo fácil, claro, ¿por qué iba a luchar con la muerte? Absurdo, sea bienvenida. La muerte solo es el fin del dolor, del calor, la abrazaré cuando ella me lo pida. Al pensar en ella una imagen en aloja en mi atorada mente. La imagen de una chica pelirroja, vestida apenas con una caisola blanca de algodón, riendo mientras da vueltas.

La fiebre baja un poco y soy capaz de distinguir manos humanas en aquellas que ponen sobre mi la tela húmeda, busco una con la mía y la aferro un instante antes de conseguir abrir los ojos por fin, la melena roja me hace sonrerir, creo que aún puedo verla danzar y reir.

" Nos bañaremos juntos" Afirma, y yo intento sonreir.

- Aldara- la llamo, consiguiendo emitir algún sonido rasposo entre los labios resecos- Juntos si...en el lago al atardecer....

Y lo recuerdo, a la pequeña Aldara y a mi bañandonos juntos cada tarde cuando el invierno empezaba a dar paso al verano y podiamos escabullirnos un rato de nuestras tareas pesadas, cuando nos separaban porque cada uno debía ser instruido en cosas muy diversas, ella sería una princesa, una gran señora, debía aprender cosas como protocolo, danza, musica, organización domestica, etc, ella siempre fue mucho mejor con el cuchillo que yo, pero no, yo debía aprender otras cosas y ella, ella debía quedarse relegada en su terreno. La echaba de menos, siempre la echaba de menos, nada era lo mismo en las tardes estivales sin mi preciosa pelirroja correteando y obligandome a aceptar de cada vez algún reto más absurdo que el anterior. Pero ahora estaba aqui, e ibamos a bañarnos juntos, sería divertido así que lo intenté, incorporarme, pero apenas conseguí moverme.

No supe que pasó a continuación, me sentí mover, empujado por alguna enorme cabea de bestia, algo que no dejaba de resoplar en mi espalda y que me daba más calor, quise protestar, pero conseguí mover una pierna y equilibrarme y ya todo me pareció menos molesto. Ahora alguien me hablaba, intenté centrarme, era pelirroja, pero no, no era Aldara, parpadeé, intentando centrarme, sabía que la conocía pero por más que lo intentase no podía descubrir su nombre, tampoco podía preguntar, mi garganta era como un maizal después de la siembra, agreste y seco. Me pedía una promesa, una fácil. No soltarla, bien. Podía hacer eso sin duda, ¿pero quién era? Asentí, fuese quién fuese intentaba ayudar, el rio estab cerca, lo escuchaba, el río era bueno.

Y de repente el infierno. No, no debí fiarme de unos ojos verdes engañosos, ¿o eran azules? Kat...claro como la luna en el cielo, de pronto supe su nombre. Katniss...mientras el cuerpo entero me temblaba y notaba como el frío del agua iba calando mis huesos, temblores, alguna convulsión, un estornudo fuerte y de pronto mucho mejor, al menos en mente ya que el cuerpo seguía tiritando. ¿qué me había dicho? no me sueltes, no lo hice, me aferré a ella por la cintura sabiendo que las piernas no me sotendrían si llegaba a dejarla. Inspiré, quise hablar, me estaba centrando, pero me dijo que no y callé, porque tampoco tenía fuerzas para discutir.

Y entonces me hundí, arrastrado por ella, y quise desasirme, fue fácil para ella evitarlo ya que mis fuerzas estaban mermadas, tosí, braceé, intenté volver a subir pataleando con los pies pero no me soltó, y al poco noté como el calor iba desapareciendo. No lo agradecí porque ahora estaba helado. Cuando salimos a flote ella aún me sostiene cerca agarrandome por la cintura del pantalón, yo he puesto mis manos sobre sus caderas, sólo porque necesito el punto de poyo para no volver a hundirme, cosas que aseguro no me apetece en absoluto mientras mis dientes castañean. Debería ahogarla allí mismo, pero he de admitir que poco a poco me siento mejor. La niebla se va disipando, aunque el frío no.

La miro entonces, a través de los jirones de vaho que aún me pueblan, suficientemente nitída para arrancarme una sonrisa.

- Queriais que os mirase...ahora os miro.

Quisiera decirle que antes también la miraba, que la miro siempre porque la veo en mi mente aún cuando no está, pero cada palabra cuesta un triunfo y he de volver a tragar para humedecer mi traquea.

- Estais mojada...y desnuda.

Afirmo sintiendo que la situación es divertida por algo, pero no recuerdo en ese momento porque me hace gracia. Me río, pero no acabo de entender el chiste. Estoy soltando una de sus caderas para apartar un mechón humedo de pelo que le cae sobre el pecho, uno que me impide ver si allí la tela es tan transparente como en su abdomen cuando nada más rozarlo me desmayo.

Me sostiene, apenas, pero me hundo. No soy consciente del resto, pero escucho el piafar de Joram cuando se mete en el agua y siento como algo me arrastra por el trasero hacia fuera.

Tendido en la orilla, tiritando pero mejor, es así como me despierto. La cabeza de mi caballo dandome golpes cariñosos con el hocico en el hombro, la de Kat sobre mi, pareciendo preocupada. Parapadeo y me giro para escupir, he tragado mucha agua. Tras unos minutos de echarla como puedo mientras toso la miro a ella y solo seme ocurre decir.

- Seguís desnuda.
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Re: La princesa, la posada y el tritón [Katniss]

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